Una novela policiaca sobre las ironías del destino

La librería El Árbol Rojo acogió el viernes la presentación de la primera novela del cabanillero Benjamín Blas. • Es una novela policiaca pero con reflexiones y toques de humor. • El autor compartió con el público la génesis de la historia y algunos trucos con los que logró escribir este libro.


El principio de ‘Destino’ fue su final. Benjamín Blas escribió su primera novela en sólo cinco meses y comenzó por el último capítulo. Porque, en realidad, lo que a este joven escritor campiñero se le ocurrió un buen día, después de ver una película, fue el final de una historia, tal vez de otra película, aunque al cabo ha sido el germen de su primera novela, que presentó el viernes en la librería El Árbol Rojo.

Fue la primera de una previsible sucesión de presentaciones que este negocio recién abierto en la Calle Cardenal González de Mendoza, llevará a cabo en los próximos tiempos. Al escritor Blas lo acompañaron numerosos amigos y familiares, pero también estuvo literalmente rodeado de las ilustraciones que expone Patricia Dubreuil durante todo este mes de diciembre.

Benjamín Blas arrancó la presentación del libro con una supuesta confesión: era un escritor nada leído. “El último libro que leí fue ‘Manolito Gafotas’ en el colegio”, bromeó. Fue, de algún modo, su manera de romper el hielo, de confesar que su irrupción como novelista fue más espontánea que buscada y de mostrar un buen humor que ya acreditaba como monologuista, lo más parecido a novelista que había hecho hasta el momento, dentro de su extremada juventud, pues tiene sólo 21 años.

La historia policiaca que ha escrito se asienta en la fuerte personalidad de un protagonista, John White, que presenta como un híbrido entre Sherlok Holmes y el doctor House; y en un final que tenía claro desde el principio. Con un simpático exceso de descaro, Blas defiende su obra a capa y espada: “Con eso y con un buen escritor como yo, sale una buena historia. Creo que gustará muchísimo y que sorprenderá gratamente”.

Policiaca, pero atípica

Se trata, pese a todo, de una novela en la que Blas, afincado en Cabanillas del Campo, busca un punto de vista atípico. “He querido alejarme de los clichés del género policíaco”, explicaba, a la vez que dejaba entrever cierta metafísica en su proyecto narrativo, contagiado también de su propio buen humor: “Se llama ‘Destino’ porque hay de fondo una reflexión sobre los estúpidos que son los seres humanos”. De ahí que Blas, que confesó no creer en el destino como predeterminación, sí haya aprovechado los “macabros” juegos que ofrece a veces la vida, las ironías del destino.

Todo arranca cuando matan al mejor amigo del protagonista, John White. El trágico suceso desencadena la crónica de una venganza, contada en primera persona pero a dos voces, una por capítulo, la del protagonista, un tipo con muy poca esperanza en el género humano, y su compañera Emma, “una rubia, pero lista, que tiene fe en la humanidad, no como John y yo”, retrató Blas.

Este intercambio de narradores le permite dar dos puntos de vista complementarios en un relato que avanza en una sucesión de capítulos enumerados conforme al orden de las letras del alfabeto y que tienen títulos sugerentes relacionados con el tiempo, uno de los asuntos abordados en esta novela. El primero de ellos, por ejemplo, es “En un segundo todo puede cambiar”.

Precisamente el inicio y el final de cada capítulo han sido las partes más mimadas por el escritor. Blas considera, de hecho, que un buen inicio y un buen final garantizan mantener la tensión narrativa y atrapar al lector. La misma fórmula que para su novela, de cuyo final presume. La idea no es original: eso mismo fue lo que pensaba el norteamericano Ernest Hemingway.

Técnicas de escritura

El escritor reveló muchos de los hábitos de escritura que ha desarrollado en esta primera novela y que quedan reflejados en su historia. “Me gusta que las historias tengan su porqué, no hay nada al azar, ni los nombres de los personajes, que fue lo primero que hice”, aseguraba.

“Lo más complejo eran los bloqueos”, reconoció. “Cuando me pasaba, veía cosas, salía a la calle…”, confesó. Y, con humor, explicó uno de sus trucos: “En un autobús te pones unos cascos, pero sin música, y escuchas a la gente: las estupideces que dicen ayudan mucho para los inicios de los capítulos”. Eso, y ver “series malas: porque me cabrean y escribo mejor”.

No ocultó la labor de documentación. “Había leído que para una novela hay que investigar mucho. Parecía una tontería, pero es cierto. Ahora soy experto en venenos de animales”.

“Me preguntaba porqué era tan difícil hacer una buena historia que enganchase. Ahora que he escrito el libro me ha dado cuenta de que es muy difícil, pero es posible”, apostilló en un acto que abrió a las preguntas del público. Algunos de los amigos que ya habían leído la novela convirtieron ese momento en una interesante rueda de preguntas digna de una conferencia de prensa.

La carrera literaria

Blas reconoce que ahora que está impresa, con una autoedición en Albores de 150 ejemplares, llega la difícil labor de promoción. “Es muy difícil dar a conocer este libro. Si se conociese, sería un éxito, humildemente”, bromeó ante su público. Pese a todo, reconoció que le gustaría dedicarse a la escritura, de libros o de televisión, pero que la temática que más está de moda no coincide precisamente con sus preferencias como autor: “Venden cosas que yo jamás escribiría, ni siquiera por dinero”.

De momento, con sólo 21 años se ha lanzado a la aventura de escribir, publicar y difundir ‘Destino’, su primera novela. “Me encantaría escribir la segunda parte, pero antes quiero que se lea esta primera”.


Galería de láminas de la ilustradora Patricia Dubreuil

Fotos: R.M.