Una Cabalgata nazarena

Cientos de guadalajareños siguieron en los diferentes tramos de recorrido la Cabalgata, que finalizó con la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús en San Ginés. • Ha habido ocas, burros, bueyes, ángeles, dulzaineros, pastores... un total de 200 figurantes que han ayudado a recrear escenas históricas. • Tres mil kilos de caramelos se han repartido durante este desfile, que ha costado 116.000 euros.


Ocas, burros, bueyes, ángeles, estampas históricas de Belén en los tiempos de Jesús de Nazaret, aldeanos, nazarenos, dulzainas, música, muchos caramelos, los Reyes Magos y de guinda, las Monster High. La Cabalgata de Reyes de Guadalajara ha sido un Belén viviente, fiel reproducción al del año pasado, salvo la sorpresa final, con un guiño a cierto público infantil, con una carroza llena de Monster High creciditas a ritmo discotequero -con humo incluido-.

La Banda de Música de Alcalá de Henares -una vez más, otro gran acto sin presencia de la Banda Provincial de Guadalajara- abría la comitiva de manera seria, casi marcial, para dar paso, como si de una máquina del tiempo se tratase, a diferentes pasajes que recrean los momentos previos al nacimiento de Jesús.

Así, se pudo ver a María montada en burro, tirado por José, camino de Belén, en busca de una posada donde alojarse. Como prólogo a la escena, una comitiva de ocas, sabiamente guiadas.

Los aldeanos alumbraban el camino, sirviendo de intermedio a las carrozas: la primera, con regalos, hasta con bicicletas de Spiderman que colgaban a la vista de los niños. Después, bueyes tirados por un paisano y caballos que tiraban de un carro con un viejo aldeano, que recordaba al Lazarillo de Tormes, junto a dos pequeños. En la carreta, un grupo de cabras.

También hubo sanchopanzas y nazarenos que, a ritmo de dulzaina y tambor, amenizaban con villancicos como 'Navidad, Dulce Navidad', '25 de diciembre' o 'La Marimorena'. No faltaron los pastores -en carroza- y ángeles custodiando detrás. Tampoco carros de quádrigas, con soldados a las riendas y Herodes abriendo camino. Y tras el sonido de “25 de diciembre, fun, fun, fun...” apareció Melchor, con blanca barba.

Un grupo de egipcios, musicando con dulzainas -de nuevo- fueron la antesala a la llegada de Gaspar, el sabio de la barba castaña y trono dorado. Y una comitiva de persas, dulzaineros otra vez, prologaron la venida de Baltasar, de amplia sonrisa. Palmeras de suaves plumas se balanceaban ante su carroza, la penúltima del desfile, que dio paso a la sorpresa final: una carroza que pretendía ser un guiño, como el año pasado, a los más pequeños. Unas Monster High, más que adolescentes, clausuraban un desfile a ritmo de discoteca, con humo incluido.

La Cabalgata, que arrancó pasadas las seis de la tarde, ha tenido más historia y religiosidad que fantasía. Dosciente figurantes han dado vida a este desfile, de 116.000 euros, que han visto centenares de guadalajareños, que han salido a la calle -aprovechando también que no hacía demasiado frío-.

Fotos: R.M.