Derribando muros a través del arte

Desde Venezuela a Pakistán, desde los campamentos saharauis a Sudán, desde Siria a Cuba, el sábado en Guadalajara se tendieron puentes en la I edición del Festival Primavera Caleidoscópica, organizado por Abriendo Fronteras Guadalajara. • Fueron doce horas de fiesta y de reflexión donde primó la convivencia.


Cientos de guadalajareños se dieron cita durante todo el sábado en el Espacio Tyce para disfrutar de la I edición del festival Primavera Caleidoscópica, una iniciativa de la asociación Abriendo Fronteras Guadalajara, especialmente sensible con el tema global de los refugiados, que defiende y promueve a Guadalajara como ciudad abierta y de acogida. Con el fin de concienciar sobre la importancia de tender puentes y no construir muros, decenas de artistas, de manera altruista, prestaron su talento en un escenario, situado en el hall del Tyce, convertido durante doce horas en un espacio de diversidad cultural, gastronómica y social. "La música es uno de los mejores caminos para abrir fronteras", dijo una de las asistentes, pertenecientes a Guada Acoge, que recitó un poema y animó a todos a bailar enseñando ritmos básicos afrocaribeños y merengue.

Desde Venezuela a Pakistán, desde los campamentos saharauis a Sudán, desde Siria a Cuba, el sábado en Guadalajara se cruzaron fronteras alegremente a ritmo de la música, de los cuentos, del teatro, de la fotografía de Manuel Torres -autor de la exposición 'Refugiadas, resistencia en la arena'- y a través de la charla a la que invita la ceremonia del té -“en realidad, una excusa para comunicarse, donde importan también los silencios”, dijo la escritora saharaui Zahra Hasnaui, encargada de mostrar el proceso culinario mientras se compartían poesías, canciones...-.

La jornada también cedió espacio a la reflexión con una charla informativa a cargo de la periodista Elena Cabrera (Fundación porCausa). Porque tan importante es aceptar y acoger como saber informar e informarse de los conflictos y los problemas mundiales que afectan a una parte del mundo más pobre, más castigada sólo por vivir en países menos desarrollados. La charla arrojó, entre otras conclusiones, que es difícil conseguir un relato lo más objetivo posible y completo del mundo en el que vivimos. Y escalofriantes datos sobre el modo de consumir información. "Actualmente, el 50% de la población, lo hace a través de facebook", señaló Cabrera. En menor medida, a través de twitter o, incluso, instagram. “Una directora de un periódico me dijo el otro día que su hijo se informaba a través de esta red social. Se fiaba más de sus amigos que de los periodistas”. El testimonio radiografía lo que, a juicio de Cabrera, explica también uno de los actuales males del periodismo: la falta de credibilidad. La Fundación porCausa lucha, precisamente, contra la mentira informativa a través de “información que salva vidas” y aboga por un periodismo ciudadano. Basta una pequeña caja de herramientas -la que compartió Cabrera con los asistentes a la charla- con un puñado de 'llaves' básicas, disponibles para cualquiera que quiera usarlas.

El I Festival Primavera Caleidoscópica no sólo fue una jornada para adultos. Pensó también en los niños y para ellos hubo cuentacuentos con Fiorina Girovaga y su Troupe Fetén, con la actriz Marta Marco y La Caperuza Roja, que presentó sus historias sobre África o los malabares de Juan2Thrii.

Fotos: R.M. / E.C.

Pero fue la música la que articuló indiscutiblemente esta propuesta, que contó físicamente, con el montaje de varios stands, de la ONG Guada Acoge, El Rincón Lento, Abriendo Fronteras Guadalajara y Bienvenidxs Refugiadxs Alcalá de Henares. Algunos artistas como Belén Morata e Iván Casuso y diferentes empresas cedieron también sus obras y sus productos naturales para la rifa que se celebró por la tarde.

Los ritmos se fueron sucediendo desde la inauguración, al mediodía, con el grupo de música celta guadalajareño Maeloc que apostó por un 'desenchufado'; la charanga Klandestinos que amenizó la hora del vermú a las puertas del Tyce y el jazz vanguardista de Claudia y Viktor -con violín y contrabajo- del dúo cabanillero Espejismo. 

La recta final, que animó al público a salir a la pista y bailar alegremente en pareja, en solitario o en corro, fue un viaje sonoro que arrancó con los ritmos de la Banda Tremolina -una formación de música popular de viejos estilos, canciones evocadoras, folklóricas y contagiosas- y The Hairy Dudes. Fiesta total que coronaron después, el teatro reflexivo y poético de Ultramarinos de Lucas -con los actores Luis Orna y Marta Hurtado- y la música de la formación Siria en mí, donde el músico sudanés Wafir S. Gibril y el cantante sirio Mahmoud Fares, acompañados en esta ocasión por una violinista cubana, evocaron melodías de Medio Oriente, consiguiendo un abrazo final, que promete una segunda edición.