¿Has soñado alguna vez con ser un personaje de 1920?

Más de una veintena de partidas de rol ambientadas en la Edad Media o en mundos fantásticos se celebrarán en ‘The Big Game’, la feria de ocio y entretenimiento que se celebra el próximo 20 de diciembre en el Centro Deportivo Municipal de Valdeluz.  


¿Alguna vez has soñado con ser un rebelde de Star Wars? ¿O vivir un duelo en el lejano Oeste? ¿Tal vez tu ilusión inconfesable era ser uno de los caballeros de la Mesa Redonda? Los juegos de rol permiten conseguir todo eso y aún más. Te transportan a escenarios imaginados en los que los jugadores son los verdaderos protagonistas. No en vano, los participantes en un juego de rol interpretan un papel dentro de un entorno ficticio. A lo largo de la partida, se enfrentan a diferentes situaciones y actúan tal y como lo harían sus personajes, narrando sus acciones, percepciones y sentimientos ante esas situaciones.

Más de una veintena de partidas de rol se celebrarán el próximo 20 de diciembre en ‘The Big Game’, el maratón de ocio y entretenimiento que el Ayuntamiento de Yebes y la empresa de animación creativa Despertalia organizan durante once horas.  

El rol, juego colaborativo

Los beneficios que los juegos de rol reportan en la educación están reconocidos y admitidos por organismos oficiales. Por sus ventajas en el proceso enseñanza-aprendizaje, el cálculo mental, la promoción de la lectura como medio lúdico y recreativo, o la adquisición de una mayor riqueza expresiva. “Tomar parte en un juego de rol es acceder a todo un mundo de sensaciones e interpretaciones que incluso ayudan a asimilar conocimientos que de otra forma serían difíciles de incorporar”, opina José Antonio Real. A diferencia de otras posibilidades de entretenimiento, el propósito último no es la victoria de un jugador sobre otro sino que “se sustituye el concepto de competición por el de colaboración”, explica el concejal de Cultura. Para cumplir la misión que se les encomienda, todos los jugadores deben unir sus fuerzas y colaborar para sacar adelante el propósito común. 

Antes de cada partida, el jugador debe decidir cómo será su personaje, sus motivaciones, personalidad, virtudes y debilidades. Se representa de forma abstracta con una serie de características que varían dependiendo del sistema de juego y que definen cómo es ese personaje y sus habilidades. Durante la partida se podrán lanzar dados para determinar si sus acciones tienen éxito. Un director se encarga de guiar el juego y presentar las diferentes situaciones a las que deben enfrentarse los jugadores, así como describir las consecuencias de sus decisiones e interpretar las reglas del juego. Lejos de ser un mero árbitro, puede considerarse una suerte de autor de una novela en la que los personajes tienen voluntad propia. 

En ‘The Big Game’ se pondrá disfrutar de diferentes partidas de rol, tanto para jugadores experimentados como para personas que quieran iniciarse en este apasionante mundo e incluso para niños.

Una divertida variante

En 'The Big Game' también habrá un espacio reservado para el rol en vivo, una divertida variante de los juegos de rol que combina interpretación y relaciones sociales. Habrá cinco demostraciones con plazas limitadas e inscripción previa de los participantes. 

Esta es la especialidad profesional de Despertalia, que oferta las temáticas más variadas, desde la resolución de un caso a cargo de Sherlock Holmes, una inmersión en la historia secreta de una banda de rock de Los Ángeles en 1986 o la asistencia a una fiesta clandestina de los años 20 llena de jazz y misterios. A diferencia de los juegos de rol, el rol en vivo permite que los jugadores interpreten con absoluta libertad a sus personajes y sin la mediación constante de un narrador ni reglas, salvo en casos puntuales. En el transcurso de la partida se puede dirigir al personaje de forma aleatoria. Si quiere hablar, basta con que tome la palabra. Si necesita ocultarse bajo una misteriosa capucha, puede hacerlo. Si le interesa organizar un baile entre los participantes, busca a la pareja perfecta y se arranca. 

El director de juego plantea una situación inicial que implica a todos los participantes y que conlleva varios conflictos cuya resolución debe conseguirse antes de que acabe la sesión. Al inicio de la partida cada jugador obtiene una breve descripción del personaje que tendrá que representar y su biografía. Respuestas a preguntas como quién es, qué sabe, cuál es su implicación en el asunto o cuál es su opinión real de los otros personajes. Así, el jugador entenderá a las primeras de cambio cuál podría ser el desenlace más deseado para su personaje y, a partir de ahí, plantear libremente su estrategia para lograrlo.  

Cooperación, intriga, diplomacia, seducción, súplica o incluso un arsenal de embustes, son algunas de las herramientas de las que podrá echar mano el personaje. Por ejemplo, para unirse en matrimonio con la presidenta de la compañía, sacarle de un hospital psiquiátrico de pesadilla o convertirlo en el director de un circo de freaks. Para que los jugadores puedan meterse dentro del papel del personaje de forma literal y facilitar la interpretación, podrán utilizar su indumentaria, adoptar sus gestos o cambiar su forma de hablar como si estuvieran en una obra teatral. Aunque el vestuario es una posibilidad añadida, la capacidad interpretativa no es un requisito para participar en un rol en vivo. Ni la timidez ni la escasa afición al juego son un obstáculo, como tampoco la edad representa un problema. Si el contenido del juego lo permite, los niños a partir de los 12 años también son bienvenidos.


Una ludoteca de última generación, en The Big Game

Valdeluz acoge el maratón de ocio 'The Big Game'