A debate, la vida

La educación, la familia, los jóvenes y la sociedad fueron los temas sobre los que reflexionaron cuatro jóvenes y tres jubilados en la mesa redonda que sobre la visión de España organizó el jueves por la tarde la Fundación Siglo Futuro. • Intervinieron José Serrano Belinchón y Marisa Pardo, profesores jubilados; el médico Feliciano Román, el pianista Velasco Sánchez y tres estudiantes.


Siglo Futuro programó anoche en el Campus Universitario un debate intergeneracional sobre la visión de España, en una mesa redonda donde se sentaron cuatro jóvenes  -dos alumnos de ESO y otro de Bachillerato además del pianista Velasco Sánchez Domènech- y tres profesionales ya jubilados: los profesores Marisa Pardo y José Serrano Belinchón y el médico Feliciano Román.

Hubo menos espectadores de los esperados en una noche en la que se intercambiaron reflexiones sobre temas importantes –sólo hubo tiempo para hablar de educación, familia y juventud- desde el punto de vista adolescente y maduro, cuando uno ha superado ya la edad de jubilación. 

El presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, y su vicepresidenta, Adoración Perea, profesora en el Colegio Salesianos, introdujeron los temas a tratar en este encuentro, al que le costó coger ritmo y hubo bastante quórum. 

¿Qué es la familia? ¿cómo ha evolucionado la educación? ¿cómo vive un joven de hoy el acoso escolar? fueron algunas de las cuestiones planteadas. 

La familia, célula de la sociedad

El tema de la familia -"la base de todo" y a la que "la globalización la ha hecho sufrir variedades"- invitó a recordar a Feliciano Román cuando él era apenas un niño de 9 años y tuvo que madurar. Se congratuló de los padres permisivos que tuvo y cuyo modelo importó después cuando le tocó ser padre: “no hay en la familia algo identificable, no hay mayor injusticia que tratar igual a los desiguales”, dijo en referencia a la peculiaridad de cada hijo. “Lo importante es dar lo que puedes y tratar de coordinar en lugar de mandar”, añadió desde su experiencia como padre.

Velasco Sánchez incluyó a sus amigos en el núcleo familiar; algo que la joven Andrea, estudiante de 4º ESO en el Colegio Salesianos, no defendió: “los amigos vienen y van, tus padres siempre te apoyarán”.  El respeto a la figura del padre y la importancia de la familia en la vida fueron otros de los conceptos abordados en la primera parte.

La educación y cómo ha cambiado en España resultó más interesante. Marisa Pardo se encargó de introducir el tema, pese a que esperaba un auditorio “más joven, de instituto”, confesó. “El hombre viene a este mundo como un lienzo en blanco”, dijo al iniciar su discurso, para incidir después en la importancia de la familia como educadora principal, idea que aplaudió Feliciano Román: “la educación es de la familia y subsidiariamente del Estado”.

Marisa Pardo recordó los años 70 cuando los maestros tenían que pagarse de su bolsillo si querían "tener tizas de colores”. Los medios ahora son más y “están menos controlados. El ambiente en los centros en más distendido, aunque creo que demasiado permisivo” y ha cambiado el panorama antiguo en el que había un “peso absoluto de la religión en la escuela” y una “tasa muy alta de analfabetismo”.

Serrano Belinchón, 40 años y 9 meses de experiencia como maestro desde su primer puesto en Cantalojas, subrayó que “la escuela es el sitio de la instrucción” y que “los profesores están muy limitados”.

Acoso escolar juvenil

El joven Angel González, de 4º ESO, abordó el complicado tema del ‘bulling’ o acoso escolar que confesó sufrir en su instituto: “Me doy cuenta de que los que lo practican son los que menos cultura tienen, los que faltan a clase, son tribus urbanas que no siguen principios éticos y creo que es fruto de la mala educación en la familia”, también de la baja autoestima.

María Higuera, estudiante de 2º Bachillerato, destacó la libertad que actualmente hay para “elegir qué estudiar” y “lo orgullosa que me siento de tener medios para hacerlo” sin tener que compartirlo con una jornada laboral, como ocurría antes. Pardo, finalmente, recordó el paso de una sociedad “provinciana, local, de una moral un tanto hipócrita” a otra “abierta, global, liberal, de moral lasa y desarrollada”.

El coloquio final se prolongó hasta las diez de la noche.