El rock romántico de Malikian

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“Los románticos sólo quisieron abrir su corazón”. El violinista Ara Malikian los descubrió muy pronto, afectándole tanto como para estudiarlos e interiorizándolos, llegando a amarlos y a difundirlos, como hizo en la mañana del sábado, primera del ciclo CulturaMI, que ha agotado sus entradas para los tres conciertos que el libanés ofrecerá junto a la jovencísima Orquesta en el Tejado, donde Malikian actúa de concertino director.


Niños y papás se deleitaron con los clásicos románticos en una sesión que rindió homenaje a “la primera estrella de rock”, según Malikian, el italiano Niccolo Paganini, al que no es la primera vez que venera sobre un escenario. Paganini “cambió la manera de tocar el violín”, fue “un cronista” que influyó a muchos músicos de la época y del futuro.

Abrieron con ‘Cantabile’ y prosiguieron con Brähms, que compuso influenciado por el italiano y por su afición a la música zíngara su famosa ‘Danza húngara’, que la Orquesta y el propio Malikian interpretaron con brío sobre las tablas, porque si algo no es esta propuesta artística, es estática. 

Malikian, que reconoció que “la música nos afecta más de lo que pensamos”, se encargó de prologar y explicar cada una de las piezas que tocaron. Porque más que un concierto, se trata de poner un ingrediente pedagógico, acercar la música clásica al gran público y especialmente, a los más pequeños, para que amen estos sonidos desde la infancia. Así, desgranaron ‘Saludo de amor’, de Edward Elgar o la ‘Danza húngara’, que el pianista Rachmaninov, influenciado también por Paganini, compuso para el violinista Julius Conus, que nunca tocó en España, “debido a su apellido”, bromeó Malikian. 

Gran romántico fue también Chopin, que, sin ser violinista, llegó a componer un ‘Preludio’ para violín. Pocas notas también pueden llegar al corazón.

Otra cosa fue Manuel de Falla, autor de la gran pieza ‘La vida breve’. Falla no soportaba, contó Malikian, que sus obras fueran tocadas si no eran para orquesta, tal y como el compositor español las había ideado. Odiaba las versiones hasta que el violinista F. Kreisler le presentó un arreglo para violín y piano. Malikian y la Orquesta en el Tejado interpretaron una versión más, sólo para violín, viola, contrabajo y violonchelo –instrumentos que conforman esta joven orquesta de cámara-.

El repertorio lo completaron ‘Introducción y Rondó Caprichoso’, de Camille Saint-Saens, muy amigo de Pablo Sarasate, considerado el Paganini español.

Con Sarasate, Malikian descubrió “a los 7 años” desde su Libia natal, la música española. “Sarasate fue un niño prodigio”, dijo, “que dio vueltas al mundo enseñando su técnica”. De él, rescataron su fantasía sobre ‘Carmen’, de Bizet. 

Para demostrar que son una orquesta que no se ciñe a los clásicos únicamente, entregaron un bis de cine, recordando la canción más conocida de la película ‘Deseando amar (In the mood for love’), película que dirigió Wong Kar-Wai en 2001. ‘Yumeji's theme’ fue compuesta por el japonés Shigeru Umebayashi.

Malikian la regaló bajando al patio de butacas, en un nuevo ejercicio de cercanía e interacción con el público. Así inició también este concierto de hora y media, a las puertas de salón de actos, junto al viola Humberto Armas, encargado de los arreglos de la Orquesta. Ambos tocaban para los niños que entraban al espectáculo o posaban para fotos de recuerdo.

Este primer concierto del ciclo CulturaMI en el Centro Municipal Integrado de Aguas Vivas ha sido sólo el primero de los tres que ofrecerán al público guadalajareño Ara Malikian y la Orquesta en el Tejado. Las próximas citas, serán los sábados 11 de mayo y 8 de junio, con un homenaje a ‘España y su embrujo’ y otro a Vivaldi y Piazzola.

Fotos: E.C.