'El velo de la promesa' alcanza su cuarta edición

‘El velo de la promesa’, de María Lara Martínez, alcanza su cuarta edición. • Diputación y Junta respaldaron ayer a la escritora e historiadora en la nueva presentación de este libro, publicado hace un año.  La novela narra la historia de la madre del emperador Constantino, enla Roma del siglo IV.


A María Lara la apasionaba el personaje de Elena, la madre del emperador Constantino. Desde que conoció algo más que los hitos fundamentales de su vida, amplió su conocimiento histórico del personaje, rebuscó durante cuatro años entre los testimonios y archivos y publicó un artículo científico sobre el ella. Pero, dos años después, fue tomando forma en su cabeza la versión novelada. Y una mañana de septiembre se levantó con el ánimo de iniciar la narración.

La novela acabaría por ser ‘El velo de la promesa’, ganadora de un premio del género y hoy reeditada por cuarta vez, logro que quiso compartir ayer en el Salón Multiusos del San José con lectores, en una presentación que contó también con la diputada provincial de Cultura, Marta Valdenebro; el delegado de la Junta, José Luis Condado; y tres presentadores de lujo, el ayer profesor y hoy jefe de la sección de Cultura en Diputación, Plácido Ballesteros; su hermana Laura, profesora y profesora de Historia en la UNED; y Álvaro Ruiz Langa, delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara.

La historia de Elena

El libro, editado por Alfonsípolis y ganador del Premio de Novela Histórica Ciudad de Valeria (Cuenca) ha alcanzado la cuarta edición, toda una rareza en una obra que apareció hace sólo un año y que no viene respaldada por el nombre de una gran firma o el de una gran editorial.

El rigor histórico y la cuidada narrativa de la autora han sido dos de los factores que han colaborado en el buen funcionamiento de la novela, que narra la historia de Elena, la madre del emperador Constantino, una mujer con una historia apasionante: de una familia de taberneros al centro mismo del poder del imperio o, como dijo la autora, “de verse muy humilde a verse con el cetro en la mano, casi de la noche a la mañana”, algo que lleva con dignidad porque “mantiene su espíritu y la bondad”, puesta a menudo al servicio de “los más desfavorecidos, que entonces eran los cristianos perseguidos”.

El personaje

Para Lara, el personaje de Elena, que “llega a mucha gente”, ha sido la clave del buen funcionamiento de su novela en las librerías. La madre del emperador Constantino, que rememora todo un trayecto vital hasta abrazar una nueva fe en la época, “representa el viaje del imperio, que nace pagano y acaba al final de la Antigüedad convertido al Cristianismo”.

Hasta tal punto atrapa el personaje, también a su creadora, que ha prolongado su vida literaria con la redacción de una nueva novela en la que ya está enfrascada Lara.

Historia, literatura y filosofía son tres planos que la autora ha pretendido fundir, en parte fusionando sus conocimientos sobre la época y una profunda labor de documentación que parte de su pasión por la historia, la disciplina en la que trabaja. Repartido en 14 estaciones o capítulos, como las 14 estaciones del vía crucis –algo que no hizo a propósito–, la historia se adentra en la figura de Elena, que “entre la resignación y la aventura encuentra la píldora de la felicidad”.

Quienes acompañaron a Lara destacaron su capacidad intelectual y su creatividad, con datos abrumadores como que se licenció con 38 matrículas de honor o que tiene “una trayectoria académica y científica extraordinaria”, según Condado y Ballesteros.

Fue Ruiz Langa quien más se detuvo en los detalles de la novela, “excelente para los estudiantes de Latín y de Historia Clásica”, sugirió, y en la que, según destacó, Lara transmite “que se apasiona por la vida que está contando”.

En el acto de ayer pudo escucharse la lectura de algunos párrafos de la obra, escritos con una prosa culta y mucho lirismo.