Poesía jonda y mucha fiesta

Unos 800 espectadores disfrutaron anoche con los tangos, seguidillas, bulerías, baile, toque y hasta una versión de ‘María de la O’ a cargo de Macarena de Jerez en la Cumbre Flamenca, que cumplía 20 años.  A lo largo de estas dos décadas, Guadalajara ha disfrutado de grandes del flamenco. Desde Carmen Linares a José Mercé. Desde Enrique Morente y su hija Estrella a Lole Montoya.


En el flamenco, cada uno tiene su arte. La Cumbre Flamenca, que anoche cumplía 20 años sobre el Buero Vallejo, demostró que es una muestra variada y, por tanto, enriquecedora, donde no sólo se escucha cantar, sino que invita a disfrutar del toque flamenco y del baile. Por el mismo escenario que ayer ocuparon Macarena de Jerez, Cancanilla de Marbella, el bailarín cordobés Pol Vaquero, el guitarrista Antonio Carrión y el Grupo de Juan Parrilla han pasado nombres grandes de este arte. Desde Enrique y Estrella Morente a Lole Montoya, Carmen Linares o Arcángel, por citar algunos.

Anoche, 800 espectadores acudieron a esta gala, presentada por la periodista Estefanía Nussío, que se encargó de presentar a los diferentes artistas.

Arrancó, con vestido colorido, Macarena de Jerez, que se arrancó con malagueñas. Quejío lastimero y sostenido que prosiguió con tanguillos. En el final de su actuación, se arrancó con el baile, subió los decibelios y terminó cantando sin micrófono, dando un paso al borde del foso para sacar la rabia necesaria que pide el clásico de Marifé de Triana ‘María de la O’, que versionó por bulerías. 

La segunda actuación la firmó el salao Cancanilla de Marbella. “Todo los cantes son buenos”, dijo, pero “las seguidillas son de los cantes más puros que tiene el flamenco”. Y así se arrancó. Serio, haciendo requiebros con la voz, solicitando aplausos, “que es lo que nos hace venirnos arriba a los artistas”. Más que duende, impregnó salero y en su despedida, prometió tiento-tangos y bulerías… quizás algún bailecito…

Gigante guitarra, llena de matices y vitalidad flamenca, la de Antonio Carrión, que acompañó a Macarena y Cancanilla, mientras estas voces vertían poesía jonda, canto popular, versos del pueblo que salen de dentro, de las entrañas –“si dice Andalucía hay que pensar en la gloria”, cantó Cancanilla- y arrancan aplausos. Terminó al borde del precipicio, con bulerías, también a capella. 

La guinda final la puso el Grupo de Juan Parrilla. Parrilla arrancó con un solo de flauta flamenca, escondido en el telón, subiendo de intensidad… no consiguió los aplausos del patio de butacas. Hubiera sido una justa recompensa a ese monólogo musical frenético. Cancanilla lo pidió después, al final de la gala, para hacer justicia. El público esta vez sí se lo dio.

Cajón, guitarra, flauta y voz componen este cuarteto flamenco que insufló aire fresco a tanta pureza. A la música, puso el baile pasional el cordobés Pol Vaquero. 

El espectáculo, como cabía esperar, terminó en fiesta. Fue cortita –y con artista invitada incluida, la pequeña Ana,  que desde el patio de butacas, previa petición de la presentadora, fue la única que respondió a la invitación de sumarse a este jolgorio-. Taconeó un poquito y Cancanilla se la llevó del escenario para dejar a los ‘miura’.

Bailó todo el mundo: cantó el guitarrista, bailó la palmera y Macarena, ya sin su vestido flamenco y toda de negro, se lanzó a cantar, a reir. El palmero también bailó y allí demostró su talento con un improvisado baile hasta el percusionista, que se atrevió con unos pasos de breakdance. Olé.


 

Galería de fotos de la XX Cumbre Flamenca:

 

Fotos: Elena Clemente.

 

 

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