Una expedición de peralejanos redescubre Las Juntas

La Asociación de Mujeres de Peralejos celebró su ruta senderista anual con un recorrido hasta el punto donde se unen los ríos Tajo y Hoz Seca. • La ruta de diez kilómetros permitió admirar los cañones del Tajo y diferentes puntos de singular belleza.  Un baño y una visita a una central hidroeléctrica pusieron el  punto y final a esta actividad con niños y mayores.


La actividad, que organizan cada verano por enclaves de especial belleza y singularidad del Alto Tajo, consistió en un recorrido de diez kilómetros por el alto de las sierras de la localidad hasta descender al Tajo hasta llegar al punto donde éste se encuentra con el Hoz Seca, en el paraje conocido como Las Juntas, en una desembocadura que ha dado lugar al dicho de la zona de que “el Tajo lleva la fama y el Hoz Seca, el agua”.. El año pasado la ruta transcurrió por el manantial donde nace el Hoz Seca hasta la conocida Cueva del Tornero.

Los 52 participantes de todas las edades partieron a las ocho de la mañana de la plaza del pueblo. Entre los caminantes se encontraban miembros de la asociación, vecinos de la localidad, algún turista que se encontraba disfrutando de sus vacaciones en el municipio y vecinos de Molina de Aragón.

La organización vela todos los años para que no falten medios y son muchos los vecinos que se prestan amablemente a poner a su disposición sus vehículos todoterreno para que los caminantes puedan llegar al punto de partida, para ser recogidos, de nuevo, una vez llegados a su destino.

El recorrido

La propuesta consistía en un trayecto relativamente corto en relación con las rutas elegidas otros años, pero de enorme belleza, que grabó en la retina de sus participantes las mejores panorámicas de los cañones del río Tajo a su paso por Peralejos. Dejando atrás la Ermita de la Virgen de Ribagorda, los caminantes ascendieron por una de las sierras del municipio hasta el punto más alto de la localidad, a más de 1.600 metros de altitud, conocido como El Banderín. Desde la cima pudieron contemplar cómo el río ha trazado un particular meandro, bordeando el barranco y abriéndose paso entre las montañas.

Con la vista puesta en una característica montaña, que los peralejanos llaman La campana continuaron el camino descendiendo por bosques y praderas hasta el río Tajo. Según descendían, se unieron a la expedición unos alados acompañantes que planeaban en círculos muy cerca de sus cabezas. Decenas de buitres dominaban el paisaje rozando casi los riscos con sus alas.

La última parte de esta ruta dio cierto descanso a los pies de los caminantes en las frías aguas del río Tajo, cuando el calor comenzaba a apretar. Y es que la comitiva llegó hasta Las Juntas siguiendo el curso del río por su interior, sorteando las piedras calizas que conforman su fondo. Tras unos cuantos metros con los pies mojados, los caminantes recibieron su merecido premio a toda una mañana de marcha. Las aguas claras y turquesas del río Tajo, se confunden con los fondos oscuros del Hoz Seca, justo donde ambos ríos se unen. Allí la temperatura del río desciende considerablemente, y si el Tajo se conoce por sus frías aguas, éstas parecen templarse cuando se miden las caras con un Hoz Seca que apenas acaba de nacer algunos kilómetros río arriba.

Chapuzón y visita a una hidroeléctrica

Fueron muchos los osados que aprovecharon la oportunidad de darse un baño y disfrutar de los beneficios que tiene para la salud esta diferencia de temperatura perceptible a escasos metros de diferencia.

El epílogo del trayecto llegó hasta una de las dos centrales hidroeléctricas de la localidad donde, puntuales, estaban esperando con sus todoterrenos los incondicionales colaboradores de esta iniciativa. Los caminantes volvían a darse cita en la plaza para disfrutar todos juntos de unas merecidas cervezas en uno de los bares del pueblo.