Una casa donde la cultura rompe barreras

La Fundación Virgen de la Fuensanta, que gestiona el Centro de Discapacitados de Millana, pone en marcha su proyecto de Obra Social basado en la cultura y la formación para este colectivo. • Las instalaciones, modernas y puestas al servicio de la accesibilidad de los residentes, cuentan con sala de exposiciones y una biblioteca que se abrirá a toda la comarca. • Se han convocado certámenes de cuentos y pintura, además de becas de estudio y residencia temporal. •  El Patronato trabaja ahora en establecer sinergias con otras instituciones y mecenas que quieran aportar fondos para que el proyecto crezca.


El Centro de Discapacitados 'Virgen de la Fuensanta' de Millana es la historia de un sueño hecho realidad. El de Críspulo Doñoro -apoyado por su familia y muchas manos más-, que a los 3 años sufrió la poliomelitis y siempre quiso devolver lo que los demás le habían dado. "Recibir es de agradecer. Dar me hace feliz", defiende. Lo dice muy emocionado. La frase ha calado tanto en su vida que se ha convertido en uno de los eslóganes del centro, construido en el solar de las antiguas escuelas del pueblo –cedido por el Ayuntamiento- y donde Críspulo, ahora presidente del Patronato de la fundación, estudió cuando era niño.

Admite que ha llegado hasta aquí gracias al ejemplo de su padre que siempre creyó que de la mano de la formación y la cultura no había discapacidad y gracias también al apoyo de los compañeros de colegio “que me aceptaron como era, que jugaron conmigo”. Cada butaca del auditorio, donde recibe a los periodistas, lleva el nombre de esos amigos de pupitre. La última fila, de los mayores que se ocuparon de su infancia –el alcalde, el juez…-. El nombre de sus maestros, sin embargo, bautiza cada una de las 17 habitaciones y estancias de este amplio y funcional centro de 1.700 metros cuadrados, que cuenta con todos los detalles “necesarios, no lujos” para hacerle la vida más fácil al discapacitado. 

En los años 50, en una zona rural como Millana, donde los medios económicos eran escasos y su padre era un humilde jornalero “que igual sacaba patatas que segaba” tener la polio era una “pequeña desgracia. Si no ibas al campo a trabajar eras un inútil total”, cuenta Críspulo. La enfermedad cambió su vida, admite, y quiso “devolver lo que antes nos dieron”. El objetivo de este centro es, por eso, “ayudar a las personas con discapacidad, sobre todo a los niños… queremos que se les dé las mismas posibilidades y demostrar que son útiles a la sociedad, que consigan metas que les hagan olvidarse de su discapacidad, dignificarlos, fomentar su creatividad, ayudar también a los discapacitados que lo sean tras sufrir un accidente… no sé si es una quimera, un propósito…” pero sólo con “esfuerzo se logra la autosuficiencia”. 

Aire fresco para una comarca despoblada

El Centro de Discapacitados, situado en la Hoya del Infantado, en la Alcarria del Guadiela, también supone un soplo de aire fresco para el pueblo de Millana, para el siempre renqueante mundo rural, aquejado por la despoblación. El grupo de desarrollo rural Fadeta ha aportado 985.715 euros de los 1,77 millones que ha costado la construcción del edificio, concluido a mediados de 2014 y que incluye una zona residencial, comedor, sala de conferencias, un auditorio con cerca de un centenar de butacas, una sala de exposiciones, aulas de informática y ocio, un hall amplio donde destaca el cuadro ‘Vida’, un puzzle de 24.000 piezas lleno de color y alegoría donado por Montse Pardo al centro, así como una biblioteca de doble uso que atenderá no sólo las necesidades de los usuarios sino que se abrirá también a los vecinos de toda la comarca. De momento, cuenta con 3.000 libros –conseguidos a través de donaciones- pero Críspulo confía en que ese número se doble en poco tiempo. 

El gerente del grupo de desarrollo, Jesús Ortega, destaca que “hacen falta personas como Críspulo” y que “todos defendamos un proyecto” ligado al desarrollo de la comarca. No sólo porque “ha generado 5 puestos de trabajo” sino porque con ideas así se favorece “la fijación de población” en los pueblos: “el desarrollo rural empieza por ayudar a las empresas privadas” que se instalan en pequeños municipios como Millana. No en vano, Guadalajara y Cuenca son las dos provincias de Castilla-La Mancha con mayor despoblación. Y en este punto, Ortega defiende el papel clave de las subvenciones europeas. Sin ellas, “el medio rural desaparecerá”.  

Las ayudas son pieza importante en esta iniciativa social y cultural, que recibió el premio a uno de los diez mejores proyectos del Programa Leader en Castilla-La Mancha 2007-2013. Con ellas se ha impulsado –también han sido importantes las donaciones de la familia Doñoro y otras privadas- y con ellas, se facilitará la vida de los discapacitados a través de una Obra Social con una política de becas anuales y diferentes certámenes destinados a premiar su creatividad. 

Premio al esfuerzo y la creación

En este sentido, se ha anunciado la convocatoria de un certamen de cuentos infantiles y otro de pintura, ambos de tema libre, en el que pueden participar niños y jóvenes con discapacidad entre los 10 y los 18 años. Cada uno de los concursos tiene una dotación económica de 3.000 euros –el primer premiado recibirá 2.000 euros y habrá dos accésits más dotados con 600 y 400 euros, respectivamente-.

