Chicos buenos

Unos 400 espectadores sucumbieron anoche en el Tyce a Sidonie, que presentó su disco 'Fluido García'. Un buen concierto de canciones pop elaboradas, llenas de matices, con reminiscencias del pasado y finales de infarto. No faltaron hits como 'Costa Azul' o 'Fascinado' y versiones de Bob Dylan o MGMT. Al final, bajaron del escenario y sorprendieron a todos con 'All I have to do is dream' de Everly Brothers, con el público sentado en el suelo. Hoy, la Semana de la Música se cierra con el concierto de Bebe en el Tyce y el musical La Cenicienta en el Buero Vallejo.


Desde que quedaron fascinados y se fueron a la Costa Azul, Sidonie ya no han vuelto a ser los mismos. De la psicodelia que demostraron en sus primeros álbumes, -Dragon fly- donde cantaban en inglés, se han refinado. Aunque no han abandonado su espíritu rock, se han abandonado al folk y al pop de lleno -donde, eso sí, caben ramalazos psicodélicos y rockeros-. De esta guisa se presentaron anoche en Guadalajara, dentro de la Semana de la Música, que hoy acogerá el último (doble) concierto: Bebe en el Espacio Tyce y el musical 'La Cenicienta', en el Teatro Buero Vallejo.

El trío catalán logró reunir al mayor número de espectadores en el Tyce hasta el momento -unas 400 personas aproximadamente-. A algunas fans -totalmente entregadas- de la primera fila, más jovencitas, se les unieron simpatizantes de este grupo algo más maduros -gastando los 30-. Marc, Jesús y Axel presentaban 'Fluido García', su último disco, que sigue la estela de los inmediatamente anteriores, editados en castellano.

Hizo falta esperar al final para que Sidonie se desatara, como siempre ha hecho en sus conciertos, y como ha dejado patente en cada una de las actuaciones que ha ofrecido en Guadalajara. Desde la sala Zoika, donde se disfrazaron de astronautas hasta su concierto en el viejo auditorio, semidesnudos y haciendo numeritos sexuales. Han pasado los años y eso se nota. Quizás se echó de menos más rock and roll -así lo pedía alguien entre el público antes de ofrecer el bis- y un concierto algo más largo.

Empezó casi media hora más tarde de lo acordado, a las diez y media de la noche. Salió Marc Ros, solo, guitarra acústica en mano -de la que no se desprendería en toda la noche, salvo para coger el bajo en una ocasión- para deleitar con algunas joyas pop como 'Giraluna' o 'Nuestro baile del viernes'. Mientras desgranaba este prólogo tranquilo, se fueron sumando el resto de la banda: el asturiano David T. Ginzo (Annie B. Sweet y, actualmente, Tuya), el cuarto 'Sidonie', al menos para esta gira; Jesús Senra y.... con el bonito 'Alma de goma', el batería Axel Pí, el hombre-máquina al frente de los palos.

Tras la intro, la rabia: una versión del 'Subterranean Homesick Blues', de Bob Dylan, que derivó en fiesta guitarrera. Parecía que Sidonie se desataba pero sin que se moviera un solo pelo de su cabeza -salvo Axel-. Despúes de la descarga, decidieron volver a sus orígenes, como hace diez años: Senra cogió su sitar y se sentó en la alfombra. Sonó 'Sidonie goes to Varanasi', el único vestigio del pasado. Hubo tiempo para recordar también al señor Rivera en 'Bajo un cielo azul (de papel celofán)' y para corear la superpopera 'Un día más', donde David Tuya puso voz de chica -problemas de "masculinidad" en la voz de Marc Ros, dijo él-. El público coreó al unísono el estribillo pegadizo de este caramelo.

Con el público entregado, sonó el hit 'Fascinado', "una canción muy antigua", la presentó Ros. En homenaje irónico a Ana Torroja cantó 'A mil años luz', admitiendo que la compuso viendo cantar a Mecano -hubo entonces, momento 'Mujer contra Mujer', que el público coreó con ganas-. Final arrollador para entregar "la canción más sexy, más sexual del 'Fluido García", dijeron. 'El Bosque' -que alargaron al incluir espectáculo: Marc Ros tiró una de las cajas del decorado al público, bebió un poco de cerveza de una fan...- recordó los viejos tiempos. Y como las hojas de las enredaderas con las que vistieron sus micrófonos, así se mostraba el público.

Aprovecharon el tirón para contagiar a todos con una versión del 'Get it on' del "padre del glam-rock, que no es David Bowie sino T-Rex", dijo Ros; y una cover en castellano de 'Kids', de MGMT, un grupo murciano que pasó sin pena ni gloria pero que Ros igualó a Los Brincos y al resto de grupos de los 60 en España.

La gente estaba enloquecida pero ellos se fueron tras una hora de concierto. "Más rock and roll", pedían entre el público. Sidonie prefirió salir para presentarse a sí mismos demostrándose que son un grupo que se quiere, que se lo pasa bien tocando e, incluso, se gasta bromas en mitad de una canción -Ros empujó a Senra en un tema y Senra le devolvió la jugada al final-. En medio de este baño de amor, la presidenta de la asociación Amigos del Moderno les entregó una chapa de la campaña 'Hazte amigo del Moderno', que recogió y se colocó en la camisa el batería Axel Pi, pero Ros -y si me apuran, el propio Pi- no entendió el mensaje.

Fotos: E.C.

Metidos de nuevo en faena, regalaron tres finales: la bonita 'Costa Azul' y la poderosa 'El Incendio' -"arden en llamas nuestros abrazos... y las palabras que llevan veneno..."-. La gente quería más y ellos agradecieron la súplica con una petición inicial: tocar entre fans. Bajaron al foso, lograron callar a las fieras y sentarlas en el suelo para mecerlas al ritmo del 'All I have to do is dream', de los Everly Brothers.

El tiempo todo lo mesura y con Sidonie no ha hecho una excepción. El trío catalán ha empleado estos últimos años haciendo canciones pop elaboradas, llenas de matices y con muchos más 'parapapás' pero afortunadamente con reminiscencias del pasado y finales de infarto. Su concierto resultó una 'buena tormenta de primavera'. Aunque la lluvia real cayera en la calle.