Una despedida valiente

Manolo Escobar se despidió de Guadalajara con el Teatro Buero Vallejo prácticamente lleno. • El espectáculo 'Antología de la copla', su adiós de los escenarios, resulta un espectáculo valiente y sincero donde hace un repaso al género y se apoya en Carlos Vargas y Natalia Mellado. • No faltaron sus grandes éxitos: del 'Porompompero' a 'Mi carro' pero tampoco recuerdo a temas de Rocío Jurado, Rafael Farina, Juanito Valderrama o Lola Flores.


Iban a ver un concierto y el público se encontró con la grabación de un programa de televisión. Nada estaba planeado, dijo el productor del programa. La televisión autonómica plantó sus cámaras, su photocall, su cabeza caliente -esa especie de cámara que recorre el espacio gracias a una pesada grúa- en el Teatro Buero Vallejo y los espectadores encajaron bien la improvisación. "Cómportense como siempre ha sido el público de Manolo Escobar", avisó el productor. "Si quieren gritarle ¡guapo! o ¡viva la madre que te parió! háganlo". Y entonces, al respetable, se le pidió una ovación enlatada. 

Llenó Manolo Escobar en su despedida de los escenarios: "no volveré a pasar por Guadalajara", dijo, "porque esta es mi gira de despedida, pero siempre les llevaré en mi corazón". Escobar, superados los 80, abanderando el pasado de la copla, ha querido irse más que con un repaso a su repertorio -apenas cantó enteras un puñado de sus temas más conocidos como 'Mi carro', 'En tierra extraña' o 'Mujeres y vino'- con un homenaje a la copla.

El nombre del espectáculo no engaña: 'Antología de la copla'. Se dedica constantamente un recuerdo a los maestros que ya no están y que fueron nombres propios de este género. Desde Lola Flores a Rocío Jurado, desde Rafael Farina -el Príncipe Gitano- hasta Concha Piquer, Juanito Valderrama o la niña de la Puebla. También a reconocidos compositores del género como Manuel Alejandro -autor de cabecera de la Jurado-, Rafael de León, que le escribió a Escobar la poesía titulada 'Aquel hijo' y, de manera indirecta, al poeta guadalajareño Ochaíta, cuando se cantó en la despedida el famoso 'Porompompero', antes del bis.

Durante dos horas, acompañados de banda en directo -contrabajo y flauta flamenca incluida- se oyeron gritos de ¡ole! y ¡valiente!, idóneos y sinceros para una tarde de pasodobles y copla en un Buero que, por orden de Escobar, se convirtió también en plaza de toros. ¿Qué es la copla? "Es la música que mejor defiende a España", dijo el cantante. Reflexión que se uniría a muchas más durante el show. Así se iba tejiendo el guión de este espectáculo que Escobar comparte con el presente y el futuro de la copla: Carlos Vargas y la donostiarra Natalia Mellado. Los tres recorren a través de canciones el amor, el desamor, el desengaño o el amor que no ha de ser.

Fue tarde de toros y fútbol -hubo quienes no pudieron resistir la tentación de ponerse los cascos para no perder comba de la final de la Copa del Rey y quien, vestida de rojiblanco, no pudo reprimir la alegría del primer gol del Atleti-. Fue tarde-noche de recuerdos personales, a su madre -Madrecita, María del Carmen-, la copla que más le emociona; a los emigrantes, a los que ya no están. Fueron dos horas donde no hubo "crisis, ni primas de riesgo, ni na de na, vamos a ser felices", como predijo Escobar, antes de arrancar con 'Yo soy un hombre del campo'. 

Unos notables Carlos Vargas y Natalia Millán tuvieron gran peso en la función, interpretando canciones en solitario, juntos (simpática riña a lo Dolores Abril-Juanito Valderrama) o con Manolo. "Valderrama fue el primero que creyó en mí como cantante", se sinceró Escobar, que siguió: "la voz más bonita era la de Rocío Jurado", casi como "Maradona o Messi", pero "la Di Stefano de la copla sería la gran Lola Flores".

En Manolo Escobar ya no hay bonitos quejíos -la edad no perdona- pero hay un chorro de voz y una compostura que maquilla bien el resultado. Acertado es, por eso, que se reúna de dos buenas voces, que además de cantar, entrevistan al maestro para hilar canciones como 'Lola, la Piconera', 'El emigrante', 'Tatuaje' o 'Vino amargo'. ¿Cómo te gustaría que te recordaran?, se autopreguntó Escobar cual monólogo divertido:  "Como una buena persona, como una persona cabal, incluso como un cantante de éxito, pero la gente dirá: 'Se ha muerto Manolo Escobar, el del carro". 

Tras 'Suspiros de España' hizo subir al escenario a dos buenas amigas: las cantantes Marian Conde y María Gracia, que asistieron al espectáculo desde el patio de butacas. "Es un regalo para mí mismo", reconoció Escobar, que se despidió con el clásico '¡Que Viva España!'

La gente aplaudió a rabiar, se puso en pie, piropeó a un Escobar agradecido pero algo estático y el piloto rojo se apagó. Como dijo el productor de la gala: "Lo bueno es que se podrán ver en televisión. Lo malo es que si han venido con la persona equivocada, tienen cinco minutos para irse de aquí". Si quieren ver lo que pasó, lo podrán hacer este sábado dentro del programa 'Bravo por la copla', de la televisión regional.

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