La arquitectura cambia innovar por rehabilitar

Edificios como la sede de Bienestar Social o el de El Corte Inglés son ejemplos de arquitectura moderna en Guadalajara de los últimos años • Las tendencias pasaban por un enfoque más plástico y un tratamiento más volumétrico de los edificios • Con la crisis, el camino abierto por la arquitectura pasa por la rehabilitación de inmuebles ya ejecutados


Las jornadas del Día Mundial de la Arquitectura han dejado reflexiones más que interesantes sobre lo que se ha diseñado en Guadalajara durante los últimos años y que han permitido que poco a poco hayan variado la fisionomía de la ciudad. Sin embargo, a pesar de la época de bonanza, la capital alcarreña no ha contado con la construcción de algún inmueble que haya destacado por su singularidad o por su diseño como por ejemplo el Museo Guggenheim en Bilbao. “No hemos tenido esa necesidad de crear un edificio que fuera un hito”, reconoce Elena Guijarro, presidenta del colegio de Arquitectos de Guadalajara que, además, remarca que “nuestro Guggenheim es el Palacio del Infantado o el conjunto de Adoratrices que es espléndido”.

La propia Guijarro apunta que la tendencia no ha sido en la provincia a buscar la creación de un inmueble que destacase por su espectacularidad u ornamentación, sino en “crear edificios que se necesiten y ejecutarlos de la mejor forma posible, quizá no tan espectaculares, pero si cuidando el diseño y su funcionalidad”.

Cierto es que actualmente la arquitectura moderna buscan que los nuevos edificios que se construyan se distingan de los tradicional a través tanto de su diseño como de la propia innovación a la hora de concebir su idea. “Se debe valorar la arquitectura moderna, no sólo como un estereotipo, sino como una arquitectura con un tratamiento más volumétrico y plástico de los edificios”, reseña la propia Guijarro para quien, además en Guadalajara se debe consolidar la gran porción de suelo que existe en el ensanche de la capital. Con el boom urbanístico se comenzó a desarrollar grandes espacios que actualmente son solares donde no hay ningún edificio que los pueble de ahí que, índice que “en su día parecía que iba a faltar, pero ahora se ha visto que se ha creado más de la cuenta y lo que toca ahora es consolidarlo con actuaciones correctas y planeamientos urbanísticos adecuados”.

“Cada época tiene su arquitectura”

Si un aspecto caracteriza a la arquitectura es su prevalencia en el tiempo. Se trata de un arte que permanece a la vista de todos y que muestra también la evolución de la propia sociedad. De ahí que ya haya edificios del siglo pasado que pronto pasarán a formar parte del catálogo de inmuebles protegidos o que, como indica la propia Guijarro “no se les haya dado la importancia que tienen” como pueda ser el caso del edificio del INSS o el conjunto del Panteón y Adoratrices. “Cada época tiene su forma de crear nuevos edificios”, indica la presidenta del colegio de arquitectos, por lo que reseña que en los últimos años se ha seguido una línea de creación de grandes edificios de los que Guadalajara carecía como el Teatro Buero Vallejo, la sede de Hercesa, el Archivo, … “El edificio del Corte Inglés tiene su valor y su importancia al ser singular y estar perfectamente armonizado con el centro comercial”, apunta la responsable del colegio de Arquitectos así como reconoce el valor de otro inmueble de corta edad como la sede de Bienestar Social por “su valor compositivo en el que su interior se ha creado un espacio arquitectónicamente bien compuesto”. Incluso reconoce cierto valor estético a más de un edificio residencial de la zona del ensanche de la ciudad.

Aunque una de las principales cortapisas a la que debe hacer frente un arquitecto a la hora de reflejar sobre el papel su imaginación es el factor económico. Encarece el producto y suele ser uno de los motivos por el que el contratista suele rechazar la aparición de novedades que se salgan de lo común. “Diseños más novedosos encarecen la mano de obra, pero ese encarecimiento suele compensar porque consiguen resultados más satisfactorios”, reseña Elena Guijarro. Ella sigue defendiendo la arquitectura como un arte que se utiliza para ejecutar creaciones donde vivir o trabajar aunque también existan otras cuyo mayor reclamo sea el artístico como el citado Guggenheim de Bilbao. “En edificios de viviendas se puede ver menos esta componente, pero también es un arte modular estos edificios y manifestar una expresión estética, pero es más difícil”, destaca.

Apuesta por la rehabilitación

La recesión económica si hay en un sector que se ha notado especialmente es el de la construcción al que está ligado de forma intrínseca el de la arquitectura que, como apunta Guijarro, vive en Guadalajara “uno de sus peores momentos ya que es el arquitecto el primer agente que interviene en la construcción”. La presidenta del colegio de Arquitectos de la provincia apunta que en este sector “llevan mucho tiempo en crisis” dado que es muy escasa la obra nueva que fructifica y, por tanto, cada vez menos los espacios donde poder contemplar la creatividad de estos profesionales.

Aunque una de las apuestas del sector pasa por consolidar los inmuebles que ya están en pie y rehabilitar cualquier tara descubierta que permita una mayor durabilidad de los mismos. Para tal fin, en breve, está previsto que entre en vigor la nueva normativa de Inspección técnica de edificios con la que se obligará a que pasen esta especie de ‘ITV’ a los inmuebles de más de 50 años en poblaciones de más de 10.000 habitantes. En Guadalajara sólo superan esa cifra Azuqueca y la propia capital, como apunta Elena Guijarro, para quien esta nueva norma permitirá no sólo una mejor conservación de las construcciones, sino “prevenir posibles patologías”.

Mezcolanza de estilos en el centro de la ciudad

No obstante, una zona donde no sólo existen edificios de gran edad que conviven con originales creaciones arquitectónicas de tiempo reciente es el casco histórico de Guadalajara y con espectaculares vacíos que dan una imagen que no siempre es la más apropiada para el centro de una ciudad. “Da mucha pena la imagen de la plaza Mayor, debería estar cerrada”, destaca, pero se pregunta quien desarrollaría los edificios y quien los financiaría por lo que, asume, la dificultad en esta época de mejorar este lugar.

Siguiendo la calle Mayor hacia arriba se puede contemplar una mezcla de estilos arquitectónicos en los que se contemplan casonas del siglo XVII con nuevos inmuebles del siglo XXI con grandes diferencias estéticas en apenas unos metros. “Cada época tiene su forma de construir”, destaca aunque a su juicio, se debe “regular el entorno pero hablando el lenguaje de cada tiempo”. De ahí que apueste por donde haya un edificio que mantener, utilizar los materiales que permitan mantener su toque añejo; mientras que donde haya que ubicar un nuevo edificio, “no tiene sentido hacerlo como se hacía dos siglos atrás”; por lo que apuesta porque la arquitectura ponga de manifiesto en la época en que fue construido, mostrando “un respeto absoluto con el entorno”.