Prisiones que liberan arte

Segovia, Salamanca, Lugo, Murcia y Palencia tienen proyectos en diferentes fase de evolución para reconvertir sus cárceles en centros culturales. • El PSOE ha propuesto a Diputación que reclame la titularidad de la prisión alcarreña para darle un uso ciudadano. • También el alcalde, Antonio Román, se suma a esta iniciativa, pero exigiendo “un uso útil”, mientras Diputación admite que estudiará las posibilidades de reclamarlo.


Eran morada de delincuentes y ahora son casas de cultura. Las cárceles de Segovia, Salamanca, Lugo, Murcia y Palencia han experimentado un proceso de desamortización de Instituciones Penitenciarias, dejando de ser prisiones para convertirse en museos, centros cívicos, culturales o de creación artística.

El debate en Guadalajara, cuya prisión está vacía de reclusos desde hace ya más de un año, lo ha reabierto ahora el grupo socialista en Diputación, con su propuesta para reclamar la titularidad de esta prisión, construida precisamente en el último tramo del siglo XIX con financiación de casi una treintena de pueblos y gestionada durante parte de su historia por la institución provincial.

El prototipo a seguir expresado directamente por la portavoz de la oposición provincial, María Antonia Pérez León, es el del Museo de Salamanca, frente al modelo negativo, la cárcel de Carabanchel, derribada para levantar pisos. El alcalde de Guadalajara, Antonio Román, comparte esta demanda, porque considera que “un edificio vacío es un edificio que se deteriora”, aunque exige también “un uso útil” porque “tener un edificio abierto por tenerlo supone gastos sin ningún tipo de retorno”. De ahí que también pida “un esfuerzo” a las administraciones que sean responsables de los inmuebles.

Por su parte, el equipo de Gobierno provincial no descarta la iniciativa y ha manifestado que va a estudiarla para expresar una postura de cara al Pleno de abril, cuando previsiblemente se someta a debate la moción.

Proyectos en diferente fase

Hay varios proyectos de reconversión de espacios industriales o de otros usos para espacios culturales, entre los más conocidos, el Matadero de Madrid o la Tabakalera de San Sebastián, pero en este reportaje repasamos casos exclusivos de proyectos de rehabilitación de cárceles como centros de uso ciudadano.

No siempre el camino es fácil si se repasan las experiencias iniciadas en otros puntos del país. En unos casos es el Ayuntamiento, como en Murcia, quien impulsa el proyecto, aunque en este caso la iniciativa se ha estancado por falta de fondos. En otros, como en la prisión vieja de Lugo, el proyecto de remodelación cuesta 9 millones y cuenta con el compromiso de diferentes instituciones, con la mayor participación a cargo del Estado y una parte menor, de un 15%, soportada por la Junta de Castilla y León. Tampoco corre mejor suerte la antigua prisión de Palencia, remodelada pero con su actividad paralizada. En Segovia y en Salamanca, en cambio, pueden presumir de cárceles modelo... de cultura.

SEGOVIA, EL MODELO IDEAL

Segovia tiene uno de los proyectos en los que la reapertura de puertas al público con usos ciudadanos ha prosperado felizmente. El proyecto mantiene la estructura, distribución en cruz y aspecto de la antigua prisión construida en 1891 –con modificaciones hasta 1914–, pero buscando un nuevo sentido artístico a los espacios.

Entre la actividad creativa de este espacio multifuncional de3.800 metros cuadrados (la de Guadalajara casi lo duplica) se encuentra la programación escénica, que acoge algunos episodios del famoso festival Titirimundi, microobras, magia o funciones de teatro alternativo. Ha sido además escenario para rodaje de películas como ‘Las trece rosas’, el muy reciente de ‘Torrente4’ o la tvmovie ‘El precio de la libertad’.

Los pabellones se han reconvertido también en espacios de cultura, con oficinas para administración y gestión. Su oferta incluye recursos para artistas –como las llamadas ‘residencias para creadores’ en las celdas– y una serie de instalaciones que se están poniendo en marcha de forma gradual. Cada uno de los cuatro patios se reserva un uso específico: anfiteatro al aire libre, espacio de encuentro vinculado al café, jardín para proyectos de paisajismo y sostenibilidad y espacio para eventos.


