Una lección de historia

El Museo de las Escuelas de Luzón ofrece una recreación del aula de un colegio de hace medio siglo. • Tiene también salas con historia de la localidad y la provincia y pinceladas de etnografía.  Esta pequeña joya a las puertas del Alto Tajo ofrece también talleres y exposiciones temporales.


El Museo de las Escuelas de Luzón es un capricho. Allí donde antaño se daban clases se ofrece ahora una lección de historia que tiene en una recreación de un aula de la posguerra su rincón con más encanto. Un crucifijo y un cuadro de Franco presiden la clase por encima de la pizarra; los manuales son de época; los libros sobre los estantes, también; y los mapas. Hasta la bandera es preconstitucional.

La localidad que se asienta en el nacimiento del río Tajuña y a las puertas de la comarca de Molina y del Alto Tajo puso en marcha este singular museo hace ya cuatro años. Su Ayuntamiento presume de ello: “Aquel visitante que se acerca a la localidad, conocerá el Museo más bello y distinguido de estos lares. Bello, por la calidez de sus dependencias y estancias, y distinguido, por las obras expuestas en sus vitrinas o de aquellas que cuelgan de sus paredes”.

El Museo recibe al visitante con unas pinceladas de su historia más remota, desde los abrigos prehistóricos de la zona (Los Casares se lleva la palma, con sus pinturas rupestres) hasta los castros celtíberos, los asentamientos árabes o las leyendas feudales, incluido el paso por estas tierras del Cid, según el Cantar.

Si de historia hay que hablar no se pueden olvidar en este pueblo de uno de sus paisanos más insignes, el cronista e historiador Layna Serrano, oriundo de Luzón. Un panel le recuerda como se merece en este museo. Pero también otros vecinos más anónimos tienen su hueco en las vitrinas, con fotografías costumbristas en blanco y negro.

Etnografía y aula de posguerra

La etnografía ocupa precisamente un lugar de honor en esta coqueta exposición permanente. Los famosos diablos de Luzón, pero también otros mascarones y mascaritas, botargas y seres del imaginario popular de la provincia

Es sin embargo el aula recreada de la posguerra la que entretiene con más encanto la mirada del visitante y el espacio que hace único este museo. Desde los elementos de época: los propios pupitres, la mesa del maestro, un ábaco, un váter de niños, cada uno de los libros o un globo terránqueo entre otros mil detalles dispuestos con extremo cuidado, de modo que despierta por igual la nostalgia de los más mayores y la curiosidad de los más jóvenes.

Pero por el Museo de Luzón también pasan las vanguardias. Escultores y pintores contemporáneos, además de fotógrafos y artesanos, han ocupado sus salas temporales ofreciendo muestras trimestrales de colecciones actuales, guiadas muy a menudo por la artista Concha Márquez, ligada a la localidad. Por esta sala de arte vanguardista han pasado nombres de la talla de Javier Sánchez Monge, Somo, Ana Hernando, Federico Blanco, Faljano, Joaquín González o la propia Márquez. Pero también su pequeño y recogido patio acoge en verano íntimos conciertos de música de calidad, con lo que la oferta intenta mimar todos los sentidos.

Por si fuera poco, también se aprovecha para hacer cantera y el propio museo realiza talleres y cursos de verano. Son las lecciones de hoy en unas escuelas que siguen recordando también las lecciones del pasado en una simbiosis a la que el propio pueblo de Luzón parece querer sacarle partido.


Se pueden concertar visitas llamando a los teléfonos 699.096.038 y 699.095.981.


Galería de imágenes:

Fotos: R.M. (excepto 06, del Facebook del Museo de las Escuelas)


Segundo reportaje de la serie titulada ‘Museos coquetos de la provincia de Guadalajara’, que continuará durante los próximos días.