La imaginación creativa de los magos del pincel

San Ginés, el Infantado, la iglesia del Carmen o el Panteón son alguno de los elementos que eligieron los artistas para crear sus obras • La participación desciende de una forma ostensible con respecto a 2011 y la presencia en las calles de los pintores ha sido menos notable • Cultura EnGuada informará esta tarde de los ganadores de este certamen


Refugiados bajo la sombra con su caballete plantado y una paleta de colores en la mano, más de una treintena de pintores se dispusieron por diferentes puntos de la capital donde inspirarse para que la creatividad y la imaginación se adueñase de ellos para lograr que su obra sea esta tarde reconocida en el concurso de pintura rápida “Ciudad de Guadalajara”. Una participación que ha descendido casi a la mitad dado que en la edición de 2011, donde se impuso el artista Paco Campos, se presentaron 65 obras. 

Estudiantes de bellas artes, pintores, niños con vocación o simplemente aficionados a este arte, se imaginaban líneas, texturas, enfoques, sombras para dotar a sus cuadros de la originalidad necesaria y lograr así, que estuvieran a la altura de una cita como esta que, debido a su buena fama, más de uno se ha retraído con anterioridad a participar. “Es la segunda vez que acudo porque al ser un concurso tan grande, antes me echaba para atrás”, reconoce Raúl Martín, uno de los artistas participantes.

Procedentes de Madrid o poblaciones madrileñas como San Martín de Valdeiglesias, Guadalajara, Marchamalo o incluso Hontoba, tomaron como referencia, en muchos casos, los grandes monumentos que aún conserva la ciudad como el palacio del Infantado, la iglesia del Carmen, San Ginés, la iglesia de Santiago o el panteón de la Condesa de la Vega del Pozo; sin embargo hubo otros que preferían retratar lo que les sugerían calles tan emblemáticas de la ciudad como Boixareu Rivera –la Carrera- o la calle Bardales.

E incluso, hubo quien apostó por plasmar en el lienzo alguno de los parques de la ciudad como el Barranco del Alamín. Sin embargo, a pesar de haber sido recientemente remozada, la calle Mayor ni la plaza del concejo ni siquiera el santuario de la Antigua, contaba con pintores que en esta ocasión hubieran elegido crear un nuevo cuadro basado en sus imágenes. “Guadalajara tiene rincones interesante para pintar, he visto la iglesia de los Remedios,  pero por el problema de la sombra, me he decantado por la iglesia de Santiago”, responde Homeira Mazinani que, tras la experiencia del año anterior, repite en esta cita cultural.

Gran talento y especial mimo a los cuadros

Ciertamente, entre los pintores asistentes, existe un enorme talento que se conjuga con el mimo y el cuidado con el que se definen los trazos para que ninguno de los detalles desluzca la obra final. Incluso, una de las artistas contaba con una regla para trazar de forma rectilínea las fachadas de la calle de la carrera o del monolito de entrada del parque de la Concordia. “Me gusta esta zona para pintar”, resalta la artista que ya era la quinta vez que acudía a esta cita y con una técnica como la acuarela que, poco a poco, está siendo cada vez más utilizada en estos certámenes.

Más alejados del bullicio, conviviendo con los servicios de limpieza que eliminaban los restos de las fiestas del sábado, hubo quienes se apostaron en el parque de la Fuente de la Niña para conseguir una nuevo enfoque del panteón. “Buscó una perspectiva desde el parque jugando con la luz y el color”, asegura Fernando Simón, que para realizar su obra, primero mancha con acuarela para luego, con espátulas definir los diferentes elementos. Sobre porque decidió esta temática, este profesor de dibujo de Secundaria lo tenía claro, “porque es precioso y un pintor necesita algo espectacular”.

Junto a él, José María Martínez intentaba crear otra visión de esta añeja construcción. “Trato de meterle color y expresividad, que el motivo tenga fuerza para que dentro de ese realismo, tenga algo de modernidad”, resalta el propio Martínez que, era su primera participación en este concurso a  pesar de ser un habitual en este tipo de certámenes en Madrid y quedó maravillado con el panteón. “Me motiva mucho el edificio en sí”, reconoce.

Aunque uno de los cuadros más espectaculares lo estaba forjando Severiano Monge en la plaza de Santo Domingo. Una nueva visión con la estatua del conde Romanones en primer plano y, de fondo la emblemática iglesia de San Ginés. Con trazo grueso conseguía una potente imagen de este espacio. “Me gusta que queden oscuras las figuras, jugar con las veladuras”, indica el artista que, utilizaba pigmentos de pintura mezclados con barniz para crear este cuadro para el que, soñaba con una bonita luz para crear un cielo que redondease su obra.

Con 10 años, su primer concurso

Esta decimoquinta edición también sirvió para que jóvenes talentos comiencen a foguearse en este tipo de citas. Entre ellas destacaba, Alba Mateos, una niña de 10 años a la que le apasiona la pintura y que buscaba dar luz y color a la iglesia del Carmen. “Me gusta pintar al aire libre y este concurso era una oportunidad para hacer lo que me gusta”, reconocía. También, al final de la calle Bardales, encontrábamos a un joven estudiante de Bellas Artes que participaba por primera vez. David González, de 20 años, se decantó por este espacio ya que de “pequeño venía por aquí”. Aunque confesaba que pintar “le parece aburrido” y que prefería dibujar, señalaba que es la pintura lo que más valora el jurado. “A ver si gano un premio”, señalaba ilusionado,y talento no le faltaba para nada.

Por su parte,  otro joven artista, Raúl Martín, se refugió bajo la sombra de la pasarela del Alamín para pintar un espacio no tan visto en estos certámenes como el parque del Barranco. “La Concordia es más típico, éste es más distinto”, señala mientras trataba de crear un reflejo en el agua con sumo cuidado. “Primero manco todo para ver luces y sombras, luego voy detallando”, reseña este joven que anhela dedicarse a la pintura de forma profesional y que ya ha logrado buenos resultados en otros concursos como en Chiloeches o Budia donde quedó en sexta y séptima posición.

Por último, reseñar que los artistas tenían de plazo hasta las 17:00 horas, momento en que se exponían todas las obras concluidas en la plaza de Santo Domingo para que el jurado, compuesto por personas ligadas a Bellas Artes, decidiese cuáles eran las cuatro mejores obras y, la mejor realizada por un artista local. 

 

 

Fotos: A.Sanz