El ‘peor’ Día de la Biblioteca

¿Cómo está siendo el Día Internacional de la Biblioteca en Dávalos?. • El centro cultural de la ciudad no programa para hoy ninguna actividad especial y las pospone a noviembre.• La dirección se ha enfrentado este año al despido de ocho trabajadores, una drástica reducción de presupuesto y unas previsiones a la baja para el próximo año.


La directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, Blanca Calvo, no ha celebrado hoy el Día Internacional de la Biblioteca. Por dos razones. La primera, porque los impresionantes recortes sufridos por este dinámico centro no dan pie a muchas alegrías, aunque, pese a todo, los actos tradicionales se han retrasado a noviembre. La segunda, porque la ha reclamado una celebración familiar: ha sido abuela.

Pero es que, en realidad, sólo un cartel llamaba la atención hoy en el centro alcarreño sobre esta fecha marcada en el calendario. Se trataba de un anuncio de una campaña de la Junta de Extremadura, porque la de Castilla-La Mancha no ha impreso carteles, del mismo modo que el consejero Marcial Marín tampoco ha enviado el artículo de rigor que sus antecesores acostumbraban a facilitar a la prensa para las tribunas de opinión cada 24 de octubre. Pero es que tampoco ha salido ningún diario hoy en Guadalajara. La crisis, claro.

Las cuentas

Nada parece indicar que hoy sea el Día de las Bibliotecas Públicas, pero lo es. ¿El más triste? Hay razones para pensarlo: el presupuesto del centro para llevar a cabo su actividad se ha visto reducido con la crisis, durante los últimos cinco años, de 150.000 euros anuales de aportación estatal a 56.000; la Junta no da noticias de su partida para el año que viene y los Presupuestos Generales del Estado han consignado únicamente 30.000. También dan por perdida la ayuda de 20.000 euros para actividades paralelas, en un centro caracterizado por su capacidad para acoger cultura, pero también para generarla: es la biblioteca de España que más actividades organiza por habitante.

A estos números rojos se le añade el verdadero golpe que sufrió la biblioteca en pleno verano, cuando fueron despedidos la técnico Concha Carlavilla y otros ocho interinos. El hachazo se dejó sentir de inmediato: la dirección recortó el horario de apertura en agosto, que negó el paso por las tardes. Hay menos libros, menos publicaciones de prensa, menos actividades...

Pese a todo, la dirección insiste a menudo en intentar que los usuarios soporten lo menos posible estos recortes. La escasez se nota en los pequeños detalles: la vitrina con las novedades está semivacía, cuando no hace mucho competía con los escaparates de las librerías. De hecho, uno ya no encuentra en la biblioteca los títulos recientes de escritores consagrados. Dos ordenadores llevan varios días fuera de servicio. Y la cola que se forma para llevar el material en préstamo es más prolongada, porque generalmente hay dos empleados atendiendo, cuando en otras ocasiones eran tres o cuatro.

Los bibliotecarios han notado, incluso, una ligera bajada en el número de préstamos, tras el gran repunte de 2011; afortunadamente, no hay bajas entre los socios: 32.400, un tercio de la población de la ciudad.

Llamada a los usuarios

En parte, la calidad del servicio se ha mantenido gracias a ese espíritu de combate, resistencia y reivindicación con que trabajan desde la dirección hasta el último bibliotecario. Lo ha dicho en infinidad de veces la directora, Blanca Calvo, aunque siempre sin elevar el tono de voz: hay que buscar soluciones de calidad para mantener el mejor nivel de servicio al ciudadano, porque tienen la responsabilidad de gestionar algo público, de todos. La imaginación suple la falta de recursos, pero no se puede sacrificar la financiación de este recurso público. Lo dice un cartel a la entrada de las instalaciones: “Las bibliotecas no son un gasto, son una inversión”. Lo dice Aurora, una de las trabajadoras: “La sociedad ha respondido a los llamamientos que hemos hecho cuando quien tenía que responder era el Estado”. Lo explica Álvaro, joven usuario que dice que creció en los pasillos del Infantado: “El recorte en la biblioteca demuestra que la cultura no es una prioridad; económicamente supone un pico de otras grandes partidas. Pero es un pico que luego permite hacer muchas otras cosas”.

