¿Por qué se quiere derribar el Palacio de Montemar?

Es el primero de los 30 solares que pueden 'crecer' en el centro de la ciudad. • El PSOE ha acusado esta mañana al equipo de gobierno de optar por las declaraciones de ruina en lugar de conservar el patrimonio. • El vicealcalde Jaime Carnicero pasa la pelota a la Junta y dice que es ella la que debe pronunciarse. • Consevar el edificio le cuesta al propietario 7.000 euros más que si lo derriba, dice el PSOE.


Una treintena de edificios del casco histórico cuentan con expediente de ruina oficial. El primero que caerá, si no cambia nada, es el Palacio del Conde de Montemar, junto a la pastelería Hernando de la calle Mayor. Su derribo fue denunciado a principios de julio por el edil socialista Manuel Granado y provocó la reacción popular. No sólo en las redes sociales sino también en la plataforma change.org, donde hay abierta una recogida de firmas contra su demolición que suma ya 912 apoyos. En un comunicado, el Grupo de Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Guadalajara considera "inaceptable los planes de derribo del Palacio" y pide al Ayuntamiento "que rectifique y busque una solución" porue "no queremos seguir viendo como el casco histórico de la ciudad va perdiendo su esencia y carácter ante el maltrato a su patrimonio histórico-artístico. Perder un palacio así, sumado a los que ya se han perdido y a los que están actualmente en estado lamentable, nos dejaría un poquito más huérfanos de nuestra historia".

Esta misma mañana, Granado ha vuelto a denunciar ‘in situ’ el estado del casco histórico, recordando el caso de este edificio, que perteneció al tío materno del doctor Fernández Iparraguirre y en cuyos bajos se ubican las conocidas tiendas Novoplex y Ópalo Moda.  

El tema ha destapado de nuevo la caja de Pandora y puesto sobre la mesa la situación del centro, donde llaman la atención los solares y el aumento del color amarillo de una ciudad que en las redes sociales se dice con tono agridulce que padece ‘solaritis’ y Granado llama ‘Guadalajara, Solaris city’. Porque el Palacio de los Condes de Montemar –con expediente oficial de ruina desde 2013- no es un caso aislado. La actual consejera de Fomento, la socialista Elena de la Cruz, en campaña electoral ya avisó de la situación y nombró, de hecho, algunos inmuebles que correrán la misma suerte: el edificio de Solano Abogados, en Santo Domingo; el del antiguo bar Soria en Miguel Fluiters y dos más en la calle Museo; un bar en la calle Cronista Juan Catalina y un edificio de cuatro alturas sobre un herbolario -que cerró- de la plaza de los Caídos.

¿Por qué tantos solares?

La irrupción de solares en el centro se debe a que a los propietarios de estos antiguos edificios les sale más rentable tirarlos y presentar un nuevo proyecto que rehabilitarlos. En el caso del palacio del Conde de Montemar. Su propietario -tiene uno nuevo desde hace tres años- ha presentado un informe donde señala que la construcción nueva en el terreno que ocupa el palacio vale 450.000 euros. La restauración del edificio, 233.000 euros. La ley permite el derribo si la restauración cuesta más de la mitad que la construcción nueva. En este caso, la diferencia es “poco más de 7.000 euros”, dice Granado. "Esa es la distancia que determinará la conservación de un edificio histórico, que está en buenas condiciones estructurales, o su desaparición”.

El edil señala, en base a informes técnicos, que “el edificio no está para ser derribado”. Lo que ha ocurrido, añade, es que “desde hace tres años su propietario ha abierto ventanas, ha dejado entrar a las palomas -se estima que puede haber en torno a 800-, ha permitido que se hagan humedades, es decir, un no mantenimiento del edificio” que parece ser la ‘tónica’ cuando los propietarios no quieren hacerse cargo del coste que supone la rehabilitación de un edificio antiguo y dejan que se ‘arruine’ para derribarlo y poder permitir una nueva construcción. ¿Por qué un propietario prefiere el derribo a la conservación de un edificio histórico? “La especulación” explicaría esta conducta, a juicio de Granado. Podría evitarse con la implantación de “ayudas directas para la rehabilitación”, medida defendida en campaña por PP y PSOE o "la reducción del IBI", propuesta de Ahora Guadalajara.

