Abraza el Infantado arma su ofensiva contra la casa del duque

Asegura que el Plan de Ordenación Municipal cierra las puertas al inmueble proyectado por el Ministerio, con el que se reúne el lunes. • Una asamblea empezó a definir este miércoles un calendario de movilizaciones ciudadanas. • El historiador Calero y el aparejador Riendas ofrecieron pinceladas históricas y urbanísticas sobre el proyecto.


Están convencidos de que la casa del duque en el Infantado se puede quedar sólo en el papel. La Plataforma Abraza el Infantado celebró este miércoles en el propio salón de actos del palacio su primera asamblea para tratar de plantar cara a los planes proyectados por el Ministerio de Cultura de construir un nuevo inmueble en respuesta a una sentencia judicial de 2009 que dicta que debe reservarse un espacio para vivienda ocasional del aristócrata.

Más de 70 ciudadanos –algunos de ellos tan significativos como concejales de la oposición en el Ayuntamiento o los directores del Museo Provincial y del Archivo Histórico– asistieron ayer a una asamblea, dividida en una doble sesión moderada por la artista alcarreña Estrella Ortiz: informativa, con dos expertos ofreciendo detalles técnicos e históricos del proyecto; y de debate y toma de decisiones, para empezar a elaborar un calendario de movilizaciones y acciones contra ‘el pisito’, como ya está siendo bautizado en irónica alusión a la película de 1959 protagonizada por José Luis López Vázquez.

Por lo pronto, el lunes habrá una reunión de una delegación de estos ciudadanos con el Ministerio de Cultura, aunque también están ya pedidas –y pendientes de respuesta– otras dos con la Viceconsejería de Cultura y con el Defensor del Pueblo. Además, se va a redactar un manifiesto y se barajan diferentes manifestaciones de rechazo a los planes de esta vivienda tanto en la calle como en los despachos. Pero la principal revelación de la que se informó a los asistentes pasa sin duda por que la normativa urbanística impide la construcción del inmueble dentro del palacio.

¿Cómo parar la construcción del nuevo piso en el Infantado? Dos vías se perfilan conforme al debate mantenido ayer: negociar con el duque, ya que la normativa urbanística no permitiría esta construcción; o reservarle un espacio en las estancias ya existentes, pero sin necesidad de construirle un nuevo piso.

»La sentencia y el “derecho de habitación”. El duque tiene un “derecho de habitación” que le reconoce la jueza del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Guadalajara en su sentencia dictada el 31 de julio 2009. ¿Qué pedía de inicio el duque? Todo. En su demanda al Ministerio de Cultura en 2007, con César Antonio Molina como ministro, el aristócrata exigía en primer término revocar el acuerdo de 1960 de donación del inmueble, que estaba en ruinas tras el bombardeo en la Guerra Civil, y “la reversión” de este patrimonio a manos de la Casa del Infantado. Sólo en segundo término, la denuncia incluía que, de no serle devuelta esta propiedad, se llevase a cabo “la reserva con carácter permanente” de algunas dependencias –no se habla de piso de nueva construcción- para “habitar personalmente en ellas de manera ocasional y utilizarlas como museo y archivo familiar”.

Como el Infantado tiene uso cultural, la primera demanda del duque era desde un punto de vista legal totalmente opuesta a lo acordado cuando se produjeron las donaciones del edificio. Fue lo segundo lo que, tras el juicio celebrado en noviembre de 2008, acabaría concediéndole la jueza, que interpretaba a favor del duque un texto un tanto ambigüo con que se redactó el acuerdo de cesión al Estado del edificio en enero de 1960.

¿Qué decía este controvertido acuerdo firmado el 4 de enero de 1960 por el padre del actual duque, Íñigo de Arteaga y Falguera; el alcalde entonces Pedro Sanz Vázquez y el director general de Archivos y Bibliotecas, José Antonio García Noblejas? El Ayuntamiento y la Casa del Infantado donaban al Estado gratuitamente un edificio que tras el bombardeo franquista en la Guerra Civil presentaba “tan graves daños que lo han dejado inhabitable y así está hoy”. El gobierno central se comprometía a restaurarlo y darle un uso cultural, mientras que éste autorizaba a los donantes a “utilizarlo en causas muy señaladas para actos de carácter cultural”. Y añadía el punto de la discordia en su estipulación segunda: “se reservarán con carácter permanente las dependencias que en su día se señalen, a fin de que los titulares de dicha casa ducal, puedan habitar personalmente en ellas de manera ocasional y utilizarlas como Museo y Archivo familiar, sin que ello pueda ocasionar perjuicio al desenvolvimiento normal de los servicios que el Ministerio establezca en aquel edificio”.