¿Molestan las bibliotecas y sus bibliotecarios? Esta vez quien habla es Jorge Luis Borges: “Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica”.

Fotos: R.M.

Con visita televisiva

Aunque no parece que sea el Día de las Bibliotecas, porque hay pocos motivos para las celebraciones, porque el consejero no dice nada y porque los cuentacuentos guadalajareños, como Pep Bruno, están muy lejos de la ciudad de los cuentos, con actuaciones a cientos de kilómetros de Guadalajara para celebrar el día de otras bibliotecas... al cabo, el siempre aparatoso show de las televisiones irrumpe en la paz del patio interior de Dávalos. Los reporteros de La Sexta graban un reportaje. Seguramente llegan atraídos por el que publicó hace dos domingos El País. Todo un éxito para Calvo y compañía: página doble en la edición más leída en España (la del domingo de esta cabecera) y con llamada en portada. Y escrito en positivo: “La biblioteca que resiste”, se tituló.

Los reporteros de esta televisión charlan con varias de las trabajadoras y voluntarias de la Biblioteca, entre ellas Concha Carlavilla, que ha pasado de estar en la nómina a estar disponible como colaboradora. Explica lo que ya ha contado en varias ocasiones: que hay treinta años de trabajo que no quiere echar a perder, que la biblioteca sigue siendo de todos los ciudadanos, que hay que dar alternativas a los recortes...

Lo mismo cuenta luego Aurora, cuando la televisión ya ha volado hacia otros mundos: “Nos ha sorprendido mucho la reacción de los usuarios, han respondido porque saben que atravesamos un momento complicado, pero una biblioteca no se puede mantener únicamente con estas aportaciones de la gente”. Es una opción temporal, no es ni puede ser el modelo definitivo, asegura.

Una sala comunitaria de prensa

La sala de prensa es un lugar de encuentro para muchos usuarios. Cómodamente equipada con estanterías que permiten seleccionar una publicación, ha llegado a disponer de hasta 345 títulos diferentes de revistas y periódicos. En octubre de 2011 hubo un frenazo total a esta política de difusión de la cultura. Un mes después, en noviembre, se quedaron con las donaciones que hacía el Ministerio y desaparecían unas trescientas de estas publicaciones. Los recortes, de nuevo, claro.

¿Qué hizo la biblioteca? Pues lanzó un SOS a la población. Inventó un original modo de seguir manteniendo publicaciones en la hemeroteca, las donaciones de particulares, algo así como apadrinar una revista. Uno podía leer el Marca por las mañanas y dejarlo allí, o comprarse Historia y Vida y, una vez leída, donarla para el disfrute del resto de usuarios.

La idea de apelar a la solidaridad de la población, que luego ha sido utilizada también para los clubes de deberes, por ejemplo, funcionó: ahora hay otro medio centenar de publicaciones gracias a la solidaridad de estos guadalajareños. Se mantienen así al menos unas cien publicaciones y las estanterías han recuperado un mejor aspecto y no dejan, como ocurría entonces, el vacío de ejemplares donde el nombre de una cabecera la reclamaba.

La técnico de este área de la biblioteca, Encarnación, explica que una partida ha permitido a mitad de año mantener un número digno de publicaciones, pero que no hay nada asegurado para 2013. “Tenemos miedo de quedarnos a cero”: puede que se queden los periódicos justos y nada más. Y eso que, como ella sabe mejor que nadie, el servicio es ahora más demandado que nunca: “Hay mucha gente que se ha quedado en el paro, que leía siempre una publicación y que ahora ya no puede comprarla”. Por eso acuden allí.

