Una mañana de fábula… sin ‘power point’

El narrador Pep Bruno ha presentado ‘La mejor bellota’ en La Ballena de Cuentos. • Ha rescatado alguna anécdota del proceso de creación del álbum y ha dedicado a los niños reunidos una sesión de fábulas con los ratones como protagonistas.


Con un derrame en un ojo que le ha servido para romper el fuego con varias bromas y para ponerse un parche que le ha conferido un semblante de pirata clásico, aunque sólo por unos instantes, Pep Bruno, uno de los contadores de cuentos más reconocidos del panorama guadalajareño y nacional, ha brindado esta mañana una divertida sesión de cuentos.

La excusa perfecta ha sido la presentación de su último álbum, ‘La mejor bellota’, pero la reunión se ha convertido en una sesión golfa de relatos con un repertorio propio en el que ha habido una incursión en verso y un encadenamiento de historias cuyos personajes siempre han sido animales, como exige la fábula. No ha faltado el humor, marca de la casa.

Los ratones y la bellota

‘La mejor bellota’, editado por Almadraba, es un canto a la sabiduría que siempre han encarnado los más viejos del lugar y una reivindicación de los valores más dignos y necesarios –la valentía, la inteligencia y la experiencia– puestos en común para que la comunidad logre sus objetivos.

La historia arranca cuando un grupo de ratones pretende hacerse con la mejor bellota –que da título al álbum– de una vieja encina. El fruto, casi sagrado, está custodiado por un grupo de cuervos, una serpiente y un búho, que no sólo se oponen al propósito de los roedores, sino que además no tienen reparo en llenarse el buche con algunos de ellos.

Cuando ni la valentía (imprescindible) ni la inteligencia (más que recomendable) logran que los ratones se hagan con la mejor bellota, llega la hora de la experiencia. Un ratón viejo comenzará a contar un cuento; y luego otro; y otro… será el germen de una transformación radical para todos. El poder de los cuentos, nos dice esta fábula, resulta ilimitado. Es capaz, incluso, de cambiar el sentido que dan los ratones a su vida en común…

¿Cómo se hizo?

Pep Bruno ha contado el cuento completo –quien quiera conocer el final, lo tiene ya a su alcance en las librerías–, pero antes ha convertido su encuentro con sus pequeños y mayores lectores en un ‘making off’ de la obra. Ha explicado algunos aspectos sobre la creación de este trabajo y se ha detenido sobre todo en las ilustraciones.

En este particular ‘cómo se hizo’, el escritor ha mostrado la lámina de una ilustración original de la checa Mullarová –con la que ya viene colaborando en los últimos tiempos– y la ha comparado con los dibujos que finalmente se han incluido en el álbum, de trazos más clásicos. La culpa, ha dicho Pep Bruno, la ha tenido el editor. Y, para quienes no sepan quién es un editor, ha explicado: “un editor es un señor que vive en una cueva, al fondo, donde se curan los jamones y los quesos”. Ironía para todos los públicos.

Historias de ratones

Además de ‘La mejor bellota’, Pep Bruno ha contado un cuento sobre un lobo muy voraz al que se le acaba torciendo “un buen día”, hasta el punto de que la moraleja nos aclara la razón por la que los lobos aúllan a la luna.

Los ratones han sido el hilo conductor de la sesión, y el narrador ha aprovechado para sacar pecho con un libro en el que reúne siete fábulas protagonizadas por roedores: “Es el mejor libro de ratones que se ha escrito en la historia”. Esta vez ha rescatado del volumen una de las historias, ‘El ratón y los vientos’.

Las sesiones de Pep Bruno, ya se sabe, demuestran sus tablas en el oficio de contar cuentos  -con las improvisaciones ante el llanto de un bebé o la ocurrencia de cualquier niño en mitad de un relato- y siempre ofrecen más de una lectura, para los niños y para los mayores.

Aquellos le escuchan, participando de un acto iniciado hace siglos en torno al fuego en la cueva o alrededor del tejo en el bosque, y demostrando que todavía hoy es posible mantener la atención sin necesidad de manejar el ‘power point’; mientras tanto, los adultos siguen el juego, sabedores de que en cualquier momento habrá algún guiño canalla para ellos: porque el instinto del lobo no perdona y porque los reyes a veces son como parecen.

Y así, de historia de ratones en historia de ratones, durante un buen rato la librería se ha convertido en un escenario con mil decorados: a veces bosques de manos en alto; otras, montañas tan grandes como abarcan dos brazos estirados al cielo; y en todo momento, un mar de fábulas con un pirata ‘verborreico’ en la barriga de una ballena repleta de cuentos. Una mañana de fábula.