Siglo XII: en busca de un tesoro por media provincia

Diputación presentaba ayer jueves la primera novela de Pedro Pablo Almendros, ‘La cruz y los canes’. • La historia arranca en Sigüenza, durantela Reconquista, y cruza la provincia en diferentes viajes y aventuras. • Aparecen personajes históricos reales en una trama que parte de un regalo envenenado enviado del Vaticano.


La llegada a Sigüenza de un regalo envenenado llegado desde Roma y bendecido por el Papa desencadena la narración con que Pedro Pablo Almendros ha explorado la provincia de Guadalajara de un modo poco habitual: recorriéndola por todas sus comarcas a través de tres viajes ambientados a comienzos del siglo XII, en plena Reconquista, y mezclando mucha ficción con hechos.

Tal vez por el recorrido histórico y kilométrico a lo lago y ancho de la provincia la obra fue motivo de respaldo y presentación ayer por parte de Diputación en el complejo San José de la capital, con la presencia de un entusiasmado autor y ante numeroso público amigo.

“No me puedo considerar escritor, soy un aficionado”, dijo con humildad Almendros, casi al comienzo de su intervención. Aunque había publicado algunos relatos y novela corta, ha trabajado durante casi un lustro en ‘La cruz y los canes’, su proyecto más ambicioso por el profundo ejercicio de documentación realizado y la complejidad de mezclar varias tramas, ficción e historia y muchísimos escenarios, incluidos también Lanzarote, en una misma narración.

Literatura y rigor histórico

El autor quiso puntualizar que los hechos relatados no se ajustan siempre al rigor de los historiadores. Una tarea que a veces exige la propia labor literaria y que en el caso de la Guadalajara de inicios del siglo XII ha sido posible también por la “escasa documentación”, un arma de doble filo: “es bueno porque te da un juego brutal; pero es malo porque careces de las bases históricas para afianzar la escritura”.

En todo caso, Almendros también dejó claro que prima lo literario, por ejemplo en la creación de los personajes: los protagonistas son todas criaturas de su imaginación y las personalidades reales que se introducen en la novela tienen siempre un papel “muy secundario”. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la reina doña Urraca, el Papa o el primer obispo de Sigüenza.

“No soy historiador y no he pretendido serlo”, advirtió también el escritor, a quien la historia le surgió hace cinco años, cuando vivía en un ático de Sigüenza y a causa del frío que se filtraba decidió que la mejor forma de entrar en calor era visitar monumentos de la ciudad de El Doncel. De este modo se interesó por su historia y se le ocurrió ambientar la novela en la Reconquista.

Ahí iba a quedar todo el proyecto, pero la documentación, la incorporación de lugares en los que ha vivido o visitado (caso de Budia, Atienza o Guadalajara capital) y el desarrollo de la propia trama fueron dando páginas y, con ellas, alas a la historia hasta desembocar en esta novela, extensa y aún así “podada”.

Se trata, dice su autor, de una novela pensada sobre todo para entretener, en la que hay ecos medievales pero también “una historia de amor” y “en la que, como en toda historia, hay un bien y un mal” que se enfrentan.

Muchos escenarios de la provincia

Moros, cristianos y judíos, pastores, caballeros, reyes, obispos y religiosos se dan cita en las 313 páginas de este libro editado por Mapablan y que se ramifica en múltiples historias a través de otros tantos caminos que cruzan la provincia de norte a sur, de este a oeste y saliendo incluso de sus fronteras.

Hay, de hecho, tres rutas principales: una que parte de Valencia, sigue por Teruel y desembarca en Guadalajara a través de Molina, para seguir hasta Barbatona y Sigüenza; y otras dos en dirección a Zorita, donde tiene lugar el desenlace en un episodio aventurero. Una lo hace de norte a sur, pasando por Pelegrina, Torrecuadradilla, Cifuentes, Trillo, Budia o Sacedón; y otra hacia el este, atravesando puntos como Baides, Jadraque, Hita, Guadalajara capital, Lupiana, Horche y Pastrana.

La geografía de esta historia es amplísima. En ella están los ríos Henares, Tajo, Tajuña y Sorbe, pero también muchísimos pueblos y parajes como los molinos de Bolarque o los castillos de Sigüenza, Atienza, Anguix, Torresaviñán, Jadraque o Lupiana, en entre otros.

“Algunos se preguntarán cómo es posible que los personajes pasen por tantos sitios en un libro de algo más de 300 páginas”, reconoció el propio autor. “A veces se trata de lugares importantes para la trama y, en otras ocasiones, son meros encuentros, pero ha sido una forma de exponer la provincia de Guadalajara”.

Respaldo de Diputación

El apoyo de la Diputación Provincial a esta novela se ha concretado no sólo en la presentación de ayer, a la que finalmente no pudo asistir la presidenta Ana Guarinos pero sí la diputada provincial marchamalera Eloísa Rodríguez, sino también en la compra de ejemplares para llevar esta novela a bibliotecas de colegios de toda la provincia.

Cabe decir que el autor, abogado de formación, ha ejercido en diferentes localidades de la provincia y ahora es funcionario de la Junta de Castilla-La Mancha.

Entre las curiosidades del libro, citar que contiene numerosas anotaciones a pie de página para quienes tengan curiosidad por algunos hechos históricos o geográficos; y que la portada, un vanguardista diseño de Nuria Moreno Lloret, está inspirado en la fortaleza de Pelegrina.