Son estas líneas las que han abierto la puerta del ‘pisito’, pero siempre con el debate sobre la incompatibilidad del uso cultural que tiene el Infantado, actual sede del Museo Provincial, el más antiguo por cierto de todo el país.

El fallo de la jueza en respuesta a la demanda del duque pasó por condenar al Ministerio de Cultura “a que proceda a dar cumplimiento a lo acordado” en 1960, “la reserva con carácter permanente de las dependencias que en su día se señalen, a fin de que el Duque del Infantado pueda habitar personalmente en ellas de manera ocasional y utilizar como museo y archivo familiar”.

En 2013 el Juzgado vuelve a recordarle al Ministerio estas obligaciones, ya con Íñigo Méndez de Vigo al mando de esta cartera. La sentencia obliga a la reserva de este espacio, pero no indica dónde ni marca plazos precisos. Interpretando las ambigüedades derivadas del acuerdo firmado más de medio siglo atrás, la jueza reconoce al actual duque y a sus descendientes un “derecho de habitación” que exige debe ser satisfecho.

Lo resumió así el historiador Juan Pablo Calero: “Un acuerdo nefasto de 1960 concede un derecho; otra cosa es ahora cómo se materializa”.

El Ministerio de Cultura ha respondido por fin, con un proyecto para construir un inmueble en el torreón del palacio, restando espacios de los baños y los almacenes del Museo Provincial y creando un acceso exclusivo por los Jardines, de gestión municipal.

»El proyecto. Los planes para construirle una vivienda al duque han sido ya redactados y la obra está pendiente, antes de empezar, del visto bueno al proyecto básico por parte de la Comisión de Patrimonio dependiente de la Junta (al ser el Infantado un bien de interés cultural, BIC) y de la licencia de obra, que debe otorgar el Ayuntamiento de Guadalajara.

Ya hay planos y estimaciones de cerca de medio millón de euros de coste, que podría dispararse según Jorge Riendas, expresidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Guadalajara, que este miércoles se encargó de traducir a lenguaje popular los detalles técnicos del proyecto.

La vivienda del duque se situaría en la segunda planta del torreón del Infantado, con un acceso privado desde los Jardines del palacio y una escalera y ascensor de nueva instalación para subir hasta ella. Según el proyecto que detalló Riendas, afecta a 580 metros cuadrados de superficie de intervención, con la construcción de una vivienda completamente nueva de 478 metros cuadrados útiles, los 340 del piso propiamente dicho más el ascensor y la escalera. Sólo el salón tendrá más de 100 metros cuadrados, con unas magníficas vistas a los jardines municipales.

»El POM hace imposible ‘el pisito’. “Con esta nueva vivienda, lo que se está creando es un nuevo espacio de uso privado en el Infantado”, recordó Riendas en su charla. Un plan que, por encima de consideraciones morales, anacronismos o debates sobre gasto público, es a su juicio ilegal. Y es así porque la normativa urbanística que afecta al Infantado como espacio cultural tiene “prohibido el uso residencial privado” en el Infantado, donde sólo sería posible una vivienda “exclusivamente para la familia que custodie la instalación dotacional”, es decir, que fuese guardesa, caso que –ironizó– difícilmente encajaría con la presencia ocasional de todo un duque. Aquel sí fue el caso, en cambio, de las residencias que tuvieron en su día los directores de la Biblioteca Pública o del Archivo Histórico.

Desde un punto de vista técnico y urbanístico es inviable que el duque ni nadie pueda tener su casa en el Infantado”, aseguró Riendas, quien no obstante reconoció que la sentencia concede “un derecho de habitación” al duque. ¿Cómo se cuadra el círculo? “Si no es posible materializar este derecho de habitación”, hay que buscar otras fórmulas diferentes a las que está impulsando el Ministerio con la construcción de la vivienda y que pasan por “transformar este derecho de habitación en derechos de crédito”. La pregunta, sin rodeos, es la siguiente: ¿se podría negociar con el duque una indemnización a cambio de que renuncie a una vivienda que no cumple con la normativa urbanística actual?

Otra opción, ante la que la Plataforma ya avisa que presentaría batalla, pasaría por que el Ayuntamiento procediese a una modificación puntual del POM para que, ahora sí, en el Palacio tuviese cabida el ‘pisito’ del duque. Sin embargo, Riendas recordó que hay al menos un antecedente en el que una posibilidad similar se negó en Pleno: el cambio de uso de la parcela del desocupado Palacio de los Condes de Medina (antigua sede de la Delegación de la Junta, en la plaza de San Esteban) para proceder allí a una rehabilitación con vistas a levantar viviendas.

