¿Antropólogos, aficionados o impostores?

La Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares, que ha premiado el Carnaval de Guadalajara, no figura en la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español ni tiene ningún reconocimiento profesional en el ámbito de la disciplina. • Los socios tampoco tienen que ser antropólogos y su presidente, que tampoco lo es, defiende el carácter aficionado de los integrantes.  El profesor alcarreño de Antropología, Jesús Sanz, critica la denigración del sector y el engaño a la ciudadanía con los premios que este año han recaído en Guadalajara.


Nadie en su sano juicio definiría al conocido personaje de animación de cine Tadeo Jones como un prestigioso arqueólogo. No sólo su peripecia científica en la gran pantalla resultaba mera casualidad para quien al inicio de la trama es un peón de obra, sino que básicamente hablamos de un dibujo animado. En el mejor de los casos, se podría decir que Tadeo es un aficionado a la arqueología. Si fundase una Sociedad Española de Arqueología, los verdaderos licenciados y profesionales de esta disciplina podrían incluso tildarle de impostor.

Algo similar ocurre con la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares y con su presidente, Ramos Perera, que han premiado al Carnaval alcarreño en la doble figura de la Asociación de Mascarones y del Ayuntamiento de Guadalajara, entidad e institución que están citados el próximo día 14 para recoger el diploma de honor en el restaurante madrileño de la Casa de Cantabria donde cada jueves se reúnen los socios de esta agrupación… ¿científica?

Cultura EnGuada ha buscando información de esta entidad, ha hablado con un profesor alcarreño de Antropología Social y se ha puesto en contacto con el presidente de la Sociedad para intentar entender la naturaleza de una asociación cuyas referencias públicas a menudo están ligadas a pseudociencias y examinar el prestigio de este Premio Nacional de Tradiciones que ha distinguido al componente más autóctono y original del Carnaval guadalajareño.

Los primeros datos puestos sobre la mesa dicen que esta sociedad no figura en la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (FAAEE); el presidente de la asociación reconoce que es periodista y no antropólogo y se niega a concretar cuántos de los socios forman parte de esta disciplina científica y qué expertos en la materia avalan el premio; tampoco los “trabajos de campo” o aspectos que tienen en cuenta para la elección de los premiados se ajustan a la ortodoxia de los procedimientos científicos.

Ni rastro de la Sociedad

No hay huella de esta Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares en Internet. Cualquiera que busque una web para informarse de quiénes son a través de un perfil académico, conocer su actividad o simplemente encontrar alguna referencia o un contacto apenas verá en la red nada más que el ‘rebote’ de las notas de prensa donde anuncian sus premios.

Pero no todo lo que existe tiene que figurar necesariamente en Internet, por supuesto. Así que acudimos a las guías de los profesionales: en el listado de la Federación de Asociaciones de Antropología  del Estado Español (FAAEE) tampoco se encuentra. Y no sólo eso: tampoco hay referencia a ella en un más amplio listado del Instituto Madrileño de Antropología en el que también se añaden muchas otras asociaciones que no son miembro de la FAAEE.

Acudimos a una voz autorizada, Jesús Sanz, profesor guadalajareño de Antropología Social en la Universidad Complutense que conoce muy a fondo el panorama en España. No duda al emitir su opinión: “El de los antropólogos es un mundo relativamente pequeño, donde todos nos conocemos, y ni yo ni otros habíamos oído hablar en la vida de esta sociedad ni de este tal Ramos Perera, lo puedo decir con mucha fiabilidad”, asegura.

Su seguridad no sólo depende de la impresión que existe en los círculos académicos de los que forma parte, sino de los datos que arrojan diferentes trabajos académicos realizados sobre la situación de la Antropología Social en España.  Por ejemplo, el volumen que constituye la principal compilación bibliografía de trabajos realizados en esta disciplina, coordinado por el profesor Joan Prat y en el que están recopilados más de 7.000 trabajos realizados en esta disciplina desde 1954. El presidente de esta sociedad no aparece en ninguno de ellos. Tampoco está en el trabajo realizado por el propio investigador alcarreño en 2011, en el que realiza  un exhaustivo repaso por los grupos de investigación existentes en Antropología Social en todas las comunidades autónomas: ‘Panorámica general de los grupos de investigación en Antropología Social en el Estado español’, publicado por la Revista de Antropología Social, una de las revistas más destacadas de la disciplina en España.

¿Quién es el presidente Ramos Perera?

Tampoco la figura del presidente ofrece más prestigio en el mundo de la antropología al que alude el nombre de la organización que preside. Ramos Perera reconoce en conversación telefónica que es periodista y no antropólogo, con algunas raíces alcarreñas en Peñalver, donde dice haber “tomado teta”. Atiende al teléfono hasta que la conversación le resulta incómoda.

