Secuestrado Javier Espinosa, premio Manu Leguineche

El periodista malagueño permanece retenido junto a su colega freelance Ricardo García Vilanova desde hace tres meses. • El periódico El Mundo, en el que trabaja, no había revelado hasta ahora esta circunstancia “por prudencia”.  Espinosa recibió hace dos años el galardón de Diputación y aprovechó para reivindicar la autenticidad del oficio y la necesidad de hacer crónicas extensas.


Lleva tres meses secuestrado en Siria, pero la noticia ha saltado hace apenas unas horas cuando el periódico para el que trabaja, El Mundo, ha revelado el suceso, del que hasta ahora no se había dicho nada “por prudencia”.

Según las informaciones vertidas en las últimas horas por este diario, el veterano reportero, ganador de la última y segunda edición del premio Manu Leguineche de Guadalajara, quedó retenido junto a su colega freelance Ricardo García Vilanova el 16 de septiembre en el ‘checkpoint’ de Tal Abyad, en la provincia de Raqqa y muy cerca de territorio turco, que los periodistas esperaban alcanzar tras dos semanas informando sobre el conflicto bélico.

En el momento de la captura, los dos periodistas se encontraban junto a cuatro combatientes de Ahfad al Moustapha, una de las brigadas del FSA (Free Sirian Army, en sus siglas en inglés) “y que, en teoría, debería haberles proporcionado protección”, relata El Mundo en una de sus últimas piezas. Si los sirios fueron liberados 12 días después, los españoles continúan en cautiverio.

Al parecer, los secuestradores no habrían revelado aún qué contraprestaciones buscarían a cambio de la liberación de los periodistas.

Premio Manu Leguineche

El veterano periodista ha sido el último en recibir el Premio Manu Leguineche de periodismo que otorgan la Diputación de Guadalajara y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y el segundo en llevarse la escultura y los 20.000 euros, después de la mexicana Lydia Cacho. Lo hizo hace dos años (en la última edición ha pasado en blanco, sin convocatoria) y lo recibió de manos de la actual presidenta provincial, Ana Guarinos. En aquel acto, aprovechó para reivindicar la autenticidad del periodismo.

Frente a la “dictadura del diseño” y “la moda” de las redes sociales, Espinosa aprovechó para reivindicar un periodismo de largo recorrido, contextualizado y que explique las causas y las consecuencias de los hechos, sin quedarse en la superficie, en una práctica que no tendría nada de novedoso y que seguiría consistiendo en “ir al lugar de la noticia, hablar con la gente y publicar una historia, que no va a ser buena si no tiene suficiente extensión”.

Además, en aquella intervención, leyendo por cierto una tablet, insistió en que retomar el camino del periodismo tradicional salvará a la profesión: “la gente que consume el periodismo fast-food, de tapita, no está dispuesta a pagar lo que tienen gratis en internet; pero sí estamos dispuestos a pagar por un artículo como los que hacía Manu Leguineche”, 

Se da la circunstancia de que un mes antes de recalar en Guadalajara, Espinosa había vivido un episodio de máximo riesgo al intentar escapar de un cerco militar en Homs.

Espinosa elogió en su visita a Guadalajara a Leguineche, el periodista vasco afincado en Brihuega, que no pudo asistir a la entrega del premio por motivos de salud. Dijo entonces el reportero malagueño que el ‘jefe de la tribu’ había tenido mucho que ver con su inclinación hacia el trabajo de enviado especial a los conflictos de todo el mundo. Le llamó “maestro” y recordó cómo al leer una crónica en la que relataba un tiroteo en la guerra de Irak con Irán de los ochenta se dijo que “quería ser como él”.