Pregoneros con mucha estrella

El poeta y escritor Luis Alberto de Cuenca y el pianista Diego Fernández Magdaleno, Premio Nacional de Música 2010, pregonaron con palabra y música la Navidad en El Carmen. • Fernández Magdaleno ofreció un recital de media hora con un repertorio fundamentalmente contemporáneo, salvo tres piezas, entre ellas el 'Adeste Fideles', de Franz Listz. • Por su parte, De Cuenca, optó por un pregón histórico y poético, donde no faltaron villancicos.


La Navidad oficialmente empezó este viernes con las palabras y la poesía del académico y escritor Luis Alberto de Cuenca y un maravilloso pianista, Diego Fernández Magdaleno, Premio Nacional de Música 2010, capaz de convertir las notas musicales en gotas de lluvia reconfortante.

De Cuenca eligió un pregón histórico-poético que arrancó en el principio de los tiempos cuando el Solsticio de Invierno significó el verdadero nacimiento del sol -el primer rey (astro)- y regalaba la posibilidad de renovar la permanencia en la tierra. Las celebraciones en torno a la divinidad, recordó De Cuenca, se han vivido entre hogueras, festejos, ceremonias colectivas, alborozo y hasta con la recogida de hierbas navideñas como el muérdago.  

Quiso unir la historia ese importante acontecimiento cósmico con el natalicio de Jesús. Fue el 25 de diciembre, justamente cuando se celebraba el nacimiento del Sol en el Imperio Romano. Eran tiempos, señaló el pregonero, "de fiestas dionisíacas en Roma" pero, en realidad, la Navidad cristiana no distaba tanto a la de ahora: "también se practicaba el arte del regalo mutuo", dijo, aunque había dos 'costumbres' que la historia no ha perpetuado: entonces "se abolían las clases sociales y los señores servían a sus esclavos, sólo durante esa semana". Como un milagro. Más allá de la pompa litúrgica, esta fiesta de raíces milenarias también se ha empapado de cultura. Lope de Vega, máximo exponente del Teatro Español del Siglo de Oro, alumbró una nana romance, que recitó De Cuenca:

(...) Niño de mis ojos, ¡ea!, no haya más; que, si llora el cielo, ¿quién podrá cantar?

O, más recientemente, Gerardo Diego, poeta de la Generación del 27, compuso la 'Letrilla de la Virgen María Esperando la Navidad':

(...) Ay, dímelo tú, la brisa
que con tus besos tan leves
la hoja más alta remueves,
peinas la pluma más lisa.
Dímelo y no lo diré
con qué le besaré yo,
con qué.

Con villancicos declamados y un romance del poeta murciano Enrique García Máiquez (1969) cerró De Cuenca, Premio Nacional de la Crítica y académico de la Historia, un pregón que combinó sus dos pasiones: el pasado y la cultura. "Nuestra estrella es la memoria", sentenció.

Fernández Magdaleno tomó el relevo con un concierto de media hora basado en un repertorio fundamentalmente contemporáneo -casi todas, piezas compuestas en 2011- y que fueron incluidas en el programa musical del 70 Aniversario del violagambista, musicólogo y director Jordi Savall, Premio Nacional de Música 2014, que rechazó en octubre el galardón en desacuerdo con la política cultural del actual Gobierno español.

Ayer en El Carmen abrió con 'Sentimientos', del compositor palentino Claudio Prieto. Del ensayista aragonés Tomás Marco eligió el 'Stella Splendens' y del musicólogo catalán Benet Casablancas, director académico del Conservatorio Superior de Música del Liceo, el 'Jubilus' para concluir con 'La fiesta, la locura... y después... el recuerdo', de Armand Grèbol y 'Glosas al María Matrem', del compositor vallisoletano Jesús Legido.

Excepciones fueron el 'Preludio del Oratorio de Navidad', de Friedrich Nietzsche, la bonita y delicada 'Canción de cuna', de Paul Casals y el conocido 'Adeste Fideles', de Franz Liszt, que fue la pieza que más aplausos -por conocida- arrancó entre el público.

Mientras Fernández Magdaleno musicaba el momento con 'Noche de Paz', se procedió al encendido de las velas, símbolo de tiempos nuevos y esperanza, palabras que formaron parte de los discursos previos al acto; tanto el del padre franciscano, Pedro Ruano -"La Navidad es parte de nuestra cultura. Todos necesitamos de ella y no la queremos reducida a unos eventos ruidosos que no dejan huella", dijo- como el del alcalde, Antonio Román: "la Navidad no está en el calendario sino en nuestros corazones. Ójala hagamos un Belen real en nuestras vidas".

El presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, por su parte, argumentó que "la Navidad nos introduce en el mundo de lo sensible, lo melancólico y siempre volvemos a lo más elemental: al Niño que nació en un pesebre y pregonó el amor al prójimo" y reivindicó "la cultura" como 'arma' que "lleva a la esperanza de la construcción de una sociedad más justa. Que 2015 sea un año de soluciones positivas y con capacidad de ilusionarnos".