La Torre de la Alegría: ir, ver y volver

El Castillo de Zafra en Campillo de Dueñas quintuplica el interés como destino turístico, según el portal Trip Advisor, pero la oferta hostelera no se ha ampliado. • Abordamos la cara y la cruz del efecto ‘Juego de Tronos’ en la comarca.


Miguel Ángel Casado cría sus abejas en un antiguo horno de su pueblo, Hombrados, a los pies del Castillo de Zafra, la imponente torre que saltó a las pantallas de todo el mundo en un capítulo de la última temporada de ‘Juego de Tronos’. Al pueblo, con unos 30 habitantes empadronados, acuden ahora los fanáticos de esta saga que completan la excursión a la fortaleza y se vuelven de vacío, porque allí no hay restaurante donde comer, alojamiento donde dormir ni tienda donde comprar un ‘souvenir’.

A este apicultor zaragozano que en pleno boom inmobiliario cambió de vida y de oficio -trabajaba en la construcción- le parece un disparate ver cómo pasan de largo los turistas. Sólo hay una oferta para ellos en el pueblo: su miel, que este año está agotada porque la cosecha ha sido corta y el producto lo tiene comprometido en el extranjero. La visita se resume en ir, ver y volver.

El rodaje en el castillo del siglo XII radicado en término de Campillo de Dueñas, entre esta localidad y Hombrados, reconvertido en la pequeña pantalla en la Torre de la Alegría, tiene su cara y su cruz. Ha puesto a la fortaleza y a sus pueblos en el mapa, ha llevado hasta allí a numerosos visitantes -aunque hay disparidad de criterios a la hora de valorar si son legión- y, en cambio, no ha logrado consolidar una oferta turística a la altura del fenómeno. La respuesta hostelera sigue siendo tan limitada como cuando el Castillo de Zafra era un perfecto desconocido.

Disparidad en los datos

Según daba a conocer recientemente el buscador turístico Trip Advisor, la grabación de la serie de HBO dispara el interés como lugar de visita en sus localizaciones. En el caso del Castillo de Zafra, se habría quintuplicado desde su aparición en la pequeña pantalla hace casi un año, multiplicándose por más de veinte (2.270%) las visitas a las webs de los alojamientos cercanos a Campillo de Dueñas. Lo mismo estaría ocurriendo con las otras once localizaciones españolas, entre ellas la plaza de Toros de Osuna y el Alcázar de Sevilla o las ciudades de Peñíscola y Gerona.

 

En nuestro caso no hemos notado que haya demasiada gente que venga específicamente preguntando por el Castillo de Zafra, más bien somos nosotros quienes hacemos la promoción de la visita al incluirla dentro de la oferta que hay para ver en la zona”, explica Yolanda, responsable de la Oficina de Turismo de Molina, que se confiesa sorprendida por los números que daba a conocer Trip Advisor. De hecho, añade otra cifra: entre este portal y Google apenas rebasan los 140 comentarios, que a su juicio tampoco es una cifra que denote un fenómeno desbordante.

Resulta complejo determinar el modo en que llegan los visitantes. Según Marta, del Museo de Molina, el efecto llamada de la serie es indiscutible. Pero hay también muchos excursionistas que se acercan en sus vehículos hasta estos dos pueblos, recorren a pie la senda hasta el castillo, lo admiran, se hacen el ‘selfie’ de turno, regresan hasta el pueblo y se marchan de la comarca sin haber dejado registro alguno de su visita porque no han pasado por las oficinas de turismo ni se han alojado en los hospedajes de la zona.

Es la impresión que tiene Miguel Ángel Casado. “Hay un ir y venir de coches impresionante, sobre todo una vez que llega el verano”, explica este apicultor que de chaval trabajó con su padre en labores de reforma del castillo y que admite que siente este edificio “como propio”. “El problema es que aquí no hay para comprarse un llavero, ni unas espadas de Juego de Tronos, ni tenemos tapas en los bares para los visitantes”, se lamenta en referencia a la nula oferta en Hombrados para quienes llegan atraídos por el imán de la serie. “La gente no se ha esforzado en hacer nada más” y los alojamientos existentes tienen cada fin de semana sus plazas agotadas.

El negocio daría para más, pero los pueblos a los pies de la Torre de la Alegría no han demostrado tener reflejos suficientes.

Oferta estancada

Impresionante. Es espectacular en un entorno maravilloso. La pena es que no puede verse por dentro”, protesta un visitante en un foro de internet, mostrando una de las quejas más recurrentes. Porque en esto sí están todos de acuerdo. Más allá de la difícil contabilidad del flujo de visitantes, la respuesta por parte de la oferta turística no ha experimentado avances a raíz del fenómeno. La ruta estaba ya señalizada de antemano, pero no ha habido novedades. No hay visitas al castillo, de propiedad privada, que únicamente se puede ver desde fuera. Tampoco se han celebrado eventos específicos aprovechando el tirón de la serie. Ni siquiera se ha editado un folleto concreto sobre este monumento.  

Quienes lleguen dispuestos a conocer el castillo se encuentran que en Hombrados no hay ni restaurante ni alojamiento. Los dos lugares más próximos donde dormir están en La Yunta y en Campillo. Allí está La Casa de María. Francisco Herranz atiende al teléfono, con un diagnóstico claro: hay más visitas desde que se rodó la serie y la afluencia "se habrá multiplicado por mil, pero la repercusión económica en la zona está siendo nula”. En su caso, “cero”: no hay más reservas que antes para quedarse a dormir en la casa rural.

A su juicio, “Campillo no ha sabido coger el tren, aunque una oportunidad como ésta no la vamos a volver a tener nunca más”, augura. “No se ha sabido gestionar”, se lamenta. Por mucho que venga más gente, no es suficiente para que el fenómeno televisivo ejerza como motor de desarrollo rural: “Si lo único que le ofreces al visitante es una ruta de una hora subiendo al castillo, la gente no se queda en Campillo, habría que haberles dado algún aliciente más”. Y no lo hay. A pesar de que este hostelero avisó en su día, presentando un escrito en el Ayuntamiento para que se animase a la productora HBO a firmar un compromiso de donar material de la serie que sirviese para que el pueblo levantase un museo de ‘Juego de Tronos’. “Sólo hay un compromiso verbal y las palabras se las lleva el viento”, se queja de nuevo. Si todo se hubiese hecho mejor, reflexiona, tal vez podría haberse creado también algún empleo de verano para los más jóvenes, por ejemplo un trabajo en el aparcamiento de coches.

No creo que el rodaje sea para tanto”, decía un vecino, Salvio, hace casi dos años, cuando la zona se convirtió en un enorme set de grabación para la serie. “La vida no va a cambiar nada”, auguraba con idéntico pesimismo Eutasio, otro vecino, en dos de los testimonios recogidos en el reportaje de Elena Clemente que a la postre resultó ganador del Premio de Medio Rural de la Asociación de la Prensa. El tiempo parece darles la razón. Hay más visitantes, pero en Hombrados y en Campillo, la vida es ahora aquello que transcurre entre excursionista y excursionista que viene y va. Mientras tanto, el apicultor Miguel Ángel no se resigna a que los turistas pasen de largo y tiene pensado que en su taller-tienda a la entrada de Hombrados pueda haber una terraza para tomarse al aire libre un café o un té con miel de abejas criadas en hornos. La suya es una apuesta para fusionar dos actividades que pueden ir de la mano: el turismo y la apicultura ecológica. La etiqueta de sus envases, de hecho, muestra la imponente silueta de la famosa Torre de la Alegría.