SALAMANCA, UN MUSEO DE ARTE MODERNO CON CELDAS 

Construida en 1929, la antigua cárcel provincial de Salamanca había cerrado en 1995 para reabrir como Centro de Arte Moderno en 2002, año en que la ciudad castellana celebraba la capitalidad europea de la Cultura. Su nueva fisonomía ha respetado la estructura y las fachadas, así como la cruz central, pero ha incorporado elementos modernos en el proyecto firmado por Horacio Fernández del Castillo Sainz.

El llamado DA2 Domus Artium, en el que se invirtieron más de ocho millones de euros, tiene una gran sala de exposiciones de doble altura y aprovecha la galería original de acceso a las celdas, manteniendo algunas puertas originales a éstas y una balconada peculiar. Tiene una biblioteca, un restaurante-cafetería y una ludoteca infantil. No sólo fue un edificio pionero en su reapertura con fines sociales, sino que es además modélico por la salida adelante de una nutrida y continuada programación como centro de arte moderno, que incluye también visitas guiadas para turistas.


LA CÉNTRICA CÁRCEL DE VIGO QUE IBA A SER DERRIBADA

Situado en la céntrica calle Príncipe de Vigo, la mayor ciudad gallega, el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) se asienta en el edificio de la antigua cárcel, un edificio construido en 1880 que además de las celdas albergaba juzgados y un pequeño albergue para guardianes. Cuando todo indicaba que iba a ser derribado, el impulso de una serie de vigueses logró que fuese declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1990  y su rehabilitación, cinco años después y con dos millones de euros de finananciación.

A partir de ahí surgió el centro cultural que actualmente incluye salas de exposiciones y espacios expositivos al aire libre, una gran biblioteca, un Laboratorio de las Artes abierto a actividades escolares, un salón de actos que puede ser alquilado, tienda-librería, restaurante-café… Hay, además, visitas guiadas al centro.

La gestión del espacio la llevan a cabo desde el otoño 2002, coincidiendo con su apertura, varias entidades (Ayuntamiento, Caixanova, la Xunta y Diputación de Pontevedra) en una Fundación MARCO a cuyo patronato sumó en 2006 el Ministerio de Cultura.


PALENCIA: REMODELADA, PERO SIN ACTIVIDAD

En este caso, la Diputación también obtuvo la titularidad del edificio, aunque se lo vendió al Ayuntamiento palentino por casi dos millones de euros a finales de 2003 para un proyecto que tendría como principales beneficiarios a los vecinos de los barrios del sur. La obra de remodelación costó 10 millones de euros que concitaron la financiación de varias administraciones (Gobierno central, Ayuntamiento y Diputación), creando un edificio pionero que obtuvo gran reconocimiento en los círculos de arquitectura por el modo en que había combinado la conservación de algunos elementos originales de la cárcel con otros más modernos de cuerpos livianos y traslúcidos.

Aunque la remodelación del edificio propiamente dicho estaba lista en 2011, la paralización de las obras de urbanización del entorno y la inactividad han dejado sus puertas cerradas, lo que ha motivado la creación de una Asamblea en Defensa del Espacio Cultural en la Antigua Cárcel que exige programación en la prisión. En los últimos tiempos el equipo municipal está debatiendo el contenido que dará a estos espacios, entre ellos que albergue un archivo policial, con algunos desencuentros con la plataforma que reivindicaba la puesta en marcha del espacio. Esta pendiente que esta cárcel, que mantuvo entre rejas a un poeta de la categoría de Miguel Hernández en la celda número 21, por condena del franquismo, vuelva a la actividad, esta vez liberando creatividad.


LUGO, UN BONITO PROYECTO CON PROBLEMAS EN LA EJECUCIÓN

Un centro cultural cuyo edificio no pierda las esencias de prisión. Es el proyecto para el viejo centro penitenciario de Lugo, cuya rehabilitación lleva la firma de los arquitectos Juan Creus y Covadonga Carrasco y que busca reconvertir este espacio en un gran centro sociocultural para la ciudad amurallada. Una vez rehabilitado, el edificio, que mantendrá la fragmentación por celdas, será un espacio sociocultural (no exactamente un museo, como en otros casos) con las zonas más amplias aprovechadas para biblioteca, auditorio y restaurante.

