La epidemia ñoña llega a las Cruces

Por primera vez en décadas es indultado un toro en la plaza de Guadalajara, aunque sin suficientes merecimientos para ello. • Muy entretenida tarde de toros, con una gran faena de Joselito Adame, un variado Fandi, y dos soberbias estocadas.  Los dos toreros de a pie abrieron la puerta grande, mientras Hermoso de Mendoza se fue de vacío por sus fallos con el rejón de muerte.


Segunda corrida de abono en la Feria Taurina de Guadalajara 2015, celebrada en el Coso de Las Cruces, con tres cuartos de entrada en tarde muy agradable, y bajo la presidencia de José de Pedro. Se lidiaron dos toros de Luis Terrón para rejones (1º y 3º), ambos de poca ambición y casta, y dos de Fuente Ymbro (2º y 6º), anovillados, pero extraordinariamente nobles y bravos. Dos de los toros de la ganadería anunciada inicialmente fueron rechazados por los veterinarios, y se remendaron con otros tantos de José Vázquez (3º y 5º), flojos y descastados. Dieron en la romana 469, 437, 530, 478, 498 y 473 kilos de peso. Les correspondieron a:

Pablo Hermoso de Mendoza (de goteño, rojo y azabache): Pinchazo, rejón trasero y un descabello (silencio). Dos pinchazos, rejón caído y tres descabellos (silencio).

David Fandila "El Fandi" (de butano y azabache): Estocada arriba y un descabello (dos orejas). Extraordinario volapié y rueda el toro (oreja).

Joselito Adame (de negro y oro): Estoconazo, recibiendo, en todo lo alto (oreja). Indultó al toro (dos orejas y rabo simulados).

El Fandi, Adame y el mayoral de Fuente Ymbro salieron por la puerta grande.


Recorre las plazas de España una epidemia de indultos a la que hasta la fecha el coso alcarreño había estado inmune. No se recordaba en décadas que la presidencia asomara un pañuelo naranja por el "barandao". Pero ayer ocurrió. Hemos caído en la fiebre de los indultos. Hemos sucumbido a la ñoñez.

José de Pedro, como es un muy mal presidente, se lió la manta a la cabeza y decidió concederle la gracia al último de la tarde, un toro de Fuente Ymbro que había sido lidiado por el mejicano Joselito Adame. Se llama "Hechicero", el agraciado, y en verdad sí fue un toro noble, encastado y bravo, pero en verdad también que estuvo lejos de lo que cabe exigir cuando se otorga el extraordinario premio de volver al campo. Prácticamente no fue picado, no se empleó en el caballo, y demostró una evidente carencia de fuerzas que le inhabilitaban para el premio del indulto. Porque perdió las manos más de media docena de veces, y sólo su innegable casta, así como el buen hacer de Adame, lo convirtieron en un toro repetidor y codicioso, que fue de menos a más, al que se le debió dar la vuelta al ruedo, pero que en ningún caso mereció ser indultado.

Sea como sea, el ganadero de Fuente Ymbro estará legítimamente satisfecho con el juego que dieron los dos toros de su hierro lidiados ayer en Guadalajara. Y Adame, sin duda, también debe estar orgulloso de la faena con la que despidió la tarde.

Llegaba Joselito Adame a Guadalajara de "sustituto del sustituto". Fue llamado a última hora ante el percance sufrido la tarde anterior, en Albacete, por López Simón (quien había sido contratado, a su vez, en lugar de Francisco Rivera). Y a fe que le puso ganas y corazón, el "manito", que estuvo tremendamente torero en la última curva de la tarde.

Y es que ni los más optimistas podían imaginar que "Hechicero" escondía faena cuando el toro comenzó a rodar por el suelo al primer saludo capotero. El de Ymbro, anovillado, perdía constantemente las manos, no se empleó en el quite afarolado que trató de completar Adame, ni tampoco en el caballo. Pero el torero fue el que mejor lo entendió. Y algo le debió ver, sin duda, cuando decidió brindar al público y coger la muleta.

En manos de Adame, Hechicero mejoró, y comenzó a responder a la invitación, a repetir embestida, a buscar la muleta con codicia y ligazón. El mejicano lo sacó a los medios para propinarle cuatro tandas de derechazos y otras tantas al natural, sencillamente esplendorosos, que pusieron la plaza boca abajo. Tal fue la transmisión al tendido, que parte del personal comenzó a perder el "oremus", se empezó a pedir el indulto, Adame se dejaba querer, y la epidemia que infecta los ruedos de segunda categoría se hizo presente en Las Cruces. Toro indultado.

