Bertsolaris: funambulistas del verso

El Maratón acoge la proyección de la película 'Bertsolaris' (2011), un documental sobre los berstsolaris o poetas que improvisan versos, una práctica cultural vasca que llena polideportivos y bebe de la tradición oral. • Tras el documental, se ha mantenido un coloquio con la joven bertsolari Miren Amuriza, una de las protagonistas de este largo de hora y media que ahonda sobre este arte de improvisar versos en euskera.


Primero puedes ser Obama, después una bicicleta vieja, luego un pescador, más tarde un jugador del Atlethic y finalmente, un amante despechado. Pero el que siempre canta eres tú. Los bertsolaris, los improvisadores de versos (bertsos, en euskera) son funambulistas perennes en la cuerda floja, llenan estadios con ese difícil y ancestral juego de componer poesía a partir de un tema que sólo conocen subidos ya en el escenario frente al micrófono y con la audiencia deseosa de ser tocada en el corazón y ser emocionados. De su técnica, de sus raíces, de los antiguos bertsolaris que todavía cantan poesía y de los que empujan fuerte, entre ellos, las mujeres; de esta tradición que resurgió en el franquismo y que actualmente tiene escuelas (las bertso-eskolas) donde uno aprende desde pequeño... de todo eso habla 'Bertsolaris' (2011), la película documental del director guipuzcoano Asier Altuna, que ha inaugurado este sábado las conferencias, el espacio téorico que el Maratón reserva para reflexionar en torno a la narración oral.

La cinta, de hora y media, se teje a base de los testimonios de John Miles, experto en tradición oral, fallecido hace dos años; de Andoni Egaña, cuatro veces campeón mundial de bertsolaris; Maialen Lujanbio, de Hernani, la primera mujer bertsolari, ganadora de la edición de 2009; Amets Arzallus, el último en conseguir la Txapela, en 2013 y la joven bertsolari Miren Amuriza, que después ha protagonizado un coloquio en el salón de actos del Palacio del Infantado.

Una idea, 20 segundos

De una idea, de una palabra, en 15 o 20 segundos, han de manar versos por la boca de un bertsolari. En su cabeza fluyen multitud de palabras, que hay que encajar como en un puzzle para que rimen. "Sólo dispongo de ideas, melodías y razones para llegar al corazón", dicen. Miles apunta en la cinta la dificultad que supone hacer este ejercicio de narración oral y recuerda que la escritura nació cuando ya existía un 94% de humanidad y el único medio de transmitir cultura era la tradición oral.

La película se hila a través de la figura de Miren Amuriza, hija de bertsolari y miembro activa de esta comunidad lingüística, ganadora de varios concursos provinciales y profesora, con apenas 19 años. Azkuna ha bordado un poético documento, emocionante para el público que asistió a su proyección en el salón de actos del Infantado, que aborda la importancia de los silencios, la técnica -que la hay-, la investigación -Asier Altuna asiste a una prueba de scáner regularmente en un centro que estudia cómo funciona la memoria cuando se improvisa un 'bertso', la historia -el bertsolarismo era cosa de hombres, las mujeres cantaban sólo en casa y resurgió durante el franquismo, sobre todo el político, por un razón muy simple: el franquismo no hablaba euskera- y el presente y el futuro de un arte poco conocido más allá del País Vasco pero que es sumamente parecido a otras prácticas en otros puntos del mundo. Alexis Díaz-Pimienta, uno los mayores repentistas cubanos también aparece en la cinta como ejemplo de improvisador de versos cantados y Fermin Muguruza, músico de rock radical vasco, admite que el bertsolarismo le parecía un modelo antiguo pero terminó viendo en los raperos a los bertsolaris cuando un día escuchando un disco de rap probó a jugar sobre las bases rítmicas que incluían los raperos en las caras b de los discos.

"El bertso es el momento, es arte efímero" y el documental muestra cuán importante es la memoria. Cada bertsolari se prepara como quiere. Bien, con esquemas, con dibujos de flores, en cuyos pétalos incluyen palabras con rima parecida, como Altuna; bien, andando, buscando la naturaleza, como Lujanbio. En cualquier caso, todos sienten "vértigo" en el proceso creativo, que empieza por el último verso. El ejemplo es el desenlace de la película, el Campeonato Nacional de Bertsolaris de 2009, donde se capta muy bien el nerviosismo de los concursantes, los silencios, la emoción del ganador y el disfrute del público.

En el coloquio, la joven bertsolari Miren Amuriza ha respondido a las preguntas del público. "Vivir sólo del verso es imposible", ha admitido. Sólo es posible si se compagina con guiones o colaboraciones. En cualquier caso, ha dicho "a mí no me gustaría vivir de ello porque es muy inestable. Si te aferras a todo esto y lo pierdes, todo se tambalea".

Amuriza también ha contado aspectos del Campeonato Nacional de Bertsolaris, así como de las escuelas que proliferan en "muchísimos pueblos de Euskal Herría". A sus alumnos -de los 20 que tiene, 3 son sólo chicos- "siento el deber de devolverles lo que yo aprendí". Son el futuro de un arte, el recambio generacional de estos poetas improvisadores, que cogerán algún día, si el arte cala en ellos, el testigo de esta tradición oral que actualmente también busca renovarse, abordar temas femeninos aún a riesgo de que el público -que también necesita adaptarse, admite Amuriza- no los entienda; una tradición oral que ha dejado de ser ya un bertsolarismo de resistencia y supervivencia a ser un cante para el público, técnicamente más elaborado y con diversidad de referencias estéticas y culturales.