Un arcoiris de cuentos en Valdeluz

El Festival de Primavera ¡Cuánto cuento! de Valdeluz vivió su jornada más intensa el sábado con los cuentos de Gracia Iglesias, la habilidad y la ilusión de Circo Sentidos, la música de los alumnos de la Escuela de Música de Yebes y la estupenda propuesta teatral de Carlos Jano en Il grande Francesco. • La lluvia obligó a cambiar de escenario la primera actuación programada en el Auditorio de los Derechos Humanos y suspender el mercado artesano.


Un circo de sonrisas y malabares, historias para niños, música para los oídos, aventuras y desventuras y una cata de vino disfrazada. Todo tiene su cuento en Valdeluz, que acogió este sábado la cuarta jornada de su III festival de primavera, un homenaje a la cultura oral y a las artes escénicas que desde el miércoles y hasta este domingo, ha programado cuentacuentos para adultos y niños, títeres, magia, gesto, música, teatro para adultos, juegos de rol, batucada, verso y canciones para bebés.

La del sábado fue, eso sí, la jornada más intensa con actuaciones desde las 10 de la mañana de la mano de la compañía Circo Sentidos. Pese a la lluvia, que obligó a cambiar el escenario del auditorio de los Derechos Humanos al polideportivo municipal y suspender el mercadillo artesano, cerca de un centenar de personas disfrutaron y se rieron con el espectáculo de esta compañía circense, cuyos miembros son de Guadalajara y Alovera.

Su espectáculo resultó una exitosa mezcla de acrobacias, equilibrios, habilidad y destreza, donde vuelan malabares, pelotas, ruedan bicicletas sin manillar, el público se convierte en un 'payaso' más y lo imposible se vuelve posible. 

La Escuela de Música da la nota

Niños y mayores, alumnos todos de la Escuela de Música de Yebes demostraron su destreza con instrumentos musicales, en una cita concurrida de público en el Restaurante Valdeluz. Se trataba no sólo de escuchar sino de arropar a alumnos que están empezando o llevan tres años aprendiendo un instrumento.

La también directora de la Banda de Música de Brihuega y profesora de la Escuela de Música de Yebes, Raquel Sánchez Pardo, fue la encargada de presentar esta audición de primavera.

Apenas unas notas de un pentagrama sirvieron para crear momentos mágicos para los más pequeños, que se atrevieron con la guitarra, el piano o la trompeta. También hubo quienes, más mayores pero con idéntico mérito, demostraron que la edad no es impedimento para introducirse en el mundo de la música. En el recital, hubo tiempo para dar la bienvenida a un nuevo profesor de trompeta, que tocó a dúo con dos alumnos, o de despedidas. La audición terminó con las bellas notas de Debussy y su ‘Arabesque nº 1’ . 

Domadora de cuentos

Por la tarde, el festival prosiguió en la Biblioteca de Yebes-Valdeluz de la mano de Gracias Iglesias y su sesión 'Domadora de cuentos', dirigida a los más pequeños. De su maleta viajera, salieron diferentes animales –gusanos, largartijas, pulpitos, mariposas y elefantes, entre otros- que dieron pie para contar cuentos, para endulzarlos con poesía, para convertir a los adultos en simpáticos personajes de granja y terminar todos enredados en historias sencillas de final feliz.  

En esta sesión de cuentos, las vacas escribieron y reivindicaron sus derechos en la granja del granjero Brown, las lagartijas eran despistadas; un culo de elefante parecía un apetecible manzana para un simpático gusanito, los ratones eran amigos de los gatos y los corderos, del lobo feroz, a quien prepararon una fiesta de cumpleaños feliz. 

Bravissimo Francesco

Feliz también pero sobre todo, esperanzado es el personaje que imagina el actor guadalajareño Carlos Jano en ‘Il grande Francesco’, la apuesta vespertina del sábado en el festival, que rozó el centenar de espectadores en el polideportivo municipal. 

El protagonista es Francesco, un director de orquesta que espera dar el concierto de su vida con la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milan, que resultan ser los espectadores: un público variopinto, incapaz –ante la carcajada general- de dar siquiera una palmada al unísono.

El espectáculo aunque tenga un gran poso musical relata, en realidad, las aventuras y desventuras de Francesco, que suspira por Valentina 'la más fina' y que corre a su encuentro cada vez que la dama llama por teléfono, aunque él se encuentre en pleno ensayo de su gran concierto. 

Jano firma con este espectáculo su primera propuesta unipersonal, con un argumento sencillo pero un desarrollo que irradia imaginación y personalidad, rico en contenido, en matices, transgresor, acertadamente delirante y rebosante de comicidad. Jano se desdobla como actor, dando vida al protagonista y al padre de Valentina –quedaría perfecto en cualquier película de Tarantino-, crea efectos de magia en medio de una escena teatral, efectos musicales con un pedal-box y manipula títeres –dos ovejas, que en realidad, simbolizan la historia de amor entre Valentina y Francesco-, para después volver a dirigir esa orquesta imposible pero inolvidable. ¡Bravissimo!


 

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Domadora de cuentos

Reportaje gráfico: R.M.


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