“Escribo sobre lo que me aterra y lo que me encanta”

La diputada de Cultura, Marta Valdenebro, presentó el Premio Provincia 2010 de Narrativa, ‘La voz de los extraños’ de Beatriz Olivenza. • La novela presenta una relación atípica entre una niña y un hombre maduro y reflexiona sobre asuntos universales como la muerte o la soledad. • “Es una historia sobre la pérdida de las ilusiones”, define la autora.


El padre de Alicia, que tiene seis años, muere y en el féretro en el que hace su último viaje se introduce su teléfono móvil. Cuando, tiempo después, a la niña se le ocurre telefonearle, una voz de hombre responde a su llamada…

Ese sorprendente punto de partida da cuerda a la novela ‘La voz de los extraños’, de la madrileña Beatriz Olivenza –residente ahora en Toledo–, ganadora del Premio Provincia de Narrativa 2010, que convoca Diputación Provincial. Una novela que reflexiona sobre asuntos tan universales como la muerte o la soledad y que, con todos los rigores de un drama de principio a fin, se presenta como un relato trepidante a lo largo de 182 páginas.

La novela, que la escritora anuncia como “una historia sobre la pérdida de las ilusiones”, tuvo una puesta de largo ayer martes a cargo de la diputada de Cultura, Marta Valdenebro, en el complejo San José. La presentación del libro se transformó en un interesante librofórum donde la autora compartió impresiones con participantes de varios clubes de lectura, algunos de los cuales conocían la novela y dieron sobradas muestras de haberla diseccionado con esmero.

La novela

La autora comenzó hablando de su novela premiada con el “germen de la historia”, que situó en una información que escuchó en la radio acerca de la práctica habitual de enterrar a los muertos con pertenencias personales, incluidos reproductores de música o móviles. “¿Y si de pronto suena?”, se dijo. Y se respondió con toda una historia: “Se me disparó la imaginación”.

Según admitió, inicialmente la historia estaba condensada en 30 páginas, un formato incómodo para presentar a concurso: “Con esa extensión no haces nada. Con diez tienes un formato ideal para cuentos y con 50 páginas ya entras en novela corta, pero con 30 no haces nada”. Así que le dio una vuelta, la historia creció, la protagonista cambió de nombre de Lucía a Alicia (algo tuvo que ver la historia de Lewis Carroll en ‘el país de las maravillas) y finalmente quedó constituida como novela. Barajó dos finales, uno trágico y otro todavía más trágico. “Me dio mucho la lata la novela”, confesó Olivenza ante su público.

Sobre los finales, admitió que “no era una historia que pudiera acabar bien”. Más aún en su caso: “tiendo a los finales tristes, posiblemente no soy optimista”. E insistió: “No tengo una visión muy esperanzadora de la vida. Escribo porque la vida me parece terrible, y así me libro del terror que me produce”, explicó.

Nada autobiográfico

En cuanto al componente personal que hay en el argumento, Olivenza lo negó: “No hay nada biográfico, yo no soy Alicia”, aseguró. Aunque luego, escarbando en el retrato del personaje, admitió que había algo de la escritora cuando era niña. No, en todo caso, las circunstancias, aseguró.

La apertura de este acto a las preguntas y comentarios de los lectores, fundamentalmente mujeres, de los clubes de lectura que ya conocían la obra sirvió para profundizar también en aspectos más estilísticos y no exclusivamente argumentales. Así, Olivenza comentó que había buscado un ritmo ágil en la narración, con los primeros 23 capítulos intercambiando la voz de los dos protagonistas y luego una fusión que relanza el relato: “No lo hice de forma consciente, pero es cierto que crea un ritmo más frenético”.

La autora

La escritora, nacida en Madrid en 1964, apostó por un realismo inusual en su narrativa para esta obra ganadora del Premio Provincia de Narrativa, que tiene dedicatoria a su padre. Generalmente, en su literatura hay muchas más dosis de fantasía e irrealidad, pero no esta vez. “Había escrito tantas historias de fantasmas que aquí me dije que todo iba a estar unido a lo real, a ras de suelo”.

Actriz y escritora, profesora de Lengua y Literatura, aunque de frustrada vocación artística (confesó que siempre hubiera querido ser pintora, y de hecho esta disciplina está presente en muchos de sus libros), Olivenza firma también los libros ‘Lo que esconde el cuadro’, ‘Oriana y las fieras’ y ‘Alguien aguarda en el sueño’.

La escritora, que actualmente reside en Toledo, atesora algunos importantes galardones de narrativa como el Gabriel Miró, el ciudad de Tudela, el Ana María Matute, el Casino-Ayuntamiento de Lorca o el VIII Setenil al mejor libro de relatos de España en 2011, obtenido por ‘Los muertos, los vivos’.

Como en ‘La voz de los extraños’, en muchos episodios de su trayectoria literaria está presente la muerte como tema recurrente. Su amor por la pintura y su recelo hacia la muerte simbolizan bien las preocupaciones que mueven a esta escritora: “Escribo de lo que me aterra o de lo que me encanta, como la pintura”, confesaba ayer ante un nutrido grupo de lectores.