Sigüenza está ya de fiesta

Más de 2.500 seguntinos abarrotaron la plaza Mayor seguntina durante el chupinazo de inicio de fiestas. • Once carrozas abrieron el desfile con disfraces variopintos: desde Cruela de Vil a hippies con furgoneta incluida.


Escoceses con sus faldas típicas -las kilts-, hippies con furgoneta Volkswagen incluida, gansters, boxeadoras, piratas, monstruos, un escudo gigante de la ciudad... Cientos de disfraces desfilaron por las calles de Sigüenza en el inicio de las fiestas. La alegría peñista se impuso a las nubes que amenazaron con aguar la fiesta y hubo buen ambiente, camaradería y humor con madrugada musical incluida en La Alameda.

Cientos de seguntinos se acercaron hasta la Avenida de Juan Carlos I para no perderse o seguir las carrozas que se habían preparado -este año, once en total-. El desfile lo abrieron las reinas y damas, y detrás muchos disfraces, entre ellos, una fotografía a tamaño real de la reina de las fiestas del año 1972 que le hizo Jesús Canfrán a su madre, Angelita Tamayo, una docena de Cruelas de Vil, a los que acompañaban cientos uniformes peñistas. Y delante de cada carroza, la música.

A las diez de la noche, cuando acabó la comitiva, la Plaza Mayor era un hervidero de alegría y canciones, con representantes de las más de 40 peñas que hay en la ciudad. Minutos antes de que sonara el chupinazo, cerca de 2.500 personas -según fuentes municipales- ocupaban la plaza.

El alcalde de la ciudad, José Manuel Latre, que había precedido la caravana ataviado con uniforme peñista, tomaba la palabra entonces desde la balconada del Ayuntamiento para desear unas felices fiestas. Después, sucesivamente, tuvieron idénticos deseos la alcaldesa infantil, Clara Calvo, y los representantes de las peñas, que este año han sido El Chingui y Siroko.

Fue la reina de las fiestas, Laura Sierra, quien se encargó de preludiar el chupinazo: “Os deseamos que las fiestas sean un lugar de encuentro y diversión, y queremos agradecer a las peñas seguntinas su participación con entusiasmo e ilusión”, dijo, antes de dar los vivas tradicionales a San Roque, la Virgen de la Mayor, a las peñas, a las fiestas y a Sigüenza. Un representante de la peña Siroko, prendió la mecha del cohete que voló bien alto al cielo doncelino, ya casi estrellado. Sigüenza está de fiesta.