Buero se revela en la clausura de su Centenario

La presentación del segundo libro de dibujos que Buero Vallejo realizó entre los 7 y los 15 años de edad abrió la clausura de los actos de su Centenario en el Salón Chino de La Cotilla. • El homenaje se trasladó después al porche del Palacio Provincial de la Diputación, donde se descubrió una placa y el Coro Novi Cantores interpretó parte de 'Mito', ópera inédita del autor.


Antonio Buero Vallejo habría soplado ayer las velas de sus 101 años. El cumpleaños se celebró en Guadalajara con la clausura de los actos del Centenario de su nacimiento y con dos revelaciones: un cuaderno de dibujos inédito y el estreno de una parte de su teatro-ópera 'Mito', nunca estrenada.

En la primera parte de este doble homenaje organizado por el Ayuntamiento y la Diputación, el acto institucional congregó en el Salón Chino del Palacio de la Cotilla a representantes públicos de ambas instituciones, además del subdelegado del Gobierno y autoridades militares, un puñado de vecinos y algunos periodistas. La viuda del autor, la actriz Victoria Rodríguez, emocionada en ocasiones, asistió a este "broche de oro" que fue la presentación del álbum de dibujos que Buero realizó entre 1925 y 1931, entre los siete y los quince años de edad, completando así ese primer 'Libro de Estampas' que era hasta ahora, el único publicado con dibujos, óleos y acuarelas del alcarreño.

Al lado de la viuda, la profesora Virtudes Serrano, Doctora en Filosofía y Letras, amiga de Buero y Victoria y profunda conocedora de la obra del dramaturgo. En primera fila, el profesor Mariano de Paco, marido de Serrano y estudioso y amigo de Buero Vallejo. Al lado, el hijo del dramaturgo, Carlos Buero.

El libro de dibujos que pintó el Buero niño y adolescente, que fue entregado de forma gratuita a los asistentes al final del acto, recoge en un solo volumen dos cuadernos. En total, más de 500 dibujos que el padre de Buero, el teniente coronel Francisco Buero García, militar gaditano que recaló en la Academia de Ingenieros de Guadalajara tras varios destinos en África y Canarias, fue guardando y encuadernando "amorosamente".

El volumen está plagado de mosqueteros (D´artagnan'), religiosos (Richelieu, el Cardenal Cisneros), militares (Napoleón, generales carlistas, húsares, capitanes, granaderos...), políticos (Robespierre, Marat), escenas de 'la gran guerra' y duelos con espadas, escenas de cine como 'El puente de los supiros' y 'Los tres mosqueteros', de cuentos ('El mago de la luz verde') y de novelas -'El fantasma de la ópera' y otras de Wenceslao Fernández Flores y de R. L. Stevenson-, personajes de ficción como el detective Nick Carter, creado por S.L. Drake; el Conde de Montecristo, de Dumas, o Arsenio Lupin, imaginado por Mauricio Leblanc; caballeros y ladrones elegantes, modistillas, prisioneros, borrachos, pobres, charlatanes, figuras de la cultura de todos los tiempos como Mozart, Cervantes, Rembrandt, Velázquez, Alejandro Dumas, Dante o Quevedo, esquemas de dibujo -cabezas, torsos...-, el 'Moisés' de Miguel Ángel, sueños raros, edificios, bandidos y caballeros mejicanos, globos, la muerte, Dante, el misterio, la creación, la musa, así como retratos, cosacos, espadachines, nobles ingleses y californianos, ciegos, bohemios, cow-boys, reyes, profetas, genios y paisajes, entre otras ilustraciones.

Son referencias que influirán a la hora de escribir su teatro posteriormente, coincidieron todos. Lo recordó el profesor De Paco, en el que fue su último acto académico -"mañana me jubilo", dijo- y ya lo apuntó Buero en su primer libro de estampas: "me reconozco igual en este libro que en el conjunto de mi teatro".

"En los infantiles dibujos de un niño de seis años, mi abuelo fue capaz de ver a un artista en ciernes", escribe Carlos Buero en el prólogo de este generoso volumen, destacando además la forma de encuadernación de estos dibujos: "pegó cada recorte sobre un papel de calidad, rotuló con caligrafía perfecta y mandó hacer una encuadernación de lujo".

Esta colección de dibujos y apuntes, añade en la introducción de la obra Pedro J. Pradillo, Técnico municipal de Patrimonio Histórico, "permite observar muy de cerca las preocupaciones e inclinaciones de Buero y su padre, y contemplar su evolución a lo largo de casi una década. Esta dimensionada colección de apuntes y esbozos es inédita en la biografía de cualquier persona, incluso de la mayoría de artistas plásticos".

Este segundo libro de dibujos de Buero, editado por Planeta con un coste de 41.600 euros, es "como un postre en un banquete", apostilló Carlos Buero. "Sé que si mi padre viviera, el segundo libro que me dedicaría sería éste", dijo sacando entonces el que hasta ahora era el único que le había dedicado, el primer libro de estampas, en cuyo prólogo Buero "ya hablaba de que le gustaría que se publicasen" esos otros dos álbumes inéditos, de los que allí se prescindía.

