Bebe al desnudo

Bebe se versionó a si misma en el concierto que ofreció anoche en el Espacio Tyce, donde puso punto y final a la Semana de la Música. Desnudó las canciones en un concierto acústico e íntimo junto al guitarrista Pablo Novoa y el batería Carlos Sánchez. Cien minutos, veinte canciones, todo un descubrimiento.


A Bebe le gustan los riesgos, las cosas nuevas. Por eso, es capaz de saltarse el orden de las canciones en un concierto y versionarse a sí misma descubriéndose ante el público como una cantante de bossanova que bien podría haber nacido en la mismísima Brasil en vez de hacerlo en Valencia. Del mediterráneo ha heredado una voz llena de matices preciosos y de Badajoz -de donde realmente ella se siente, ya que se trasladó con un año-, ese deje casi andaluz y fuertemente popular. Bebe es de la tierra. Su arena se pega a la piel.

Ha vuelto de su gira por Sudamérica y el público guadalajareño la recibió en España anoche. De la Guadalajara de México a la "Guadalajara de Madrid", dijo Bebe al saltar al escenario del Espacio Tyce, donde cerró la Semana de la Música y regaló a ,los espectadores -dos tercios de entrada- un concierto acústico e íntimo junto al guitarrista Pablo Novoa y el batería Carlos Sánchez, retomando la serie de actuaciones que inició antes de su viaje por América.

Fueron cien minutos y veinte canciones, donde Bebe quiso desnudar por completo las composiciones, despojándolas de mucho envoltorio pero dotándolas de idéntico significado... o más. Descubrimos a una cantante con una voz entre rasgada y dulce que fue capaz de tocar la fibra sensible desde el principio, con ese prólogo minimalista, solo con su voz y la guitarra de Novoa donde se arrancó con 'Men señara' recostada en una silla, con las piernas cruzadas, como si estuviera en el salón de su casa. Siguió con 'Me fui' (¿entre tanta mierda, dónde estabas tú?), ya con cierto toque bossa nova y algo de reagge y 'Adios'. Las rupturas saben mejor si te las tomas con humor.

Bebe es sensual en sus gestos y en su voz aterciopelada cuando se lo pide el son, atrevida y osada cuando el verso lo manda. Su desgarro por dentro, se vuelve pa´fuera en ironía, humor y sensualidad. Muy sonriente, se notó agradecida con el público y cómplice con sus músicos, especialmente Novoa con quien 'jugó' en algunos temas. Salió vestida con medias de red negras, zapatos de plataforma color lima y tacones altísimos, una camisa americana cortísima que le dejó ver, en numerosas ocasiones, un culotte negro de encaje, uñas pintadas de rosa fosforito y mechas californianas en un pelo cardado.

"Me gustan todos los públicos pero aquí hay una buena mezcla", dijo la extremeña antes de continuar con su ramillete de canciones desgarradas, que hablan de rupturas, dolor, también libertad. De las relaciones entre hombres y mujeres. Ya lo pregonaba François Hardy con 'Tous les garçones et les filles' en la banda sonora que sonaba en la sala antes de que Bebe apareciera.

A su niña, que estaba entre el público, le dedicó 'Cuidándote' -preciosa- y tras un mensaje de socorro -"ven a sacarme de este pozo de amargura", cantó- tiró para Brasil enteramente para entonar "Se fue... que se va, se fue... no queda nada".

Y una vez vacía, fue buen momento 'Pa una isla'. Rapidita y divertida. Aunque ya había demostrado su encanto como artista y mujer, en este tema Bebe se desató mostrándose sexual, terminando en el suelo, sobre la alfombra. Entonces "se pintó la boca para tí" y se puso roncanrrolera y punk para cantar 'Me pintaré' -mucho mejor en esta 'versión' en directo que en el disco-.

Se puso 'bicha', cantó 'decepcionada' un espejismo -solo al piano con Novoa- y regaló 'Siempre me quedará', "la canción de los muertos, de los que se van, de los que nos roban también", donde incluyó rap.

No hizo bises. Admitió que prefería hacer todas las canciones de un tirón y que cuando llegara el final se iba a marchar sin más. Buena opción si lo que pasa es que regalas siete canciones más. Abrió con 'Malo', una buena versión 'mexicana' de su gran éxito y siguió con 'Ella', donde volvió a los sonidos brasileños y fue al teclado para ofrecer un solo final propio de fiesta carioca. Delicada, interpretó 'Revolvió' -"Cómo me gustan los ojos que saben mirar", predijo- y apretó el acelerador para el final de su actuación: 'Kiereme', el alegato al fumeteo de 'Yo fumo', la rumba 'Como los olivos' y un charleston como guinda: 'Pa mi casa'. De Brasil al cabaret. Y vuelta a los orígines: un baile de Bebe y Novoa a ritmo del pegadizo 'Bamboleo', la música que comenzó a apropiarse de la sala.



Galería de fotos del concierto:

Fotos: R.M.