Un periodista alcarreño desmonta 'cuentos chinos'

El periodista alcarreño Ángel Villarino, corresponsal en Pekín, publica ‘¿Adónde van los chinos después de morir?’. • El ensayo aborda algunas de las preguntas frecuentes sobre la comunidad china en España. • El prestigioso corresponsal Enric González lo ha destacado como uno de los diez títulos de 2012. • Ofrecemos el primer capítulo de este libro.


Que un maestro de periodistas y corresponsales que en el último año ha entrevistado a uno de los novelistas europeos más reconocidos, Javier Marías, incluya entre sus diez libros preferidos del año el de un joven corresponsal guadalajareño en China, en vez de la recopilación de relatos ‘Mala índole’ del narrador madrileño, es “un tremendo honor”, como ha dicho el afortunado, Ángel Villarino, nacido en Guadalajara en 1980.

Quien así se lo ha hecho saber ha sido su colega Enric González, un periodista con una vasta trayectoria como corresponsal de El País en Nueva York, Londres, Roma o París y que ahora tiene una ‘retirada’ activa en el digital Jot Down, donde ha elaborado su lista. Villarino comparte lugar en este altar con Javier Cercas, Eduardo Mendoza o Joseph Stiglitz.

Quien mejor, entonces, que González, para dar la primera pincelada del ensayo de este alcarreño, “un reportaje sensacional de un corresponsal en Pekín sobre la comunidad china en España” que, entre otras virtudes, tiene la de “enviar un montón de tópicos a hacer puñetas”.

Una extensa labor documental

Ángel Villarino nació y creció en Guadalajara, estudió Periodismo en la Universidad Complutense y ha seguido el camino que iniciara décadas atrás su tío Antonio Pérez Henares, uno de los periodistas guadalajareños más conocidos. En el caso de este joven, muy pronto tuvo la oportunidad de ocupar la corresponsalía de Roma para La Razón y allí, durante cuatro años, comenzó su trayectoria en la información internacional, que más tarde le ha llevado a cubrir la actualidad asiática, primero desde Tailandia y ahora desde la capital de China.

La publicación de este libro de 300 páginas, editado por Debate, ha coincidido con el destape de la operación Emperador, hace apenas unas semanas, aunque la investigación de Villarino es fruto de una labor iniciada en 2011 y que ha culminado con la escritura y la publicación del libro, después de una larga labor de documentación que ha incluido 300 entrevistas.

De este modo, Villarino ha logrado combinar historias personales con el análisis de los factores socioeconómicos que explican aspectos como la próspera implantación de muchos pequeños empresarios asiáticos en España o el carácter un tanto huidizo de estos inmigrantes, al menos a ojos de quienes los acogemos. El periodista aclara, además, un asunto que no siempre se tiene presente: cuando en la Península Ibérica hablamos de cómo son los chinos, casi siempre nos referimos, en realidad, a los inmigrantes procedentes de una única provincia de este extenso país, Zhejiang, de donde procede la mayor parte de la comunidad afincada en las ciudades españolas.

‘¿Dónde van los chinos cuando mueren?’ constituye precisamente eso, la radiografía de una de las comunidades inmigrantes más numerosas del país, que sigue creciendo todavía en tiempos de crisis y cuyas formas de vida suponen un gran misterio para la mayoría de sus vecinos.

Lo defiende el propio autor: “Es un retrato muy documentado y detallado de la comunidad china, con sus luces y sus sombras (que también son muchas). Ni los criminaliza, ni los santifica. Si acaso, los humaniza. Y con miles de anécdotas entretenidas”, explicaba en un encuentro digital durante la promoción del libro, hace unas semanas.

Periodista, no abogado

La proliferación de establecimientos regentados por asiáticos, la ausencia de caras chinas en espacios públicos diferentes a sus propias tiendas, el pago de impuestos, la educación de sus hijos... muchas son las preguntas sobre el fenómeno de la inmigración china y todavía más las leyendas urbanas y las leyendas negras, los tópicos y las realidades, o las sospechas y las especulaciones que se han mezclado para orquestar una ceremonia de la confusión. Es ahí donde Villarino intenta poner orden y verdad, que son dos tareas imprescindibles del periodismo. Es ahí, como dice Enric González, donde envía los tópicos a tomar vientos.

Tal vez por eso hay quien ha querido considerar a este periodista alcarreño, actualmente corresponsal del diario mexicano Reforma y que mantiene la condición opuesta a los chinos de los que habla (él y su familia viven en Pekín), en una suerte de abogado defensor de la causa china en nuestro país. Nada más lejos de la realidad, dice, pese a que haya sido víctima de “la depredación que hacen los medios de comunicación con el trabajo de uno”, en su caso creándole este “personaje”.

Es periodismo, y no abogacía, lo que ejerce Villarino en su libro, como en su día a día. Ofrece explicaciones a preguntas recurrentes. ¿Que adónde van los chinos cuando mueren? Tienen dos formas de responderse: sigan especulando como hasta ahora, creyendo en cuentos chinos, o lean el libro de Ángel Villarino.


Descargue aquí para leer el primer capítulo del libro en formato pdf.