Un clásico del rock español con leyenda negra

La mítica banda Burning actúa el sábado en Sigüenza, dentro de las fiestas de San Roque.  Durante más de tres décadas han desarrollado un repertorio de rock clásico con temas tan conocidos como ‘Qué hace una chica como tú en un sitio como este’. • El grupo se ha recompuesto tras la muerte de dos de sus fundadores, incluido el cantante Risi.


En el año 74, cuando el barrio madrileño de la Elipa era más barrio de lo que nunca ha sido, entre los discos de estraperlo de los Rolling Stones y Deep Purple, aparece uno de los grupos que lucen con todas las de la ley (no de entonces), la etiqueta de leyenda viva del rock: Burning. Quique, Pepe Risi, Toño y Johnny Cifuentes, empiezan a combinar las tascas, el local de ensayo y las salas de conciertos, sin más pretensiones que las inherentes a llevar una guitarra al hombro y tener un nutrido grupo de fans.

El proyecto se bautiza como Burning (el día de la elección hacía mucho calor). Tras editar sus dos singles debut en inglés ‘I´m burning’ y ‘Like a Shot’ (1974 y 1975), el grupo soporta como puede sus conflictivas actuaciones, la ida y vuelta de Risi cumpliendo el servicio militar y de distintos baterías que no se ajustan a una forma de entender la música por parte de los miembros residentes: Poco dinero y mucho amor por el rock. Sin embargo, Burning salen de esa turbulenta etapa para volver a reinventarse y entrar en otra no menos tumultuosa que, al menos, es una de las más fértiles del grupo discográficamente hablando.

Qué hace una chica como tú…

‘Madrid’, ‘El fin de la década’ y ‘Bulevar’ se publican entre los años 78 y 80. Los tres discos se mueven entre el rock stoniano, las influencias del rock sinfónico y la movida madrileña sin perder en ningún momento un sello especial que Burning ya estampará en cada uno de sus futuros trabajos en estudio o en escenario. De aquellos años quedan grandes temas, pero sobre todo uno que les abrió muchas puertas gracias a la película de Fernando Colomo, donde además eran protagonistas junto a Carmen Maura, ‘Que hace una chica como tú en un sitio como este’.

A partir de este momento, con un estado previo de germinación, comienza la historia negra de los Burning. Sacudidos por una sensibilidad especial, por una actitud rabiosamente rockera, por un entorno más que peligroso y en una época que nadie supo donde acababa y donde comenzaba, las drogas, los problemas personales y cierta tirantez entre los miembros del grupo, la situación desemboca en la marcha definitiva de Toño a Bilbao después de la grabación de ‘Atrapado en el amor’ en el 82. Cinco años después, en 1987, Toño muere sumergido de nuevo en una vorágine de drogas y autodestrucción. Burning comienza a forjar su leyenda.

Para bien o para mal, el grupo siempre ha sido paradigma de la historia del rock, salpicada de momentos tan sublimes como costosos a nivel humano. “Noches de rock´n roll” marca el comienzo de una nueva etapa donde Risi y Johnny continúan con la actividad del grupo sacando a la luz inmensos trabajos que poco a poco van convirtiéndose en obras de culto, mientras uno y otro se apoyan mutuamente en el escenario y fuera de él, llevando, nunca mejor dicho, la voz cantante. Ya por entonces el grupo, la industria, la crítica y los propios seguidores de Burning han entendido que discurren por una vía distinta al resto. Sus admiradores, en tinta escrita o a viva voz, sus compañeros músicos, son conscientes que Burning camina por esa vía estrecha plagada de viejas y conocidas estaciones, ajenos a los vaivenes de la industria, a las modas. Editan ‘Hazme gritar’, ‘Cuchillo’ y ‘Regalos para mamá’.

Los tiempos recientes

Recién entrados en los noventa graban ‘En directo’ rodeados de amigos como Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Rosendo, Antonio Vega o Loquillo. Parecía que la suerte les sonreía con ese doble álbum (disco de oro) mientras ellos se sumergían en conciertos multitudinarios en campos de fútbol y plazas de toros.

Luego vendría la calma con ‘No mires atrás’ en el 93. Sin embargo, la incertidumbre vuelve a posarse sobre el grupo años después, cuando una neumonía acaba con el castigado cuerpo de Pepe Risi, un nueve de mayo de 1997, el mismo día y mes (distinto año) en el que había fallecido Toño. La pérdida de uno de los personajes más emblemáticos de la escena musical española vaticina la muerte de Burning según algunos que desconocen una de las principales cualidades de la banda, su empeño en mirar hacia delante conscientes que la nostalgia ya es un elemento imprescindible –y con eso basta- de sus composiciones.

A partir de entonces, comienza ese periodo de incertidumbre que engloba el multitudinario homenaje a Pepe Risi, cargado de cómplices guiños y homenaje a la trayectoria de un grupo que se sigue sosteniendo en el tercer vértice de la leyenda, Johnny Cifuentes. ‘Una noche sin ti’ vuelve a contar con amigos de siempre y roqueros emergentes. Poco después vería la luz ‘Sin miedo a perder’ (1998), un disco que Pepe había dejado grabado antes de irse.

Con sus trastos y Johnny a la cabeza, Pinilla, Carlos y Kacho se sumergen en el estudio de Jaime Asúa donde graban “Altura”, que se edita en el 2002. También participan en el disco ‘Un camino de piedras’, tributo a Barricada haciendo una versión de ‘Pídemelo otra vez’.

Los dulces 16

Entre el 2004 y el 2005 compaginan su interminable gira con la grabación de ‘Dulces dieciséis’ lo que es su nuevo disco, dieciséis de sus mejores canciones vistas desde un punto totalmente acústico. La selección de los temas fue realizada por sus seguidores a través de su página web. Para la ocasión contaron con la producción de Carlos Narea y se rodearon de músicos como Osvi Grecco, Tito Dávila o Ñaco Goñi. También contaron con su amigo Quique González, quien canta a medias con Johnny “Esto es un atraco”. Coincidiendo con la salida de álbum, se sumergieron en una exclusiva gira acústica, que les llevó por las principales ciudades españolas, combinando tanto salas como teatros. A partir del mes de mayo de 2006 aparcaron para siempre el formato acústico para volver a enchufarse a sus amplificadores.

Burning llevan más de treinta años en el candelero. Han sobrevivido a sus tragedias personales y a los cambios propios de la música. Sin quererlo, colocaron las primeras piedras de la trágica leyenda nacional del rock y escribieron los primeros himnos de la misma. La música de Burning es canallesca, castiza, chulesca y nostálgica. Sus temas nos transportan a las novias que nunca conocimos, las barras que nunca soportaron nuestras penas y los cigarros que dejamos de fumar. Su música es para perdedores, para solitarios, para los amantes del olvido, de historias inconclusas, de ayeres y de ya te lo dije. Su verbo fácil, su mirada turbia y el olor a humo son, para cualquier alma sensible, un déja-vu. Ejercicios de nostalgia que rememoran una escena no vivida sino por vivir.