El gran circo de las palabras

El Maratón de Cuentos ha vuelto a dejar un reguero de imágenes coloridas, de ambiente saltimbanqui y estampas curiosas, gracias a toda la maquinaria que acompaña al festival de la palabra con teatro de calle, rutas guiadas o cuentos en monumentos. Guadalajara a todo color.


El festival de la palabra no sólo suena, sino que también se mira, se palpa y se toca. De hecho, primero se mira: días antes de que el Maratón de los Cuentos dé cuerda a su carrusel de historias, las calles ya lucen engalanadas con sus telas de colores, que son en sí mismos toda una declaración de intenciones. De pronto, una nube de la que cae una fina lluvia se instala en la puerta que da acceso al Museo Provincial. En los días previos, la escenografía viste el Patio de los Leones. Y ya el viernes, cuando el festival arranca, la enorme maquinaria de resulta imparable con su orquesta de sonidos y su despliegue de colores.

El clima festivo del Maratón de los Cuentos invade la ciudad, aun cuando su epicentro es el Patio de los Leones del Infantado, muy recogido en torno al escenario principal. En la noche del sábado se volvía a alcanzar un pico de asistencia al evento con un patio de butacas repleto, numerosas personas escuchando cuentos en respetuoso silencio también en pie y, además, centenares de espectadores arremolinados en torno a la actuación al aire libre, en los exteriores del palacio, de la compañía guadalajareña Circo Sentidos, con su siempre sorprendente espectáculo de humor y malabarismos.

Era la culminación de un colorido que convierte este festival de la palabra en todo un circo. El Bar Malvarrosa –que también hace su particular maratón hostelero– se quedaba casi sin existencias. Buena señal, a pesar de que los más rezagados tuviesen que renunciar al bocata para cenar.

Pero si la noche concentraba la mayor parte del público, el Maratón volvía durante todo el fin de semana a colarse en los rincones más insospechados de la ciudad, desde la Cripta del Fuerte de San Francisco, donde se susurraban cuentos a las ánimas mendocinas y al público que acudía a estas ‘microcontadas’, oficialmente llamadas ‘monucuentos’, hasta el habitual taller de poemas Cyrano.

Pero contar no sólo cuentan en el Maratón los narradores orales, sino también los guías, que además de tener sobrada formación artística y habilidad para exponer la información a los grupos de turistas en sus visitas a los monumentos, también se saben leyendas que pueblan los rincones. Eso es lo que hizo el presidente de la Asociación Provincial de Guías de Turismo con una Ruta de Leyendas del Agua que explicó a la comitiva de quienes le siguieron las leyendas que se esconden en numerosos lugares del callejero arriacense, desde la Fuente de la Niña –en alusión a una niña ahogada en ese paraje, de ahí el nombre del parque– hasta el callejón del “mal degollado”, pasando, aguas abajo y relatos hacia delante, por el arrabal del agua hacia Bejanque o el Palacio de La Cotilla, cuyo nombre tampoco es casual. También esta actividad paralela se adaptaba al tema del Maratón de este año, el agua.

Hay muchas jornadas ‘maratonianas’ en los Jardines del Infantado, donde se celebraron por vez primera proyecciones de cine para este festival de la palabra con los ‘requetecortos’ de Cinefilia –asociación organizadora del Fescigu, en septiembre–, la música sesentera de Blue Label o las danzas de Raksedonia.

En este magnífico rincón del palacio echan muchísimas horas a la intemperie, en sus casetas, algunos artesanos –como la original diseñadora alcarreña Candelaria Pintada–, los voluntarios de Intermon Oxfam concienciando y ofertando productos de comercio justo o los libreros como José Durán, de La Ballena de Cuentos, un incondicional de la causa. Pero también bajo techo, en el propio Infantado, donde la Tienda de Sonia ofrecía sus joyas de artesanía a los visitantes, que durante este fin de semana afortunadamente se multiplican.

Todo esto lo cuentan los periodistas, pero también los fotógrafos de la AFGU que completan su particular carrera de relevos organizando turnos y acudiendo a los diferentes escenarios para completar, también ellos, un relato coral de lo que ocurre en cada edición. Si los ilustradores le ponen color a las historias que se cuentan en el escenario principal, seguramente estos cuarenta fotógrafos –muy pronto empezaremos a ver los resultados de su trabajo– son quienes mejor captan la deslumbrante luz que desprende este circo de las palabras.


Galería de fotos de ambiente, por este orden: ilustradora en el Infantado (Isra Calzado), dos imágenes de los ‘monucuentos’ con Charo Jaular (I.C.), un músico tocando en la calle (I.C.) y dos momentos de las proyecciones de requetecortos de Cinefilia en los Jardines (Mariam Useros).

Fotos: Isra Calzado y Mariam Useros.


Galería de la actuación de Circo Sentidos en los exteriores del Infantado, en la noche del sábado:

Fotos 1 a 5: Elena Clemente.
Fotos 6 a 9: Isra Calzado.


Galería de fotografías de la Ruta de las Leyendas de Agua, por este orden: punto de encuentro, frente a la Fuente de la Niña; fuente de Bejanque; Torreón del Alamín; Palacio de la Cotilla; y Palacio del Infantado, el punto de llegada. 

                       Fotos: Isra Calzado.