La primera vez que dimos la nota

Decenas de padres y niños se subieron al escenario del CMI para cantar diez villancicos en el remate del trimestre de Música en Familia. • Hubo también otras cinco piezas interpretadas por músicos profesionales para todos ellos.


No había tantos nervios como confusión y alboroto. La actuación de cerca de un centenar de padres, madres y niños que han participado en el curso Música en Familia y que tenía lugar sobre las tablas del CMI Eduardo Guitián salió, a decir verdad, mucho mejor de lo que cabría esperar. No por el entusiasmo de los músicos –que se daba por descontado– sino por el resultado aceptable de esa temeridad que fue reunir a toda esta chiquillada para cantar una decena de villancicos de toda la vida y convertir a multitud de abuelos y tíos en improvisados reporteros grabando y fotografiando desde las butacas cada detalle de la actuación.

No era para menos. La de este sábado fue la primera vez en que muchos de ellos dieron la nota desde un escenario. Y vaya si la dieron. Unos bien y otros no tan bien, pero la gran mayoría con admirable entusiasmo. Vestidos los más como habían recomendado los profesores, con pantalón negro y camisas y blusas blancas, otros comenzaron por ahí dando su nota particular, con camisetas rojas en primera fila o camisolas verdes y chaquetas de colorines. Luego habría también mucho verso suelto que se daba la vuelta o se abstraía de la letra. Pero la mayoría, mal que bien, empastó para interpretar diez de los villancicos más populares de diferentes regiones del país.

Almudena Vela, la profesora que durante los viernes de este trimestre ha realizado una interesante aproximación a la música vivida en familia con su compañero el pianista Velasco Sánchez Domènech, dirigió este coro improvisado, que comenzó con la pieza popular del siglo XVIII, ‘Llegó la Navidad’. Hubo en todo momento tímidas voces en los arranques de las canciones y subidas de tono a pleno pulmón en los estribillos, sobre todo aquellos con más ritmo con aquello de ‘la marimorena’, ‘campanas sobre campanas’ y, por supuesto, ‘¡Ay, del chiquirritín!’. Fue una sesión emocionante para todos, quienes estaban sobre el escenario y quienes pudieron ver desde sus asientos a los retoños y sus papás, y el acto dejó tantas estampas divertidas como enternecedoras.

Entre los músicos no sólo estaban el pianista y el violinista profesionales, sino también dos padres que se unieron tocando la tuba y la trompeta. Una maravillosa aportación que dio mucho más empaque a la música que acompañó a estos ‘chicos del coro’ alcarreño.

Después de ocho piezas, con una ‘La marimonera’ frenética, el remate de los más pequeños llegó con dos canciones interpretadas ya en pie a modo de apoteosis final. Un rítmico y bien acoplado ‘Rin, rin…’ con algunos bailes en primera fila dignos de una apasionante sesión de swing entre “yo me remendaba y yo me remendé”, y el ‘Noche de paz’ de Franz Gruber aderezado con abundante palmeo de panderetas, pusieron el broche de oro a esta primera parte del programa musical. La ovación fue prolongada aunque, todo sea dicho, los interpretes tenían ganado de antemano al público asistente .

Bajaron del escenario las familias, tomaron asiento y las voces aficionadas dieron entonces paso a los músicos en una breve demostración de interpretación de flauta travesera, piano, violín y vocal, con un villancico a capela. Y para terminar, una pieza conjunta que dejó un magnífico sabor de boca. Preciosa velada para rematar la actividad de este ciclo del Ayuntamiento de Guadalajara. Almudena y los músicos se despidieron, no sin antes felicitar a todos la Navidad y desear, no podía ser de otro modo, mucha música en familia.