Un viaje a la ciudad perdida de hielo

La propuesta artística del Maratón de Cuentos de este año por dos alumnos de la Escuela de Arte se inspira en un cuento que ellos mismos han revisado y contado. • Entre la concepción y su ejecución, el proyecto ha evolucionado durante medio año. • Han buscado un diseño que hable del agua evitando los estereotipos e integrando la arquitectura del palacio.


Quienes acudan al Palacio del Infantado en esta XXIII edición del Maratón de Cuentos estarán haciendo, en realidad, un viaje a la ciudad perdida de Kayona. Esa es la idea que han intentado trasladar los dos alumnos de la Escuela de Arte responsables de la decoración de este año para una edición que tiene al agua por tema de referencia.

La idea surgió hace ya más de medio año. Como siempre, los alumnos de Diseño de interiores de la Escuela alcarreña tenían como trabajo de Navidades trazar un proyecto, de momento sólo sobre el papel, para la escenografía del Maratón. El tema era el agua. Tan amplio que había mucho donde elegir, pero también mucho donde perderse.

Raquel Arroyo y Ricardo López pensaron en una propuesta que reaprovechase materiales y que cumpliese sobre todo con dos objetivos: “Queríamos huir de las imágenes más típicas que se nos vienen a la mente al hablar de agua, el mar, los pececitos y todo eso”. Que nadie pensase que al entrar en el Infantado ingresaría en un acuario. Pero, además, se marcaron como ambiciosa misión que el decorado integrase bien la impresionante arquitectura donde se asienta, “que el Infantado fuese parte de la escenografía, en vez de dejarlo tapado, como ha ocurrido en otras ocasiones”.

Lo han conseguido. En los primeros minutos de esta edición eran –con permiso del alcalde, que inaugura cada año el Maratón– los auténticos protagonistas de la cita. De hecho, fueron los siguientes en leer sobre las tablas del escenario.

Aquí radica, precisamente, otra aportación de estos dos estudiantes a la tradicional participación de la Escuela de Arte con la escenografía del Maratón. No contentos con hacer un diseño fiel al tema escogido, han anclado toda esta decoración en un cuento. En esto son, desde luego, pioneros.

El cuento, como también su escenografía, traslada al público hasta la ciudad perdida de Kayona, una ciudad enterrada bajo la helada superficie antártica. Encontraron la leyenda buceando entre documentación para inspirarse en su diseño, pero en realidad el cuento contado en el arranque del maratón y que puede leerse al final de este reportaje es una revisión del original, que tenía un componente esotérico poco apto para todos los públicos: “Lo hemos edulcorado”, reconoce Ricardo.

El ‘making off’ de la escenografía

Para la materialización del proyecto se han utilizado materiales sencillos, telas, palos de globos, cartones, plásticos… en una recreación de un mundo helado, creando con un juego de luces un ambiente único que servirá como marco al Maratón.

La propuesta escogida recibió el visto bueno por la organización, el Seminiario de Literatura Infantil y Juvenil de la Biblioteca Pública de Guadalajara, a finales desde marzo y a partir de una docena presentadas por los alumnos. Comenzaron a partir de entonces las reuniones con los voluntarios del Maratón, la compra de materiales, las ayudas de otros colegas de clase… un trabajo extenuante con la enorme responsabilidad de alumbrar el envoltorio de una cita única en todo el mundo.

Disponían de cierta experiencia, pues no es la primera vez que ambos ‘toman’ el Infantado con sus diseños. Ya en noviembre quienes se aproximaron hasta el palacio en la ‘noche en blanco’ con que el Museo Provincial celebró sus 175 años de vida, pudieron ver un ‘huevo onírico’ hecho por Raquel y Ricardo en la escalinata de acceso al Patio de los Leones.

En este caso, la escenografía es gigantesca. Hay casi 700 estrellas en el cielo del Infantado y han utilizado hasta 4.000 palos de globo para hacer las estructuras más visibles que emulan el gélido revestimiento del Infantado convertido en la ciudad perdida.

La experiencia adquirida con la ejecución de su proyecto ha sido para ellos un auténtico regalo: “no es lo mismo tener un proyecto hecho en la teoría que tener que montarlo”. Surgen contratiempos como las tormentas de esta última semana, se reacomodan las dimensiones de la propuesta –el proyecto inicial incluía un viaje desde la Calle Mayor, primero a través de una suerte de mar de adornos azules, hasta llegar al Palacio, cada vez más cerca de la ciudad congelada... al final, se han centrado en el Infantado. El resultado está a la vista de miles de visitantes. El orgullo de sus profesores y las muchas felicitaciones que recibían en la apertura del evento, en cualquier caso, era una espléndida muestra del trabajo bien hecho para dar luz y color a las palabras.


Diferentes momentos del montaje de la escenografía, desde la Escuela de Arte hasta el Infantado:


La leyenda de Kayona

Imaginad una época hace mucho tiempo, en los albores del mundo, antes de las pirámides, antes incluso de que se pintaran mamuts en las cuevas. Una época en la que no existían las estaciones y los días eran más cortos, en la que ni los continentes ni los océanos eran como los conocemos. Una época de la que solo nos quedan las leyendas.
Imaginad una ciudad situada en una fértil y vasta llanura gobernada por una civilización de seres de más de tres metros de altura, gigantes los llamaríamos ahora. Una ciudad de altos muros y lujosos palacios con salones pintados de azul y dorado junto a patios de piedra labrada. Una ciudad tan extraordinaria como su nombre: Kayona.
Imaginad unos días en que los que de repente el sol no saliera por el este, otros en los que ni siquiera amaneciera, un periodo de cambio climático extremo, inesperado y tremendamente veloz. Unos días en los que la temperatura bajaba precipitadamente congelándolo todo. Unos días que sumieron a la llanura, a la civilización y a Kayona bajo los hielos antárticos.
Pocos son los conocedores de esta leyenda y muchos menos los que se atreven a adentrarse en el hielo para buscar la ciudad perdida de Kayona. Sin embargo el misterio de su ubicación y los secretos que encierra han fascinado a hombres y mujeres durante toda la historia. Ahora son ustedes los que forman parte de una expedición para descubrir los recuerdos que ha congelado el agua.