»Un poco de historia. Además de exponer el punto central del debate, fijado en el acuerdo de 1960, el historiador Juan Pablo Calero ofreció una amena exposición de la historia del edificio desde su construcción, con especial atención en los cambios de propiedad que fue experimentando. El historiador se remontó a los orígenes de la ciudad de Guadalajara como villa de realengo, recordó la llegada de la familia alavesa de los Mendoza y la construcción a finales del siglo XV del palacio.

Capítulo aparte mereció la figura de Mariano Téllez-Girón, duque de Osuna y de otras casas nobiliarias a las que arruinó. El que fuera también duque del Infantado desde 1844 no reparó en gastos para sus fiestas en Rusia, que rivalizaban en fama con las del zar –ironizó Calero–. Los libros de la época hablan de la “ruina inminente” de estas casas justo en un momento en el que Alfonso XII fundaba la Caja de Inútiles y Huérfanos de Guerra, que presidiría Manuel Pavía. Ambos hechos históricos confluyen en la negociación entre la arruinada casa del Infantado y el nuevo organismo estatal para convertir el palacio guadalajareño un orfanato para niñas.

Ahí empezaron los gastos de las administraciones, que no han cesado desde entonces: 250.000 pesetas de la época aportarían las arcas municipales y otras 125.000 las estatales para una vivienda tasada en 750.000 en las que el duque renunció a cobrar la mitad, iniciando así la donación de la mitad de su propiedad, que completaría con la otra mitad a través del acuerdo de 1960 con el que cedió gratuitamente la otra mitad de un edificio en ruinas al Estado.

La figura del manirroto Téllez-Girón tendría más consecuencias. Al morir sin descendencia –recordó Calero– dejó muchos de los títulos que ostentaba, entre ellos el de Duque del Infantado, sin heredero directo. Sería la reina regente María Cristina quien buscaría a las figuras que podrían quedar al frente de la nueva casa para evitar que el duque de Alba concentrase más poder. En el caso del Infantado recaería sobre Andrés Avelino de Arteaga y Silva, lejanísimo pariente de los Mendoza originarios de Álava. La actual Casa del Infantado no desciende directamente, por tanto, del Marqués de Santillana.

Otra curiosidad aportó Calero en torno al patrimonio del Infantado. Desde 1927, precisó, el archivo de la nobleza está reunido en el Archivo Histórico en Madrid. De ahí, dijo, la contradicción de que el duque reclame un espacio para ello en el Infantado.

El historiador subrayó en todo momento que la Casa del Infantado se ha desentendido desde hace décadas del mantenimiento en pie del palacio. Tras la guerra, “dejó que se pudriera y se prolongara” esta situación de abandono y sólo cuando hubo planes para rehabilitarlo, “el duque se acuerda de que el palacio es suyo”. Los Jardines, recordó Calero, se rehabilitaron incluso mucho después, en los años ochenta, con un gasto de fondos públicos de casi 100 millones de pesetas. “La situación actual es aberrante”, protestó el historiador: “el Estado es el único que ha estado poniendo dinero, sin que la familia ducal haya tenido hasta ahora un solo gasto, no ha dado nada a la ciudad, no han venido a hacer una fiesta ni a organizar un evento cultural”. Y a pesar de ello, recordaron tanto Calero como Riendas, en 2007 el duque reclamó no ya un espacio para vivienda, sino que le fuese devuelta toda la propiedad que donaron en su día Téllez-Girón y su padre.

»Movilizaciones. La Plataforma Abraza el Infantado está diseñando ya un calendario de acciones en los despachos y en la calle que pasan principalmente por dos primeros movimientos. El primero se producirá este mismo lunes, cuando una delegación se desplace a Madrid para mantener una reunión con el director general de Bellas Artes, Luis Batanero.

Además, está en marcha la redacción de un manifiesto al que pudieron sumarse algunos de los asistentes ayer a la cita y que tiene como punto de partida ser “una prolongación” de la movilización de hace tres años para abrazar el Infantado en una expresión simbólica de reapropiamiento de un espacio público para cuyo acceso se impuso una tarifa, suprimida tras la reacción ciudadana.

Entre las opciones barajadas en una lluvia de ideas durante el tramo final de la asamblea se encuentran acciones reivindicativas de carácter simbólico –no se descarta la participación de artistas o algún acto coincidente con el Día Internacional del Patrimonio, el 16 de noviembre–, sin descuidar aspectos relacionados con la batalla jurídica y política.

En la vertiente más política, se barajan también reuniones con el Ayuntamiento para insistir en la incompatibilidad de la vivienda proyectada con el POM, así como con la Junta, que debe evaluar el encaje del proyecto en un BIC. Además, el Pleno del Ayuntamiento ya tiene aprobada una moción en la que reclama al Ministerio que priorice los usos culturales del Infantado frente a la vivienda, un acuerdo por el que los ediles de la oposición asistentes ayer a la asamblea aseguraron que velarán.