Menos Banda, más bandas

  • Imprimir

La Banda Provincial, inmersa en un conflicto judicializado, no acudirá por segundo año consecutivo a su cita con el público por Santa Cecilia. • Sigüenza supone el caso opuesto, con la recuperación de su banda más de cuarenta años después de que dejase de tocar. • La agrupación de Brihuega celebra los 50 años y la de Pastrana, los 25.  Azuqueca, con un proyecto sólido, busca crecer, mientras Yebes, Marchamalo, Alovera o Cabanillas trabajan para consolidar sus jóvenes proyectos.


Hoy es un día grande para los músicos, que están celebrando Santa Cecilia, su patrona. La fecha cobra, si cabe, mucho más significado para un grupo de seguntinos que viven su primera festividad, después de presntarse de largo hace casi un año como la renovada banda de la ciudad de El Doncel, que había parado su música 43 años antes y que en la Navidad de 2012 volvía a marcar el paso a sus vecinos. Los hijos y nietos de los últimos músicos volvían a hacer sonar a los instrumentos, con una actuación en el Auditorio El Pósito, atentos a la batuta de Elisa Gómez.

Esta magnífica noticia vivida en Sigüenza coincide con otras dos noticias en sentidos muy opuestos. De un lado, la Banda Provincia de Diputación lleva más de un año y medio en punto muerto, con un conflicto abierto que ha reducido sus miembros y con una regularización impulsada desde la institución provincial que ha acabado por dinamitar una formación insignia en la capital y los pueblos. Por segundo año consecutivo, los músicos que dirige Nuria Matamala no se subirán al escenario.

Mientras el conflicto judicializado de la banda ofrece novedades que nada tienen que ver, de momento, con la vuelta a los escenarios, municipios de muy diversos puntos de la geografía guadalajareña consolidan sus bandas, algunas de ellas sobradas de solera como la de Pastrana, y otros las nutren culminando la cada vez más abundante labor de cantera que se hace en las escuelas que florecen especialmente en el Corredor del Henares.

Bandas con solera

La recuperación de la banda de Música seguntina ha partido de una triple alianza entre los componentes de la Escuela Municipal de Música, los músicos más veteranos y las agrupaciones musicales de la ciudad y el respaldo del Ayuntamiento de Sigüenza. Se ha puesto en marcha con más de 20 músicos, aunque la escuela tiene la asignatura Prebanda directamente enfocada a la creación de cantera para la agrupación recién resucitada.

Pero hay otras bandas con solera en la provincia. Dos de ellas están celebrando sus números redondos. En el caso de Brihuega, se trata de las bodas de oro, medio siglo de existencia que pasearán por la localidad en un pasacalles y que redunda en la dimensión histórica de un grupo que recientemente presentó un disco con temas de un repertorio centenario en 'Más de cien años de música en la calle'.

El caso briocense tiene antecedentes muy remotos en una pequeña agrupación con existencia atestiguada en 1868 y una banda de finales del siglo XIX. La actual echó a andar hace medio siglo y hoy tiene ya hasta un libro que inmortaliza negro sobre blanco toda esta trayectoria: 'Crónica de una Banda', firmado por la musicóloga Laura Sánchez Domènech.

Otra de las bandas de música con una trayectoria más interesante es la de Pastrana, que cumple 25 años con más de medio centenar de músicos dirigidos por Pascual Suñer y que en este tiempo incluso ha llegado a actuar en Italia en el hermanamiento entre Éboli y Pastrana o en Euro Disney en París, con un pasacalles ante 40.000 espectadores.

Como en el caso de Sigüenza, ya hubo un antecedente creado a principios del siglo XX, pero desaparece al cabo de los años. Fue en 1988 cuando un grupo de músicos jovencísimos se reúnen en los bajos del Palacio Ducal, en las antiguas caballerizas. Cuatro años después se creó la Escuela de Música de Pastrana, que desde entonces no ha parado de nutrir a la banda, con clases de los mismos instrumentos de ésta, con piano, guitarra, canto coral y lenguaje musical.

Proyectos en el Corredor

La Banda de Azuqueca funciona desde el año 1999 y mantiene una relación muy estrecha con la Coral, con la que precisamente celebrará esta festividad de Santa Cecilia a través de un concierto conjunto este domingo por la tarde. La banda azudense tiene cuarenta músicos (el doble de los que ahora quedan en la agrupación dependiente de Diputación) y se ha planteado como reto alcanzar los sesenta. Para ello acoge nuevos alumnos a los que ofrece un curso de enseñanza de unos dos años antes de incorporarlos a la agrupación.

Los músicos azudenses dominan un repertorio de 120 temas, algunos clásicos y otros modernos, del pasodoble y la zarzuela a jazz, pasacalles y bandas sonoras de películas. Además de tener su propia razón de ser, con músicos de todas las edades, desde niños hasta jubilados, la Banda Municipal es también una escuela de músicos que luego forman sus propios grupos, como ha ocurrido con la Charanga El Conejo de la Loles (a su vez emparentada con el grupo Los Rabbit) o El Secreto de Karnak.

La colaboración entre los músicos y el Ayuntamiento mantiene el compromiso recíproco de que aquellos actúen en una quincena de citas al año mientras el Consistorio se ocupa del gasto necesario en instrumentos y de proveer de un local a la banda.

Alovera atesora una más que interesante trayectoria, tres lustros en la que han logrado sumar a 35 músicos al grupo. Como en Azuqueca, el Ayuntamiento ha cedido también un local y a cambio sus músicos se comprometen a tener una mayor presencia en la vida local.