Hasta aquí, el mundo ideal de esta remodelación, que ya contaba con financiación a tres bandas en el Plan Urban (UE, Ayuntamiento y Diputación). Los problemas, como ocurre en otros proyectos, han llegado con la construcción. La primera fase está pendiente de remate y tendrá que ser ahora una nueva empresa la que retome los trabajos, según explicaba el equipo de gobierno la semana pasada, siempre con 2015 como fecha tope para la justificación de los fondos europeos.

En cualquier caso, ha habido también otros contratiempos de carácter más positivo: el descubrimiento durante las obras de una necrópolis romana.


LA CÁRCEL VIEJA DE MURCIA, A LA ESPERA DE FONDOS

También el Ayuntamiento de Murcia ha reconocido que quiere darle un uso museístico y ciudadano a la prisión de la ciudad, pero admite que no dispone de fondos para acometer la rehabilitación necesaria. Así lo manifestó cuando en octubre del año pasado firmó una permuta con la Agencia Tributaria para adquirir esta Carcel Vieja, Bien de Interés Cultural, a cambio de otras dos parcelas que han pasado a manos del Estado. El alcalde, Miguel Ángel Cámara, ha manifestado su intención de convocar un concurso de ideas y de contar con el Colegio de Arquitectos, la Universidad de Murcia y la ciudadanía en la definición de futuros usos para este espacio. En este caso, juega en contra la situación de alto deterioro del edificio. 


NUMEROSOS Y CURIOSOS CASOS EN TODO EL MUNDO

En nuestro país hay más casos similares, aunque no tan evidentes como lso expuestos. El Castillo de San Antón, junto al puerto de A Coruña y muy cerca de su céntrica plaza de María Pita, no fue construido a propósito como cárcel, sino como fortaleza levantada en el siglo XVI. Sin embargo, antes de albergar el actual museo Arqueológico e Histórico de La Coruña, durante dos cuatro siglos fue usado como cárcel hasta su cesión al Ayuntamiento en 1960, tras su declaración como Monumento Nacional, en el paso previo a su nuevo uso cultural.

El fenómeno no es exclusivo de España. Hay un sinfín de ejemplos en los que antiguas cárceles de todo tipo de estructura y estilo arquitectónico han acabado reconvertidas en edificios de uso público, sobre todo museos y centros culturales para vecinos y turistas. El Museo Nacional de Bellas Artes de Québec en Canadá se ubica en una antigua cárcel de la ciudad del siglo XIX. Mientras, el nicaragüense Museo de Tradiciones y Leyendas de la ciudad de León ha buscado acomodo en una prisión que estuvo en funcionamiento entre 1921 y 1979. Lo mismo sucedió con el Espacio de Arte Contemporáneo de Uruguay, en el que las celdas están ocupadas por pinturas, instalaciones artísticas y hasta un ‘happenning’.

Un centro penitenciario tan famoso por la cinematografía y por el currícolo de peligrosos reos allí recluidos, como Alcatraz, también es hoy un punto de visita turística en el que el visitante puede conocer la historia de un enclave que ya los nativos que lo poblaron pensaron que era una isla maldita. En sentido similar, la danesa Prisión Estatal de Hornens alberga un Museo de la Prisión. Más próxima a los museos de la paz y centros que recuerdan los horrores de la Humanidad, la cárcel de la Isla de Robben, en Sudáfrica, es Patrimonio Mundial y recuerda la historia del ‘apartheid’, que llevó a prisión a tantos activistas contrarios a este sistema racista, con un recuerdo especial para el más famoso de todos ellos, Nelson Mandela.

Entre los casos más pintorescos, sin duda, el del Hostal Celica de Eslovenia, un alojamiento en una antigua cárcel de 20 celdas decoradas por artistas y acondicionadas como alcobas para su nuevo uso hostelero.