Un regalo póstumo

Este nuevo libro de dibujos ha sido un regalo póstumo para un Buero que "lo mismo que tantos otros escritores" quso "de niño y de muchacho, ser pintor...". Ahora, con toda la obra artística publicada, quizá se den algunas luces respecto a su biografía y su teatro, como deseó Buero. Un teatro con el que ya fantaseaba de pequeño, junto con sus amigos en Guadalajara. En su teatrito de madera inventaba historias y para él, creaba personajes "que ellos mismos pintaban, como si fuera una película", afirmó el profesor Mariano de Paco, que ofreció una conferencia magistral,"La pintura fue su inicial vocación" y "siguió pintando en la guerra y en la cárcel, donde hizo acuarelas, se negó a retratar a los guardianes y realizó cientos de dibujos a compañeros", el más famoso, al poeta Miguel Hernández.

Cuando Buero sale de la cárcel en 1946 "se encuentra con una sociedad evasiva que plasma en su obra 'En la ardiente oscuridad', "una de sus preferidas", apuntó De Paco. Además, comienza a reflejar su biografía: "su serie de autorretratos es un ejercicio pictórico y una manera de reconocerse".

Dibujos extraídos del álbum 1925-1931, recientemente editado.

Los seis años en la cárcel no pasan en balde para Buero Vallejo. "Le habían impedido su desarrollo pictórico", afirmó el profesor. El paso de la pintura al teatro, no obstante, no fue "total". Su huella se reconoce en "la mirada que proyecta de escritor y pintor en 'Historia de una escalera" o en la última obra de teatro que escribió, 'Misión al pueblo desierto', "resumen de su vida y de su obra", finalizó De Paco.

Guadalajara, el Buero pintor; Madrid, el dramaturgo

El alcalde de Guadalajara, Antonio Román, hizo por su parte, un repaso de todas las actividades que se han organizado desde el Ayuntamiento en este Centenario. Desde las frases pegadas en diferentes escaparates de la ciudad a la exposición de pintura en el teatro Buero Vallejo, sin olvidar el "hermoso acto institucional" que se hizo desde el escenario del auditorio municipal y la placa descubierta en el número 39 de Miguel Fluiters, donde nació el autor y cuyo edificio formó parte de la instalacion artística de 'Historia de una escalera'. "Hemos procurado fomentar el conocimiento de Buero", aseguró el primer edil.

El pasado mes de diciembre, el Ayuntamiento inauguró en La Cotila -hoy, Museo de la Ciudad- el espacio museístico dedicado a Buero Vallejo, que crecerá con una segunda sala próximamente. Este espacio proyecta, fundamentalmente, al Buero pintor, e incluye mobiliario personal, materiales de pintura y su escritorio, donde escribió sus obras de teatro. Un aspecto más personal y menos literario, que se queda en Madrid, tras la adquisición por parte del gobierno madrileño de más de 40 manuscritos que formarán parte de la Biblioteca Regional y cuyos fondos aumentarán en 2018 con la biblioteca personal de Buero Vallejo y su correspondencia.  

Un madroño y una ópera

El homenaje a Buero Vallejo terminó en el amplio porche del Palacio Provincial de la Diputación donde se descubrió una placa junto a un verde madroño y el Coro Novi Cantores estrenó la escena inaugural de la primera parte de 'Mito', obra de teatro experimental inédita con ópera en dos actos, que Buero  editó de manera autónoma en 1968, inspirándose en El Quijote.

La directora del Coro, Nuria Matamala, directora también de la Banda de Música Provincial, fue la encargada de poner música a esta pieza desconocida de Buero. A su término, recibieron las felicitaciones del presidente de la Diputación, José Manuel Latre y del hijo del dramaturgo, Carlos Buero, que admitió su "temor" a que lo que escribió su padre no encajara con música y se mostró asombrado de que no fuera así.

El presidente Latre recordó previamente que aunque el Centenario se ha clausurado, las actividades continuarán "para que este recuerdo no se quede aquí, sino para que su obra y figura perdure en el tiempo”. La Diputación ha contribuido a esta onomástica con la creación de la Sección Buero Vallejo en la Biblioteca de Investigadores de la Provincia, "para que todas aquellas personas interesadas en la vida y obra del dramaturgo alcarreño tengan todo el material localizado y a su alcance". Son más de 200 ejemplares de ediciones de sus obras y estudios sobre el autor y sus creaciones literarias que se completarán con la creación de una base de datos especializada en Buero Vallejo.

A lo largo de este año se ha editado el libro 'Buero Vallejo en Guadalajara’ de Jesús Orea, y reeditado el volumen ‘Antonio Buero Vallejo, una digna lealtad’, de Antonio Pérez Henares, que se han distribuido, de forma gratuita, a todas las bibliotecas de la provincia y a todos los colegios de Primaria e institutos de Secundaria, además de ponerse a la venta en librerías. También se han organizado conferencias y charlas-coloquio en varios municipios a cargo de destacados especialistas en la obra de Buero y un concurso de redacción escolar. 

Todavía quedan pendientes de estreno ocho representaciones teatrales de obras de Buero Vallejo que se desarrollarán durante los próximos meses en distintas localidades de la provincia así como el estreno de una producción de la Junta de Comunidades de una de las obras de Buero Vallejo -probablemente, 'Las cartas boca abajo'-, que aún no tiene fecha.

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