Un rincón para cambiar el mundo

El multiespacio El Rincón Lento alcanza el lustro de trayectoria impregnando de vida y de actitud a toda Guadalajara. • Surgido de la fusión de las asociaciones Altrantrán y Muévete por el Mundo, hoy aglutina a más de 300 familias y a varios colectivos con una forma de organización abierta.


Prohibido hablar de la cosa”. La advertencia, cargada de ironía, en la puerta de entrada no es baladí. Porque esa puerta sirve para traspasar unas fronteras –imaginarias o quiméricas–, pero fronteras al fin y al cabo, que conducen a un mundo nuevo. Al mundo de El Rincón Lento. Y allí no cabe ‘la cosa’, es decir, la manida crisis. No, el mundo en el que se mueve –y, a su vez, promueve– El Rincón Lento es otro. Es un mundo de ideas, de energía, de utopías que acaban por alcanzarse. Pero, qué es el Rincón Lento. Se antoja difícil de explicar con palabras, por más que la realidad se empeñe en demostrar que era –y es– más necesario que nunca: acaba de cumplir cinco años.

“El Rincón Lento nació porque en Guadalajara existía la necesidad de un espacio diferente en el que poder unir alternativas de consumo, de ocio, de vida, de cultura...”, introduce Ana Ongil, su coordinadora. José Ramón Paramio, presidente de la asociación cultural Altrantrán, incide en esos términos: “El Rincón Lento nació porque algunas personas intuíamos que era necesario crear un espacio alternativo en la ciudad que sirviera para desarrollar unas inquietudes relacionadas con otra forma de entender el consumo, la cultura o la sociedad diferentes a la que nos vende el sistema capitalista actual”. En su tríptico informativo redundan en esa idea originaria: “Es un local multiespacio en Guadalajara, dedicado al consumo responsable, a la difusión cultural y a la creación de tejido social. Es una iniciativa que busca la transformación social de Guadalajara y sus ciudadano/as”.

Los orígenes

Una iniciativa apoyada, pues, en esos tres puntales –consumo responsable, difusión cultural y creación de tejido social– que alcanza el lustro de vida, aunque habría que remontarse aún un poco más para encontrar su origen: concretamente, en la unión de dos colectivos, Muévete por un mundo... y Altrantrán: “El Rincón Lento nació fruto del amor de dos asociaciones, Altrantrán y Muévete por mundo. La una tenía muchas ideas, y la otra muchas ganas de trabajar para llevarlas a cabo. Fruto de ese encuentro nació este espacio multicultural y alternativo”, relata Jesús de la Fuente, el por entonces presidente de Muévete por un mundo. Y completa: “El Rincón Lento nació para cubrir las necesidades de muchas personas que demandaban un lugar donde encontrarse, donde crecer compartiendo sus saberes y oyendo a otros, donde poder comprar productos locales, ecológicos de comercio justo, y ofrecer alternativas culturales que hicieran posible tejer un colectivo de redes de personas y asociaciones en Guadalajara”.

Paramio coincide en la versión: “El germen del Rincón Lento fue el encuentro de la A. C. Altrantrán, que ya llevaba unos meses buscando un local en el que distribuir sus pedidos de productos ecológicos y los libros de ‘altereditoriales’ que vendía en varias ferias del libro de la provincia, con la A. C. Muévete por un mundo... que entendió la necesidad de crear este espacio y le dio el empuje necesario para iniciar el proyecto”.

La conexión, por tanto, de las asociaciones Muévete por un mundo... y Altrantrán derivó en la creación de este espacio físico, que es mucho más que un local. Porque la actividad, la filosofía, la energía que emana del Rincón Lento traspasa sus paredes. Y todo ello se puede entender atendiendo a un dato: la comunidad ‘rinconera’ aglutina a más de 300 familias diversas de Guadalajara y provincia, y a varios colectivos más que han decidido unirse al proyecto desde su arranque en junio de 2009. Se trata, pues, de una asociación abierta (para ser socio, basta con pagar la cuota anual de 40€ o, si no se puede asumir ese gasto, trocar por algún servicio de interés), inclusiva, sin ánimo de lucro, que trata a las personas con mimo, y viceversa; como les gusta decir. “El Rincón Lento es una gran familia. Alguien me decía el otro día que los rinconeros y rinconeras somos ya como una especie, un tipo de persona que puedes hasta reconocer en otras ciudades cuando viajas y ves otras iniciativas”, ahonda Ongil. Paramio aporta, a su vez, otro símil para intentar explicar el ‘espíritu’ singular de este proyecto: “Siempre decimos que El Rincón es un cúmulo de anécdotas. Un ‘agujero negro’ al que te acercas un rato para saludar, pero que te absorbe con la llegada de unos y de otros. Me gusta eso que nos han dicho varias veces de ‘es como la plaza del pueblo, que vas sin nada concreto que hacer, solo por charlar con la gente”.

Esa plaza del pueblo en mitad de la ciudad o esa nueva especie rinconera autóctona arrancó una tarde de junio de 2009. Entonces, con una cinta de papel higiénico mediante (ecológico, cómo no) se dio por inaugurado un multiespacio que aún desconocía el recorrido que iba a tener. Desde entonces han pasado muchas cosas, porque cinco años dan para mucho, y más para algo tan dinámico y a su vez dinamizador como el Rincón Lento: “Han sido cinco años que parecen diez, por el volumen de actividades realizadas y por la gente que ha pasado por aquí”, relata Ongil. De la Fuente coincide: “Se nos han hecho poco cinco años, ¡pensábamos que por lo menos llevábamos diez!; será que con tantas actividades e iniciativas parece que el tiempo no pasa, o será que por eso nos llamamos El Rincón Lento”. Idéntico pensamiento aporta Paramio: “Cuando miro en perspectiva estos cinco años pienso dos cosas: que nunca pensamos que el impacto iba a ser tan grande y que... ¿sólo han pasado cinco años? Con una actividad tan intensa me parece que ha sido mucho más tiempo: hemos conseguido ralentizar el tiempo”.