Además, la Fundación convoca el Premio a la Mejor Calificación Académica para nacidos o residentes en Castilla-La Mancha. Está dirigido a estudiantes de cualquier universidad con alguna discapacidad física y está dotado con 3.000 euros. El fallo de los certámenes de cuentos y pintura se conocerá antes del 30 de abril y el del premio universitario, a final del curso, en junio. 

La Fundación Virgen de la Fuensanta convoca, además, cinco becas de estudio de 1.500 euros en metálico para favorecer el acceso a la Universidad y otras cinco más, de 3.000 euros, para estudios universitarios. Estas becas van dirigidas a discapacitados entre 16 y 20 años. También repartirá ocho becas para facilitar la asistencia a colegios e institutos (transporte, fundamentalmente) a niños discapacitados entre los 6 y los 15 años. 

Todos los beneficiarios deberán residir en el Centro de Discapacitados de Millana al menos 15 días y durante el verano. Habrá, además, becas de residencia temporal (30 días) entre junio y septiembre -diez, para niños de 10 a 15 años y otras diez, para jóvenes entre 15 y 20 años-. Para conseguirlas, la Fundación pide a los solicitantes una nota media escolar de 6,5.

A lo largo de su estancia, la Fundación promoverá un programa de integración de los niños y niñas discapacitados con los que viven o veranean habitualmente en el medio rural de Millana, con el que además recibirán formación que “les ayude a que su discapacidad no les limite ni en el presente ni en el futuro”.

Durante esta estancia, se realizarán cursos de inserción laboral y formación, además de charlas con atletas paralímpicos que aportarán una lección de optimismo y superación a través de sus testimonios.

El Centro de Discapacitados tendrá una actividad mayor durante los cuatro meses de verano, sobre todo con personas que estén en edad escolar y durante todo el año estará siempre abierto a las instituciones públicas y a cualquier propuesta interesante que se ajuste a sus objetivos.

Entre octubre y junio, meses que comprende el curso escolar, programará un calendario de actividades para personas que no estén en edad académica, que incluirá cursos de orientación laboral, de superación, conferencias, mesas redondas, congresos médicos, psicológicos y sociológicos, así como seminarios donde compartir experiencias.

Contactos y sinergias

Los esfuerzos del equipo gestor de esta Fundación se concentran ahora en dos ámbitos: establecer contactos y sinergias con otras fundaciones, entidades benéficas y mecenas que puedan aportar proyectos y nuevos fondos para engrandecer esta iniciativa, cuyo primer ejercicio cuenta con un presupuesto de 200.000 euros. De momento, admiten contactos avanzados con instituciones como la Fundación ONCE, el Comité Paralímpico español y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI).   

La Fundación Virgen de la Fuensanta de Millana, una “fundación humilde y modesta”, resalta Críspulo, ha sido creada “con el corazón”. El “minusválido no sólo necesita una beca”, añade, “sino también el cariño y la aceptación social, que la lástima se cambie por afecto y comprensión”. El lo tuvo claro desde los 8 años, aunque entonces, admite, “no tenía medios” y “sólo podía soñar”. La vida no le ha tratado mal y aunque con esfuerzo, con su trabajo como autónomo, ha ido realizando junto a su familia aportaciones personales a lo largo de los 20 años que cumple la Fundación, ayudando así a poner los cimientos de este Centro de Discapacitados en el pueblo que le vio nacer “y en el que nunca me sentí tratado como un minusválido”. Actualmente, los ingresos proceden de donaciones privadas. 

Emblema de Millana junto a Santo Domingo de Silos

La Fundación Virgen de la Fuensanta se ha convertido en el emblema del pequeño pueblo de Millana (poco más de 140 habitantes) junto a la iglesia de Santo Domingo de Silos, del siglo XIII, un templo que alberga en su interior el cuadro 'Descendimiento de la Cruz’ (1643), del pintor barroco español Felipe Diriksen (nacido en El Escorial en 1590). El óleo sobre lienzo, de 210 x 292 centímetros, que llegó a la iglesia de Millana por el encargo que realizó y pagó el capellán Julián Fernández al propio Diriksen, se restauró en 2011 gracias a la Fundación.  

En la visita a la iglesia, destaca su portada románica, recién restaurada. La alcaldesa de Millana, Marisol de Lope, señala no sin cierto disgusto, las evidentes grietas del suelo y sobre todo, del techo del templo, a causa de un pequeño terremoto, un corrimiento de tierra que también causó daños en varias viviendas. Pese a que el dinero público llega de forma escasa a los pequeños municipios durante la crisis, la regidora cuenta alegre que ya han solicitado la ayuda para reparar la iglesia.

Afuera, el viento serrano sopla y un par de vecinos adecentan el patio exterior del recinto. No es casual. La misma alcaldesa comenta que ha realizado a ganchillo los paños blancos que lucen en el templo. En este acogedor pueblo, que muestra con orgullo su modesto patrimonio –desde el escudo de los Astudillo (1700), una vieja prensa tradicional o los excelentes embutidos y productos que provienen del matadero local-, todo es una lección de humildad y cooperación. Un pueblo que también conoce sus limitaciones pero que con creatividad supera sus barreras.