Dos vidas de premio

La misionera Rosa Muñoz quiso recordar en su discurso “a los que viven en crisis continua. • Galo Alonso Medina, emocionado, recordó algunos momentos de su vida y recibió una carta de su nieta Adela , que no pudo estar presente por encontrarse de estudios en Londres.  Los Premios de la Fundación Siglo Futuro se instituyeron en 1999 y destacan a personalidades vinculadas a Guadalajara con grandes valores humanos.


Elegancia y pasión en el preludio musical al piano que ofrecieron el guadalajareño Velasco Sánchez Domenech y el georgiano Aleksandre Bakhuashivili, en la entrega de los Premios Anuales de la Fundación Siglo Futuro anoche en el Teatro Buero Vallejo.

La misionera y médico Rosa Muñoz, de la Caridad de Santa Ana y Galo Alonso Medina, presidente durante 22 años de la Asociación Provincial de Pensionistas por Enfermedad tuvieron discursos de agradecimiento por el premio recibido, ante un auditorio que registró tres cuartos de entrada. 

El alcalde de la capital, Antonio Román y la presidenta de la Diputación, Ana Guarinos, entregaron los premios a Rosa Muñoz y Galo Medina, galardonados por sus valores humanos, su vinculación con Guadalajara y por su labor abnegada y altruista a favor de los demás. Los premios, instituidos en 1999, cumplen 13 años en esta edición.

Bakhuashivili, afincado en Guadalajara, abrió la gala con la interpretación de la sonata ‘La tempestad’, de Beethoven. Rapídisimo y ágil con sus manos, este georgiano dio el testigo al joven Velasco Sánchez Domenech, nacido en Brihuega, que deleitó con el intenso y melancólico ‘Sueño de amor’, del compositor austriaco Franz y una danza del maestro Enrique Granados. 

Muñoz y Alonso Medina han sido galardonados “por unanimidad” del jurado que concede estos premios. La misionera quiso recordar en su discurso “a los que viven en crisis continua” y a los misioneros que hay en el mundo. Dio las gracias a su familia, a sus padres, a sus hermanas de congregación y a la Fundación Siglo Futuro, con quien participó en el pregón de Navidad en 1998.

Veintidos años de trabajo altruista “y generosidad” al frente de la Asociación Provincial de Pensionistas por Enfermedad e Invalidez le han valido a Galo Alonso este premio, que recibió emocionado. “Este premio es el broche de oro a una vida llena de alegrías”, dijo. 

En su discurso, repasó la historia de la asociación, que en su creación tuvo el objetivo de defender al colectivo que representa. “Se mantuvo sin subvenciones, sólo con cuotas de socios y cooperantes”, recordó.

Para finalizar hizo un repaso a varios de sus logros vitales: “he formado una familia, he celebrado las Bodas de Oro con mi mujer, he sido Mayordomo de la Hermandad Virgen de la Soledad, Mielero de Plata…”. 

Concierto final

La Unidad de Música de la Dirección del Acuartelamiento del Ejército de Tierra, dirigido por el comandante Fernando Lizana, por su parte, se encargó de musicalizar el epílogo de la gala.

En su actuación, interpretaron piezas de compositores españoles como la Gran Jota de Bretón ‘La Dolores’, marchas, la torroba ‘La Marchenera’, la fanfarria de ‘La fiesta de las trompetas’, de Leroy Anderson, el ‘Viva Cecilia’, de Jeff Penders y, saliéndose del protocolo militar, un merengue que sorprendió a los espectadores, que degustaron finalmente la conocida marcha de ‘Las Corsarias’, de Alonso.

Maravillosa interpretación de esta orquesta, compuesta de instrumentos de viento y percusión, en la que colaboraron sargentos alumnos de la Escuela de Suboficiales del Cuerpo de Músicas Militares. 

El público tarareó las canciones y disfrutó, a tenor de los aplausos recibidos, esta propuesta musical.