Están, por ejemplo, los lectores diarios de prensa (hay cinco periódicos nacionales, dos deportivos, dos económicos y un bisemanario local), algunos de los cuales están a las ocho y media de la mañana, cuando Dávalos abre sus puertas, para hacerse con el periódico deseado.

Esta readaptación del servicio sorprendió a Encarnación, que incluso comenta emocionada una de las anécdotas: una joven en paro, con escasos recursos, sufragó el coste de una publicación, 'Mente Sana', porque aseguraba que “a ella le había ayudado mucho y consideraba que tenía que estar allí”. Y así lo hizo. Luego la biblioteca se hizo cargo del coste, en cuanto pudo. Pero su gesto encarnaba perfectamente el espíritu de colaboración que se ha establecido entre usuarios y biblioteca.

Una biblioteca 'de' los ciudadanos

La biblioteca guadalajareña habita un palacio, como las princesas de los cuentos de hadas. Sus puertas, como en los mundos de fantasía, están abiertas de par en par. Para leer y soñar, pero también para ejercicios más prosaicos como consultar el correo electrónico, seguir un cursillo de internet o montar una empresa. Todas estas cosas están ocurriendo ahora mismo dentro de este singular edificio.

Carlos es ecuatoriano, aunque reclama al momento que tiene la nacionalidad española. Es electricista de profesión, pero está en el paro. Aprovecha para cursar inglés a distancia. Y aquí, la biblioteca de Dávalos le resulta imprescindible: “Me facilita mucho las cosas, porque como estoy en el paro no puedo tener intenet y accedo aquí. Así puedo tener a mano el traductor y resolver las dudas, porque no me puedo permitir un profesor particular”, asegura. Y, de paso, la visita a la biblioteca le anima a llevarse en préstamo algún libro del gremio, sobre instalaciones eléctricas en hogares o motores de luz, con los que amplía su formación. Sonríe agradecido al hablar de la biblioteca: “es una delicia”.

Álvaro, un treintañero que bucea entre la amplia fonoteca de Dávalos, se pregunta: “¿Dónde ibas a encontrar la película 'No es país para viejos' sin delinquir?”, dice en referencia a la legalidad del préstamo frente a la ilegalidad de las descargas en internet. Luego rescata otro título: 'Drácula' en la versión clásica de Beli Lugosi, del año 1931. ¿Dónde encontrar algunas de las joyas del cine antiguo que aquí hay?, pregunta. Para él, la biblioteca de Dávalos ha sido como una casa, donde incluso sacó adelante los exámenes de COU, la Selectividad y buena parte de las asignaturas de la licenciatura.

También Petri, de 61 años, pasea por las plantas del palacio buscando un rincón de agradable lectura. Esta mañana leía en los bancos que hay a la entrada de la sala de préstamos de adultos. Otras veces va a la sala de estudiantes o incluso se anima a tocar el piano que hay en el patio si no molesta a nadie. Es pianista y pintora, licenciada en Bellas Artes, y acude a la biblioteca en busca del silencio. “Me gusta venir aquí, con su tranquilidad, y bucear entre los libros, me parece un auténtico lujo. Es como llegar a un refugio”, explica. Ni siquiera las calamidades presupuestarias acaban con este aura en Dávalos. “Sé que hay recortes, pero yo, por mi carácter, busco algo más espiritual, y aquí lo sigo encontrando”.

Son los bebés que llegan con menos de tres años a la Pequeteca, los niños de los Pequeclubs, los guadalajareños que aprendieron hace unos días en una charla qué es una moneda social o quienes reflexionarán, ya en esta misma tarde del Día de la Biblioteca, sobre la técnica china Falun Gong para el cultivo del cuerpo y el alma; son todos estos ususarios, del mismo modo que Petri, Álvaro o Carlos, quienes dan sentido a la biblioteca. Un recinto que tiene un carácter propio y colectivo. “Bienvenidos a la Casa de la Vida, que no es otra que la Casa del Espíritu”. Palabra de la Consejería de Cultura de Extremadura.

 

 

 

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