Antes, con el tercero de la tarde, Adame tuvo menos opciones, porque el remiendo de Vázquez quedó destrozado en los compases iniciales de la lidia (un testarazo brutal contra el burladero, un pitón roto, una vara que lo dejó para el arrastre, y una voltereta de remate, no son plato de gusto para un toro sin fuerzas). Luego vimos voluntad del mexicano, pero poca claridad en la embestida. Cortó aun así una oreja, Joselito, porque propinó una estocada de las que valen por sí mismas el trofeo: Un espadazo "recibiendo" que, probablemente, será la estocada de la Feria.

El otro triunfador de la jornada fue David Fandila "El Fandi", el torero que más veces ha trenzado el paseíllo en el último cuarto de siglo en Las Cruces, y al que las empresas llaman una y otra vez porque es variado, entretiene, pone banderillas primorosamente, y anima el cotarro una cosa bárbara. Eso sí, toreo templado, toreo del caro, no se lo pidas al granadino, porque sus virtudes son otras, y esas las explota como él solo sabe.

Desorejó Fandila al segundo de la tarde, un extraordinario toro de Fuente Ymbro que, si me apuran, tenía muchas más razones para haber sido indultado que su hermano de ganadería. Fue "Pijotero" una golosina de toro, repetidor, incansable, bravo y encastado, al que Fandila aprovechó para lucirse como sólo él es capaz en un extraordinario tercio de banderillas. Luego, con la muleta, Fandi dio un recital de pico cuando quiso torear templado, y tiró de efectismo cuando vio las orejas cerca. Como mató bien, las cortó. Pero pudo y debió haber hecho más Fandila con ese caramelo. Dos orejas de San José de Juan, y a por el siguiente contrato. Te vemos en 2016, David.

Con el quinto de la tarde volvió a tocar pelo, Fandila, en base a las mismas herramientas. Poderoso y emocionante en las banderillas, y tremendismo en la muleta. Como en este caso el de José Vázquez se rajó pronto y no paró de mostrar su querencia a las tablas, el lucimiento fue menor. Eso sí: Mató el de Granada de un extraordinario volapié, y eso le valió la tercera oreja de la tarde.

Pablo Hermoso de Mendoza regresaba a Guadalajara tras siete años de ausencia. Se esperaba mucho del mejor rejoneador de todos los tiempos, y de su extraordinaria cuadra de caballos: Berlín, Viriato, Churumay, Disparate, Dalí... Pero la tarde no salió como quería el de Estella. Se enfrentó a dos toros de Luis Terrón que se quedaron a medio gas, y en ambas faenas estuvo bien, el rejoneador, certero en el tercio de castigo, brillante con las banderillas, y muy torero en la monta. Pero en ambas, también, se le nubló la vista al entrar a matar, y perdió los trofeos por ello.


PAÑUELOS Y ALMOHADILLAS

» Pañuelo para Aureliano y su cuadrilla de areneros, que tuvieron más trabajo del habitual debido a la presencia de un rejoneador en el cartel, pero que conservaron el albero en unas condiciones óptimas durante toda la corrida.

» Pañuelo para la cuadrilla de Hermoso de Mendoza, por la costumbre que tienen de mostrar en carteles el nombre de los sucesivos caballos que el navarro saca al ruedo, y que ayudan al público a seguir las evoluciones de sus faenas.

» Pañuelo para las dos peñas que, en un alarde de originalidad, convirtieron sus gradas de sol en el "Palco BIZ" y el "Palco DYC", haciendo la competencia a los palcos VIP de sombra.

» Almohadilla, de nuevo, al director de la Banda de Pastrana, que insiste en hacer sonar a su formación en todas y cada una de las faenas, ocurra lo que ocurra en el ruedo, y que por contra, corta la música en lo mejor de algunas de ellas. El mundo al revés.

» Almohadilla (pero cariñosa) para el equipo veterinario que rechazó dos toros de Fuente Ymbro por falta de trapío. No es que quiera poner en duda su criterio (seguro que estaban bien rechazados, si ellos lo consideran), pero tras ver el gran juego que dieron los dos que sí fueron aprobados, a uno le queda la duda de si no nos perdimos otros dos dignos de ver.