También en esta localidad campiñera se hace un trabajo intenso de enseñanza que va dando sus frutos. En Alovera la escuela lleva ya una década de funcionamiento y hay cerca de noventa alumnos mjatriculados en las diferentes disciplinas que imparten ocho profesores especialistas de cada una de ellas: violín, viola, violonchelo, guitarra clásica y flamenca, piano clásico (con el mayor número de matrículas, 45) y moderno, saxofón y canto. La particularidad son las sesiones individuales en las que se trabaja al ritmo, nivel y capacidad de cada uno de los alumnos, respetando las características individuales y desarrollando al máximo el potencial de cada uno de ellos.

Además de las sesiones de instrumento y para completar la formación de los alumnos, se imparten en grupo clases de Música y Movimiento para los más pequeños, Lenguaje Musical (solfeo y teoría musical)  y Coro. Estas sesiones son grupales y tratan de desarrollar en los alumnos diferentes capacidades como son la escucha activa, la audición, la afinación y entonación, el empaste, el ritmo común, el movimiento... Pero además hay un “taller de teatro gestual”, en el que se trabajan contenidos relacionados con la percepción rítmica y melódica. Como actividad creativa, los alumnos junto con el profesor diseñan una trama humorística en la que se asocia a los diferentes sonidos o melodías producidos por diferentes instrumentos o voces, el movimiento y el gesto.

Como todos los años, se organiza para Navidad y final de curso una serie de conciertos y recitales a cargo de los alumnos y profesores. De este modo se pone de manifiesto el trabajo realizado a lo largo de estos años. Se aprecia con satisfacción el trabajo de gran parte del alumnado que se mantiene estable desde hace muchos años así como los aprendizajes de los nuevos alumnos.  

Canteras de músicos

Allí donde los proyectos son más jóvenes, el interés por la música se comprueba también en la demanda de matrículas para las escuelas municipales de música. Es el caso de Marchamalo, que cuenta ya con una de las iniciativas docentes de más dilatada trayectoria, con una década recién cumplida. Cuenta actualmente con un centenar de alumnos, una cifra que se ha estabilizado en los últimos cursos, tras un ligero descenso cuando comenzó la crisis. La gestión está en manos de Musimancha, que tiene como objetivo principal que la escuela nutra a la banda municipal, que fue presentada el año pasado con el nombre de Agrupación Musical Arriaca, en proceso de consolidación para en un futuro próximo participar en los actos públicos de la localidad, según informan desde su Ayuntamiento.

En Cabanillas, el interés por la música también se traslada a las cifras: más de 200 alumnos estudian música y danza en sus escuelas, con una quincena de profesores, todos ellos titulados superiores. Se ha creado, además, una coral, un fenómeno también en aumento en la provincia, con casos emblemáticos como la muy premiada Kromátika, conla mayoría de los componentes de Guadalajara, u otras con una trayectoria muy interesante, como la de Azuqueca, o de surgimiento muy reciente, como en Yebes.

Esta localidad alcarreña registra también un significativo interés por la música con la creación de su escuela, que en su tercer curso mantiene una "progresión constante" y cuenta ya con 49 alumnos (15 más que en la pasada tamporada) de doce especialidades (flauta, clarinete, saxofón, fagot, trompeta, piano, percusión, guitarra, violín y violonchelo). El objetivo a largo plazo pasa por la creación de una banda, aunque desde la Concejalía de Cultura saben que es una meta ambiciosa que localidades vecinas no han logrado, aun cuando han comenzado antes con la labor docente. En todo caso, miembros tanto de la coral como de la Escuela de Música tuvieron oportundiad de estrenarse en una actuación ante sus vecinos en el II Festival de Primavera de Yebes.

 

Así a partir de los 3 años, los interesados disponen de un amplio abanico de posibilidades. Además, el Ayuntamiento ha cedido de forma provisional un aula, aunque tiene pensado dedicar un espacio exclusivo del futuro Edificio Multidepartamental para esta escuela musical, porque el actual no resulta adecuado. 

El concejal José Antonio Real diferencia entre el apartado instrumental, “cuyos resultados podremos apreciar a largo plazo”, y la agrupación coral, “que tiene un componente de entretenimiento y no tanto académico, por lo que la evolución es apreciable de un mes para otro”.

De Sigüenza a Yebes, pasando por Azuqueca, Alovera, Marchamalo, Cabanillas, Brihuega o Pastrana -por citar sólo algunos representativos- los proyectos musicales proliferan y toman cuerpo en toda la provincia. Son todos estos músicos el presente y futuro de una tradición musical que hasta ahora había tenido su referente indiscutible en una Banda Provincial con más de medio siglo de vida. En muchos pueblos de la provincia, pero también en la ciudad de Guadalajara, sus actuaciones habían sido tan apreciadas como esperadas.

Era el caso del desfile de Ferias y Fiestas de Guadalajara, que ahora cuenta con la importanción de los músicos de la Banda de Música de Alcalá de Henares, o el cierre del Maratón de Cuentos, que tradicionalmente también correspondía a la Banda ligada a la Diputación, y que ahora hacen algunos músicos, algunos de ellos ya excomponentes de esta banda, a título individual. Sigue la incertidumbre en torno a este proyecto, cuyo compás de espera se está alargando demasiado. Y no hay peor castigo para una banda de música que el silencio.