Plan alternativo de emprendimiento

Quizá ralentizar el tiempo no, pero el resto de logros se han conseguido, además, sin grandes pretensiones de partida y sin un colchón económico de envergadura. Vamos, eso sí que fue emprender, en el sentido literal de la palabra: “Desde el inicio, los 20 ó 30 ‘kamikazes’ que decidimos poner en marcha el proyecto teníamos clara la necesidad de crear un espacio nuevo y siempre dijimos ‘esto hay que hacerlo sí o sí, y si en un año no sale adelante, pues cerramos y hasta luego’. Pero nunca hicimos un plan de viabilidad, ni establecimos objetivos a cumplir, ni nos propusimos plazos futuros. Todo el proceso fue bastante espontáneo, con el apoyo de mucha gente ilusionada y con una inversión de apenas 5.000 euros que provenían básicamente de las cuotas de nuestros socios”, explica Paramio.

Pero que nadie se piense que el arrancar –y, sobre todo, el continuar cinco años después– es tarea fácil: “Hay dificultades inherentes a un proyecto como el nuestro, sin ánimo de lucro, y con criterios de justicia social.

Fundamentalmente, son económicas porque, aunque don Dinero sea en lo último en que pensamos cada día, hay que pagar los recibos, el alquiler del local... Es necesaria la financiación. Esto nos hace estar siempre maquinando propuestas e ideas para salir adelante... y, de momento, sobrevivimos”, confiesa Ongil. Y añade: “Por supuesto hay otro tipo de dificultades que vienen de la administración, de la burocracia y del entorpecimiento que muchas veces nos supone. Es una pena tener que dedicar mucha energía a luchar contra muros políticos, en vez de poder canalizarla hacia el bien común. Pero no desistimos. Sobre todo porque la otra cara de la moneda, la cara de la gente de Guadalajara que nos apoya y participa en nuestras propuestas, es mucho más potente. El Rincón Lento es un proyecto colectivo, hecho desde los ciudadanos/as y para ellos/as”.

El aliento de ánimo también le ha llegado al Rincón Lento en forma de reconocimientos. Así por ejemplo, en 2011 Ecologistas en Acción le condecoró con el ‘Premio María José Gallego’ a la mejor conducta ambiental de la provincia de Guadalajara. Un año después, el reconocimiento fue mayor si cabe: el Rincón Lento se proclamó como uno de los ganadores del Premio Jóvenes Emprendedores Sociales, que, con carácter estatal, otorga la Universidad Europea de Madrid, junto con la Internacional Youth Foundation y la Sylvan/Laurate Foundation.

Los premios supusieron una inyección de energía más para un proyecto colectivo del que, a su vez, surgen nuevos proyectos con autonomía propia: los ‘proyectismos’ del Rincón. “Del Rincón han surgido proyectos, más o menos independientes, como VeoGuadaTV, el Espacio Karaba, la cooperativa Los Econoplastas... Esa faceta de proyecto generador de tejido social del Rincón Lento también es fundamental”, asegura Paramio.

Por eso, El Rincón Lento prosigue con su particular ritmo pausado, pero con su intrínseco carácter ecléctico. Basta darse una vuelta por el local para toparse con cajas de naranjas o con cestas de verdura ecológicas, pero también con artesanía y productos locales, con libros alternativos (‘Alterlibricos’ los llaman ellos) o con una sección de préstamo literario y audiovisual para sus socios. Todo cabe en el Rincón Lento, y más después de que hace un tiempo abriera el ‘Rincón ReUsa’: un espacio para trocar o regalar objetos y darles así una segunda vida. “Lo más llamativo del Rincón Lento es su espíritu asociativo, cambiante, creativo, ilusionante, cultural e implicado en conseguir una ciudad más amable y de colorines”, comenta al respecto De la Fuente. E ironiza: “¡No nos gusta el gris! Se ve poco y cuesta mucho...”.

Y así, con su paso sereno y reflexivo, y una presencia multicolor, el Rincón Lento afronta con optimismo el futuro: “Cada vez se suman más personas que creen que otro mundo es posible”, explica Ongil. Y añade: “Cada día recibimos mensajes de ánimo, muestras de cariño, manos que ayudan... ¡Así es imposible no seguir adelante!”. De la Fuente secunda la idea, de nuevo cargado de ironía: “Pediremos que nos abran la cárcel de Guadalajara porque ya no sabemos dónde meter tanta actividad, tantos productos, tantas iniciativas... Todo se nos queda pequeño y la cárcel es un buen sitio para tenernos más controlados, porque como sigamos así vamos a extendernos muy rápido y a nosotros nos sigue molando más la lentitud”.

Bromas aparte, lo que ya resulta evidente es que el Rincón Lento es un proyecto que parece no tener fin porque es actitud, filosofía, modo de vida, compromiso, responsabilidad social, energía, buen rollo, sinergias, colaboración, compañerismo, ideas... Y es, desde hace cinco años, realidad. Una realidad construida a base de paciencia y tesón, sin prisa, pero sin pausa y con la fuerza que da el pensar que otro mundo es posible. Y necesario.  Y de ahí que exista este Rincón para cambiarlo.


El Rincón Lento celebra este sábado día 28 de junio su tradicional fiesta de aniversario: mira aquí la programación.