Un libro para sentir la dulzaina

El salón Doña Blanca del Castillo Parador de Sigüenza ha acogido la presentación del libro Colección de partituras para la dulzaina, obra del músico, intérprete, compositor y profesor de la Escuela de Folklore de Guadalajara, Antonio Trijueque. La presentación de la obra, editada por Aache, se incluye en el marco de los actos culturales correspondientes a su Bicentenario.


‘Colección de partituras para la dulzaina, nuevas composiciones para dúo y grupo de dulzainas castellanas ha sido publicada por Aache Ediciones. El libro, cuya primera edición se vendió en la primera semana y que está a punto de agotar también la segunda, tiene la particularidad de que sus letras son las notas de cuarenta y cinco partituras para dulzaina. 

El alcalde seguntino, José Manuel Latre, presente en el acto, resaltó que “no es un libro para leer, sino para sentir la música, que es el arte más directo porque entra por el oído y va al corazón”. El alcalde subrayó además “la apuesta de Antonio Trijueque por difundir el poso de cultura tradicional que hay detrás de la dulzaina”. 

La novedad de este volumen es que todas las composiciones que reproduce son temas de autor originales. Se trata de una recopilación desde la investigación de temas antiguos, que están inspirados en los ritmos de siempre de la dulzaina pero también en un concepto de la música tradicional más amplio.   

Las 45 partituras están divididas en dos bloques. El primero con treinta canciones, son temas compuestos para interpretar en dúo de dulzainas. El segundo, con las otras 15, está escrito para  tres, cuatro y hasta cinco dulzainas. “Mi idea es que sirva a formaciones clásicas, como es el dúo de dulzainas y percusión, pero también formaciones más completas de tres a cinco dulzainas con percusión. De esa forma cubrimos todas las posibilidades en cuanto a agrupaciones de dulzaina”, explica Trijueque. 

En cuanto a los géneros, las notas recorren un total de 18, algunos de corte clásico como los fandangos castellanos, entradillas,  bailes corridos, jotas y mudanzas, y otros de corte más moderno, como el pasodoble, la polca, e incluso el foxtrot y el mambo. De esta manera, Trijueque ha compuesto un repertorio completo, novedoso y funcional. “Mi idea era darle al dulzainero la posibilidad de cubrir un día de fiesta completo en cualquiera de los pueblos en los que toca partiendo de un solo libro de música. Los temas tocan todos los palos y posibilidades sonoras del instrumento”, dice el autor. 

Fuentes de inspiración

Antonio Trijueque empezó a tocar la dulzaina hace 23 años, en el año 1990, de la mano del profesor Javier Barrio: “Las composiciones son el fruto de momentos que uno vive con este instrumento rodeado de amigos, ocurrencias musicales que se quedan en la memoria para las que he encontrado el tiempo de reflejarlas en una partitura primero, y reunido el valor de hacer públicas después”, dice. 

La edición ha contado con el apoyo dela Diputación Provincial, que “ha valorado la importancia de la recuperación y difusión de la música tradicional”,  y también “emocional”.  No en vano, Trijueque es profesor de la Escuela de Folklore de Guadalajara desde el año 2004.  

Latre agradeció que la institución provincial eligiera como marco para la presentación a la ciudad del Doncel, y recordó que, junto a la capital, Sigüenza es la única localidad que cuenta con escuela de este instrumento.

También existe una enorme vinculación emocional entre el autor y la ciudad, en la que ha sido dulzainero y profesor del instrumento en el año 1997. Fue compañero y amigo del gran José María Canfrán, recuperador doncelino de la dulzaina en la comarca y provincia. “He vivido muchas experiencias con los músicos seguntinos. Por eso, una de las canciones está dedicada a ellos”, remachó Trijueque.  

Acompañando al autor en la presentación estuvo también el director de la Escuela de Folklore de Guadalajara, Luis Manuel García, la concejala de cultura del Ayuntamiento de Sigüenza, Sonsoles Arcones, y la cronista oficial de la ciudad, Pilar Martínez Taboada, entre otras personalidades. 

Al terminar las intervenciones, la dulzaina adquirió todo su protagonismo. Con el propio Trijueque como integrante en ambas ocasiones, sus temas, interpretados por dos formaciones, los dulzaineros Mahurotos y la Orquestina de la Charanzaina, que añade al de la dulzaina el sonido del saxo tenor, bombardino y tuba, le pusieron el broche de oro a la presentación.