Fiesta campestre en el Buero

The Fatty Farmers pusieron a bailar al público de una gala ecologista que dio el Atila al azudense Santiago Casas, que disfrutó del rock local de Callahan y de un delicioso miniacústico de Virginia Maestro.


Ecologistas en Acción volvió a hacer gala de buen rollo en su vuelta al Buero Vallejo. Con media entrada en el patio de butacas y su formato habitual, la asociación celebró nada menos que 18 años de premios reivindicando cierto sentimiento salvaje: el que entra en comunión con la naturaleza, pero también el que desinhibe para disfrutar al máximo de la fiesta.

Fueron los toledanos The Fatty Farmers los que levantaron al patio de butacas para acabar la gala dando botes y palmas. Los granjeros gamberros le dieron al violín y a la gaita con potencia en una actuación divertida, con tics clown, bajando del escenario para bailar con el público. Aplaudieron con los pies, hicieron piruetas y lo dicho, felizmente asilvestrados.

Sólo a ellos el gran escenario del Buero no les quedó grande. Antes, desde uno de sus rincones, habían abierto la velada Callahan, el quintento alcarreño formado hace cuatro años que ofreció cuatro temas de intenso rock, incluyendo su último trabajo ‘Infectado’. “Hemos venido a hacer lo que mejor sabemos, dar caña”, prometieron. Y cumplieron.

Los buenos… y el malo

Su actuación dio paso uno de los momentos más esperados de la noche, la entrega del premio Atila que cada año censura la peor consucta medioambiental en la provincia de Guadalajara. Se presentaron los candidatos: el ministro Soria (abucheos), la diputada provincial Lucía Enjuto (pitos), el alcalde arriácense Antonio Román (abucheos y pitos, muchos), la Cantera Bujarrabal (pitos) y el concejal azudense Santiago Casas (sonoro abucheo).

Fue este edil quien se llevó el premio. En sentido figurado. Porque, un año más, ninguno de los nominados quiso asumir su responsabilidad y, con ella, el bochorno de estar en gala y de, en caso de resultar señalados, salir al escenario a recoger la amarga distinción (sólo una vez lo hizo el diputado provincial de IU, Jesús Recuero).

La labor de Santiago Casas como presidente de la Mancomunidad Vega del Henares y por tanto responsable de la perrera azudense estuvo presente también en la entrega de los premios a las mejores conductas medioambientales. Apamag, la asociación que resultó premiada con el María José Gallego, también insistió en esta denuncia y en quejarse de que no se ha tenido en cuenta su oferta de colaboración para hacer del centro un centro de acogida para animales (“nos están haciendo el vacío”). Este premio lo compartieron con el programa ‘Guadalajara al día’ de TV Guadalajara, por su difusión de contenidos ecologistas y dar visibilidad a iniciativas en consonancia.

El premio José Luis Sampedro, que no pudo ser entregado por su viuda Olga Lucas, excusada por problemas de salud, correspondió a RedTajo, la red de Ciudades por una Nueva Cultura del Agua. Lo recibió Soledad de la Llama de manos del sobrino del escritor y economista, Tomás Pellicer. En su discurso, criticaron el nuevo plan de cuenca que en los próximos siete años regulará los recursos hídricos del Tajo en cabecera y que “se vuelca más en las necesidades del trasvase”.

Otro de los tres premios en positivo, el Ramón Fernández Durán, fue a parar a la Plataforma contra el Fracking (su portavoz recordó que ya en su día dijo que “esta batalla la íbamos a ganar y ahora estamos muy cerca") y el Grupo en Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Guadalajara, cuyo portavoz, el veterano Lópezosa, se confesó “muy orgulloso” por el galardón después de treinta años de batalla.

La gala consiguió este año recaudar 998 euros que fueron entregados a la Asociación Mujeres Internacionales, que combate la violencia machista y que, sobre el escenario, dejó un mensaje rotundo de actuar contra una sociedad que sigue siendo machista y en la que los asesinatos de mujeres, aun siendo lo más dramático, sólo son “la punta del iceberg”.

Dulce Maestro

Entre uno –el de los malos– y otro –el de los buenos– premios, la jienense Virginia Maestro, también conocida como Virginia Laboat, ofreció para esta ocasión (estuvo en Guadalajara recientemente) un miniconcierto acústico que abrió con una versión muy personal del ‘From me to you’ de los Beatles, siguiendo luego con ‘Candy conditions de su último álbum 'Blue bird’, la balada “para los enamorados” ‘On and on’ y su conocida ‘The time is now’. Un breve pero delicioso recorrido con timbres soul y country desbordante de dulzura.

Los ecologistas dejaron el aperitivo para el final, justo después de las danzas y los sobresaltos de los animados The Fatty Farmers. Nada de ‘vino español’, sino una pequeña merienda vegetariana, con los ingredientes en consonancia con el mensaje, que corrió a cargo del Cenador Vegano del Rincón Lento en el recibidor del teatro, donde varias asociaciones habían instalado sus expositores. Los asistentes a la gala se fueron con buen sabor de boca. Verde, en este caso.