La ‘renovada’ quema del boto en Palazuelos cumple 30 años

Esta tradición recuerda a San Roque, santo que vivió en el siglo XIV y que consagró su vida a la cura de infectados por la peste, epidemia que este pueblo seguntino sufrió en el siglo XV. • La quema se produce a medianoche del día 15, con un recital de poesías.


Este año 2014 se cumplen treinta años de la recuperación de la tradición de la Quema del Boto en Palazuelos por San Roque, uno de los santos venerados en la localidad. Nacido en Francia a mitad del siglo XIV, este religioso se dedicó a curar a los infectados de la peste, de manera que la devoción por él se extendió tan rápidamente como lo hacía la enfermedad a cuya lucha dedicó toda su vida.

Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos que, agradecidos, terminaban por nombrarlo santo patrón de la localidad.

La villa de Palazuelos sufrió una cruenta epidemia de peste en el siglo XV.  Entonces,  sus habitantes invocaron a San Roque para librarse del dolor y la muerte. La imagen de San Roque, además de la que existe en la iglesia parroquial, se encuentra también en Palazuelos en una hornacina incrustada en la muralla, en el lugar de la Puerta de la Villa.

La quema del boto

No hay referencias precisas del inicio de esta tradición que, probablemente, se inicia entre los siglos XV y XVI. Los estudios históricos de Don Adrián Blázquez, Catedrático de la Universidad de Pau (Francia), nacido en Palazuelos,  han prestado una especial atención a esta celebración.

Los habitantes de la  villa de Palazuelos quemaban un boto, en honor al santo en un acto simbólico. Era el recuerdo del  voto o promesa realizado a San Roque para conmemorar el feliz resultado de su intercesión en la epidemia de peste. Con el paso del tiempo la renovación del voto al santo se tradujo definitivamente en la quema de un “boto”, que es un recipiente flexible de cuero, de gran tamaño, donde se guardaba el vino y otros líquidos en tiempos pasados. Está hecho con piel de cabra, impregnada de pez en su interior. Quizás esta transformación de la tradición se produjo por  pura homofonía para evitar su pérdida.

Tradición recuperada en 1984

La fiesta, tras años de olvido -debido en buena parte al éxodo rural- está  hoy completamente viva. Un grupo de vecinos del barrio de la Puerta de la Villa, decidieron recobrar algunas de  las fiestas y costumbres perdidas, y entre ellas de la “quema del boto”, celebrada el día 16 de agosto en la Festividad de San Roque.

Fue el año  1984 cuando restauraron la tradición. En años sucesivos, la asistencia  al acto de la quema del boto  ha venido  aumentando hasta alcanzar una importante afluencia en las vacaciones estivales. Palazuelenses oriundos de todas las edades, e incluso en los últimos años vecinos de pueblos colindantes y otras ciudades, muchos son ya los que se suman a la celebración. Pese a que la dificultad de encontrar grandes “botos” se salva con una imitación hecha con cartón fallero o botillos pequeños,  la tradición está enteramente rescatada.

Igualmente, y desde el año 1996, los palazuelenses han recuperado el juego de La Tanguilla, un juego popular del siglo XII que se dejó de practicar en los años 50 y que volvió al programa de fiestas en el año 1996.

Actos programados

La programación de actos es la siguiente. Durante la jornada del viernes 15 hay un campeonato de tanguilla juvenil (18:30 h.) y, ya a medianoche, la quema del boto con un recital de poesías a San Roque; ya el sábado 16, a las 18:30 horas se reanuda la competición de tanguilla femenina y masculina; y el domingo 17 a la una de la tarde se entregan los trofeos de los campeonatos de tanguilla y los galardones del certamen de poesía.