El aprendiz de Agatha Christie

La primera novela de Torres Gavíria, 'Aish', llega después de varios relatos de corte histórico y diversos premios. •  La presentación corrió a cargo del escritor y periodista Pedro Aguilar, que subrayó "la inteligencia social" del autor y su labor de investigación: "es un trabajo serio digno de un periodista de primer grado". • Torres Gavíria, "abrumado y halagado", apostó por el debate sobre los transgénicos: "el consumidor ha de tener el poder de decisión", dijo.


"Lo del sujeto, verbo y predicado uno lo aprende de Agatha Christie". En realidad, Martín Torres Gavíria no es escritor, sólo "narrador de historias". Es, en el área profesional, responsable del negocio inmobiliario de Ibercaja La Rioja y, si se lo propusiera, un buen monologuista cómico. Sobre todo, a tenor de lo vivido anoche, durante la presentación en el Centro Cultural Ibercaja de su primera novela 'Aish', un thriller que mezcla terrorismo y monopolio de transgénicos para el que se documentó diez años y que por fin ha visto la luz.

La presentación fue entre amigos y compañeros de la caja. Él estaba "abrumado, halagado". Sobre todo, después de la presentación del escritor y periodista Pedro Aguilar, un prólogo que propició el humor y la bonhomía que vino después. Martín Torres tiene "inteligencia social, simpatía y don de gentes... no quedaréis mal si regaláis su novela, porque es un libro que engancha". Aguilar hizo un prólogo generoso en el que también reflexionó sobre la historia. El autor, insistió, "no ha pretendido bucear en el terrorismo internacional sino plantear una reflexión sobre los transgénicos". Pero cuando uno escribe, no importa tanto la intención sino "lo que subyace" en las páginas de la novela.

"No es una novela al uso"

La opinión de Torres Gavíria sobre los transgénicos -es perito agrónomo de formación- queda reflejada en las casi 500 páginas de 'Aish', que no es "una novela al uso". Por argumento y porque carece de un protagonista-superhéroe. También porque el 95% de lo que el lector leerá es verídico y sólo el 5%, imaginación. "Aunque he conseguido que no se sepa qué es verdad y qué ficción", dijo el autor.

Quién financia el terrorismo internacional, cómo se plantea un país atacar a otro o hasta qué punto las empresas productoras de semillas transgénicas tienen montado un monopolio que complica la vida de los agricultores son los temas centrales de esta novela, "un gran reportaje", afirmó Aguilar, donde se "ha tenido la habilidad" de introducir una historia "con tintes cinematográficos". Gavíria es un apasionado del séptimo arte, pero también de la lectura.

"Creo que estaba viendo la novela en su imaginación antes de ponerla en blanco y negro", acertó Aguilar, que se atrevió a leer un pasaje del libro para compartir con el auditorio la precisión y la veracidad que consigue transmitir Torres Gaviría describiendo, por ejemplo, experiencias tan personales como la muerte.

"El lenguaje es bastante sencillo y fácil de digerir", alabó Aguilar, y "una de las grandes enseñanzas de la novela es que nos dice que nuestra sociedad es vulnerable... como decían los barrocos: recuerda que eres hombre".

Detrás de este "thriller de acción en blanco y negro" se esconde Torres Gavíria que, lejos de dedicar la presentación a ahondar en su novela, relató anécdotas de su vida -su coincidencia con el actor Imanol Arias en la Universidad Laboral de Eibar y sus ratos compartidos en el grupo de teatro de la facultad- o de la preparación de 'Aish' -cómo localizó el teléfono de la Embajada de Israel en España a través de un número de teléfono de información conocido y cómo terminó llamando al móvil de la esposa del embajador, cuando su única intención era encontrar información sobre el vocablo 'Aish' en hebreo-.

Gavíria explicó que la novela también aborda el funcionamiento de los servicios secretos -CIA, Mossad o la antigua KGB, entre otros- pero resaltó que su interés era poner de manifiesto, de forma pedagógica, qué son los alimentos transgénicos -aquellos a los que se les han insertado genes de otras plantas o animales) en sus códigos genéticos-, qué negocio hay montado a su alrededor y cómo afectará al ser humano el hecho de que ese gen de la cadena alimentaria pase a la humana: "en los próximos Juegos Olímpicos, a los deportistas no les mirarán si se dopan, sino su ADN", sentenció Gavíria.

'Aish' comienza con una descripción "prácticamente a tiempo real" del asesinato de Bin Laden, un prólogo quizás innecesario a priori pero que ayuda a entender muchas cosas que ocurren en la novela, que gestó tras quedar impactado con el 11-S. "Lo bueno de 'Aish' es que termina con credibilidad", destacó Gavíria "y que no hay superhéroes sino científicos, personas normales y corrientes, que son los héroes sencillos de esta historia", añadió Aguilar. Personajes al servicio de una trama, que quizás continúe en una segunda parte, "ya estructurada en mi cabeza", dijo el autor, que admitió: "pero eso está muy lejos".


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