..Y los dioses lanzaron caramelos

El desfile de carrozas de las Ferias 2015 fue un repaso por la mitología más reconocida de América, África y la vieja Europa. • las coreografías de las criaturas que acompañaban a dioses y titanes fueron lo más destacado del espectáculo. • La comitiva repitió el mismo itinerario de 2013, saliendo de la calle Madrid, cruzando Cardenal Mendoza y finalizando en El Fuerte.


No fue un espectáculo de luz y color. Este año, el desfile de carrozas -sencillo y sobrio- invitó más a la contemplación que a la alegría. Se recuperó el recorrido de la edición de 2013, cuando las obras de la antigua carretera de Barcelona, en la remodelación del llamado Eje Cultural, obligaron a cambiar el recorrido habitual,y se optó por un trayecto de fantasía con ocho carrozas de divinidades históricas a las que acompañaban hadas, duendes, escorpiones de aguijón que se contoneaban como danzarines -incluso sobre el asfalto- y dioses. Muchos dioses.

El desfile alegórico, de unos 20 minutos de duración, repasó la mitología más reconocida de América, África y la vieja Europa, donde lo más destacado fueron las coreografías de las criaturas que acompañaban a diosas y titanes. Unas 250 personas, según la cifra ofrecida desde el Ayuntamiento, conformaron el cuerpo escénico de una comitiva con menos carrozas que otros años -9 y 11 en las últimas dos ediciones- y que visualmente fue bonito pese a no ser espectacular.

Unas simpáticas hadas abrieron el pasacalles, repartiendo el programa de mano mientras sonaba música celta. La primera en llegar fue la comparsa de Zeus, seguida de una carroza de cariátides animadas simulando a las del Erecteion de la Acrópolis de Atenas. Detrás, la carroza del padre de todos los dioses, que no lanzaba temibles rayos sino caramelos a los niños. Arrastraba tras de sí, una horda de monstruos siniestros y criaturas malignas.

La siguiente divinidad surgió de los mares. Neptuno iba montado en una carroza seguido por diez sirenas. Después, aparecieron criaturas míticas en homenaje al centauro, a Pegaso y al minotauro. Fue la carroza de La Odisea, con las fabulosas criaturas homéricas con las que se las vio Ulises en su epopeya y con un ballet de caballos y mujeres hierba.

A Marte, Dios de la Guerra (Ares, en la mitología griega) que repartía dulces en vez de mandobles, le seguió una ruidosa batukada con ritmos tribales y diablos de fuego. A Afrodita, una Diosa del amor más bien imperturbable, la acompañaban sus hadas.

El Dios del vino, Baco, en carroza dorada y decorada con parras verdes dio paso a la penúltima comitiva. Fue de las más elaboradas, con varios centauros y un pegaso. La última carroza la compartieron el dios funerario del Antiguo Egipto Anubis, en un palacete con jeroglíficos, y la diosa Isis, una de las imágenes más conocidas de la feminidad. Tras ellos, un ejército de escorpiones femeninos que mostraban su aguijón en posición defensiva sobre el asfalto gracias a varios cinturones de ruedas dispuestos por su cuerpo. El desfile se prolongó durante dos horas, poniendo punto y final en el Fuerte de San Francisco.