Dávalos homenajeó al economista de los pobres

Econoplastas y otros colectivos reflexionaban este miércoles sobre el legado intelectual del autor de ‘El río que nos lleva’. • La bibliotecaria Blanca Calvo y el catedrático Diego Azqueta reivindicaron la necesidad de una nueva política económica, como planteaba el propio escritor.  “El capitalismo está agotado, se creó para un mundo que hoy no funciona”, decía el escritor.  Recuerdan a Sampedro como “un estoico” y “un profesor excepcional”.


José Luis Sampedro clasificaba a los economistas en dos tipos, quienes trabajaban para que los ricos fuesen más ricos y quienes, como era su caso, pretendían que los pobres fuesen menos pobres. Con esta distinción finalizaba este miércoles el homenaje que varios colectivos de la ciudad, entre ellos Econoplastas, ha dedicado al escritor íntimamente ligado a Guadalajara por su obra literaria y por algunos amigos, entre ellos la directora de la Biblioteca, Blanca Calvo, que también participó en el acto.

Sampedro ha sido la referencia de la reflexión coral en un abarrotado salón de actos de la Biblioteca Públia de Dávalos que se ha acercado a su figura intelectual desde la perspectiva del economista que convivió con el escritor. Ha sido este el final del ‘Ciclo sobre alternativas económicas y sociales’.

El acto arrancaba con unas palabras de Blanca Calvo, que dibujaba un perfil de quien fuera su amigo (“un privilegio”, recordó), un hombre “tan sencillo” y que “se ha dado muy poca importancia” a pesar de su categoría como escritor y pensador. Recordó algunas anécdotas de su presencia en la primera edición del Maratón de Cuentos o cuando fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad (fue para él un honor compartir este reconocimiento con el también poeta Ramón de Garciasol, que se convirtió así en “hermano gemelo”).

“José Luis Sampedro siempre ha visto un punto de fuga optimista hacia el futuro”, aseguró Calvo, que insistió en alimentar la idea del intelectual nacido en Barcelona de que debe surgir un mundo nuevo y más justo: “siempre ha dejado la esperanza de que tendrá que venir algo mejor”. Y, por último, reivindicó la existencia de más personas como Sampedro: “Necesitamos personas como él, que nos seguirá acompañando”.

“El miedo impide que reaccionemos”

Antes de que el catedrático de la UAH, Diego Azqueta, reivindicase la figura de Sampedro desde su faceta de economista, los asistentes pudieron escuchar de nuevo la voz quebradiza pero de mensaje consistente del autor de ‘Octubre, octubre’. Con su radicalidad a la hora de abordar el origen de las cosas, Sampedro aseguraba en el vídeo rescatado de un programa de ‘Salvados’ que el dinero se ha convertido en “el referente absoluto” para los individuos de la sociedad actual, que “el capitalismo es el abuso del capital” y que un reparto más equitativo de la riqueza pasa por “quitarles el poder”, en referencia a quienes se encuentran en una posición de dominio.

En este punto también abordaba la crisis actual y el modo en que se gobierna atemorizando a la población: “El miedo hace que no se reaccione”, aseguraba. Es un sentimiento atenazador y poderoso, “más fuerte que el amor, el altruismo y la bondad”.

Pese a todo, Sampedro siempre dejaba la puerta entreabierta, invitando a retomar el camino idóneo: “El capitalismo está agotado” y, aunque en su día “hizo grandes cosas”, no es válido para los tiempos modernos: “se creó para una situación del mundo que ya no funciona”. Ante tal situación, recomendaba “el estoicismo” y “aguantar”.

Aunque en diferido, también la voz de Sampedro pudo llegar al auditorio cuando Concha, integrante del grupo Econoplastas, releyó la carta que el economista y novelista  les escribió tras recibir y leer el libro ‘Cuentos chinos de la economía’: “Ya sois de la era que comienza y no de la que se derrumba”, les dijo, y agradeció “el aire fresco” que le llegó con este libro: “Me he sentí feliz de estar coincidiendo y de ser un econoplasta”, les escribió.

El economista del subdesarrollo

Por último, el cateodrático de Economía de la UAH, Diego Azqueta, abordó el trabajo de Sampedro en este campo y reivindicó que “la economía hay que entenderla como él [Sampedro]: cómo se organiza la sociedad para resolver una serie de problemas”. A juicio de este profesor, la disciplina ha perdido el norte y su esencia, se ha dedicado a ofrecer una única respuesta en vez de a plantear los diversos problemas y padece de “reduccionismo”.

“Que se nos quiera hacer pensar que sólo hay una forma de hacer las cosas es echar atrás la rueda de la historia tres siglos”, criticó Azqueta, que rechazó el regreso a la idea primigenia de que en economía pudiera haber un “orden natural” como en el estudio de las estrellas.

Siguiendo un mismo guión de análisis económico que Sampedro, también el que fuera su alumno derribó algunos lugares comunes como que “tengamos que ver la desigualdad como una maldición que nos cae del cielo” y exigió la existencia de diferentes alternativas con sus consecuentes objetivos: “algunas son mejores en términos de eficiencia, pero otras lo son en términos de justicia”, advirtió. Y planteó como cuestión primordial “qué tipo de sociedad queremos”.

Por último, y antes de una rueda de preguntas, el catedrático rechazó que se vean los problemas de la economía como aspectos técnicos: “La solución es política en el mejor sentido de la palabra.

El economista se refirió a títulos de Sampedro como ‘Las fuerzas económicas de nuestro tiempo’, que en los años sesenta introdujo nuevos enfoques en la disciplina, y sobre todo a su intento por desarrollar una teoría de la economía del subdesarrollo, con una “conciencia del subdesarrollo”, que atendía también al contexto.

Tal vez el mejor homenaje para Sampedro en su faceta como humanista tuvo lugar al final del acto, cuando se abrió una rueda de preguntas a modo de debate donde los presentes intercambiaron impresiones con Azuqueta sobre la crisis y el componente humano de la economía. En todo momento, el intelectual siguió presente (“era un profesor excepcional, pero lamentablemente hubo pocas clases con él porque fue el año de excepción” y se cerraron las aulas, recordó Azqueta). Las revueltas de Brasil o las preguntas básicas que debe hacerse el economista hoy en día llevaron hacia el desenlace de una tertulia en la que uno de los asistentes acabó reivindicando a figuras como la de Sampedro para los cargos políticos.