Con su nombre, en Internet apenas figuran algunos datos que la conversación interrumpida impide contrastar directamente con él. Por ejemplo, no permite aclarar si es el mismo periodista que también fue presidente de otra sociedad, la Sociedad Española de Parapsicología, y al que en marzo de 1977 el periódico El País presentaba como autor de un libro de Uri Geller, al que negaba capacidades paranormales, y como impulsor de un premio de medio millón de pesetas para “aquella persona ‘sensitiva, dotada, medium o paragnosta’ que sea capaz de provocar los efectos mentales, etcétera, al margen de las fuerzas físicas conocidas”.

En la conversación con Cultura EnGuada, Ramos Perera asegura que en su agrupación son “muy cuidadosos” con la admisión de nuevos socios, pero también defiende el perfil aficionado de los integrantes, por encima de cualquier título o conocimiento experto: “Esta es una sociedad abierta a los estudiosos de la antropología y las tradiciones, algunos son antropólogos, pero yo por ejemplo soy periodista; lo que importa es el interés que se pueda tener y el conocimiento de estos temas”. Y añade: “A lo mejor un antropólogo no tiene ni idea de los carnavales de España”. Y cita como voz experta la de “quien tal vez sea el mayor coleccionista de máscaras” y que forma parte de este grupo.

El vicepresidente de la asociación, por cierto, tampoco es antropólogo: Manuel Berrocal es licenciado en Medicina y Cirugía, según consta en el perfil con el que participó recientemente en el Festival Fantasía de Fuenlabrada.

Una sociedad muy particular

A lo largo de la conversación, Perera desliza algunos datos sobre la razón de ser de la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares, como que llevan a cabo “trabajos de campo” en los que suele seguirse la guía de una socia que es catedrática de Geografía Humana, aunque con algunas particularidades, como que “a veces va un sacerdote delante”. ¿Qué estudian? “Si vemos que hay algo que puede merecer la pena hacemos un trabajo de campo que en la mayor parte quedan archivados, si acaso damos alguna conferencia…” y, en algunas ocasiones, su visita puede acabar por desembocar en la entrega de alguno de sus premios anuales. Así ha ocurrido con el carnaval arriacense, aunque el presidente asegura que la rigurosidad del premio hace que a menudo quede desierto.

Además, Perera también informa de que los socios se reúnen los jueves en un local de la Casa de Cantabria en Madrid para llevar a cabo charlas y que entregan los premios a ciertas manifestaciones de cultura tradicional del país, como el propio carnaval alcarreño o, antes, el de Almiruete o el Festival Medieval de Hita.

Entre las actividades recientes de las que dan cuenta las hemerotecas se encuentra un congreso celebrado hace quince días, pero tampoco en esta ocasión la antropología sale al paso: el título de la jornada fue ‘Donde se reúnen la realidad y el misterio’ y la participación de la Sociedad, a través de su vicepresidente, se remitió a una ponencia titulada ‘Los duendes en las leyendas españolas’.

¿Y los premios?

El presidente de la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares insiste en que los socios de esta organización son “muy cuidadosos a la hora de dar los premios y hay años en que se quedan desiertos". Asegura que hay criterios que priman en la elección, como atender “a las raíces” y a “la pureza” del evento, por ejemplo en carnavales que “se hacen porque divierte y gusta el Carnaval, no para atraer turistas, aunque se atraigan, para que vayan a los restaurantes”.

El periodista intenta saber si, en atención a estos criterios, hay algún antropólogo que rubrique con su conocimiento, su mirada autorizada o su prestigio estas elecciones. Es aquí cuando Perera decide poner fin a la conversación y considera que la pregunta supone “un interrogatorio”. No ofrece más información. Cuando también se le pide el dato de cuántos de los cien integrantes de la Sociedad de Antropología y Tradiciones Populares son antropólogos, decide terminar definitivamente: “Perdóneme, pero no voy a seguir hablando”.

Jesús Sanz muestra su desacuerdo con el procedimiento de esta sociedad. “En los premios no queda ninguna constancia de las razones por las que una determinada manifestación cultural es galardonada”, asegura. “La única razón que parece tenerse en cuenta es la vistosidad de una determinada práctica. Pero no tiene sentido hablar de manifestaciones más o menos “puras”, puesto que como resaltan muchos estudiosos del patrimonio en el ámbito del antropología, las fiestas y rituales son  prácticas que se actualizan y resignifican continuamente por diferentes  razones: recrear una determinada identidad local, favorecer la cohesión social, potenciar el atractivo turístico de un determinado lugar, etc”.

El profesor de la Complutense considera que el modo de proceder de esta agrupación que hace uso del nombre de esta disciplina científica perjudica la labor de los auténticos investigadores, docentes y estudiosos de la antropología. Puede que no sean los únicos que se sienten engañados. En la nota de prensa enviada a los medios de comunicación, el alcalde agradecía lógicamente el premio y el Ayuntamiento se mostraba cortés con “el reconocimiento público de tan prestigiosa institución cultural”.