¿Responsabilidad municipal?

Para evitar más solares y apostar por conservar los inmuebles es necesario "tener leyes que garanticen la protección al patrimonio y no al que especula con nuestro legado patrimonial. Hay que replantearse el catálogo de edificios protegidos que tenemos en el centro”, reflexiona el edil. Porque el citado palacio “sólo tiene catalogación ambiental. Tendrían que mantener el almohadillado y la forja. Nada más”.

También se necesita voluntad política: “Debe haber interés para que no haya solares”, dice, criticando al actual equipo de gobierno: “Luego quieren un centro con vida… tendrían que estar detrás del propietario para no consentir esto porque en Guadalajara no sobran edificios históricos precisamente. Los turistas dicen que ‘si hemos salido de una guerra’ o ‘ha habido un terremoto como en Lorca’ y yo les digo ‘no, esto ha sido la piqueta'. A Román no le ha importado en absoluto el estado de nuestro casco histórico”, ha añadido el edil, citando como ejemplo la desaparición del Palacio de los Vizcondes de Palazuelos -antiguo Boquerón-, la situación del Alcázar Real y la capilla de Luis de Lucena, aquejada de humedades. 

Carnicero: “Es la Junta la que debe decidir sobre Montemar” 

La respuesta de los populares ha sido pasar la pelota de esta 'patata caliente' a la administración regional: “Es la Junta la que debe decidir sobre el edificio de Montemar”, ha señalado el vicealcalde Jaime Carnicero. Tras reconocer que existen intereses enfrentados entre los propietarios y los inquilinos, el primer teniente de alcalde ha subrayado que “el Ayuntamiento respeta la legalidad vigente” y ha explicado que “tras recibir la solicitud por parte del propietario del edificio, se ha realizado un informe previo y se ha dado posibilidad tanto al propietario como al inquilino para que planteen alegaciones. Ese expediente será remitido a la Junta para que dictamine y autorice los trabajos que se deben hacer”.

El primer teniente de alcalde ha lamentado las manifestaciones realizadas por el PSOE sobre el asunto, que ha calificado de “efectistas, dado que hoy algunos de sus concejales habían quedado con los técnicos municipales para ser informados del asunto y sobre el expediente, y han faltado a esta cita... creo que lo lógico es conocer primero el contenido de los expedientes municipales y hablar con los técnicos para ver cuál es la situación real. Pero el PSOE prefiere convocar a la prensa y hacer obras de teatrillo”, ha señalado. 

Adiós a dos negocios con más de 80 años de historia

Más allá de la polémica política, el derribo del Palacio del Conde de Montemar supondría también la desaparición de los dos negocios alquilados que hay en sus bajos, la tienda de ropa de mujer Opalo Moda, que lleva casi un cuarto de siglo en esa ubicación y la de Novoplex, con 60 años de historia.  

Juan Pedro Salas, gerente de Novoplex, uno de los dos comercios afectados se muestra optimista y en declaraciones a Cultura En Guada explica que el final de esta historia será feliz sólo “si hay voluntad política de que el edificio sea rehabilitado y no tirado”. De no ser así, tanto él como Mª Carmen Vindel, gerente de Ópalo, se verán en la calle “sin indemnización alguna” porque “el propietario es el que tiene todos los derechos”.

Los dos comerciantes están unidos en la lucha contra el derribo y hasta ahora han realizado varias alegaciones al proyecto del propietario del edificio: “la primera, hace siete u ocho meses, pero el propietario volvió a hacer otro proyecto”, explica Salas. Actualmente, los dos comerciantes están preparando “una segunda alegación más contundente, que pueda ser definitiva y con la que el Ayuntamiento pueda decir que no al derribo”.