Una hora con Gloria

Más de un centenar de espectadores asistieron al primer espectáculo del Festival Arriversos de Poesía en el Moderno, 'Poesía de la tonta', donde la poeta cordobesa Alejandra Vanessa firma un homenaje tierno y lleno de humor a Gloria Fuertes, en el Centenario de su nacimiento, con el público como protagonista. • El festival prosigue hoy con la presentación del libro 'Procrastinando', de Jesús Valero.


Medio cegata, fumadora, poeta, amante, oveja negra, rimera de versos, sensible, solitaria, irónica, simpática, micropoeta. Gloria Fuertes inspiró una forma de estar en el mundo. Sus poemas, para mayores y niños, sus glorierías, no pasan de moda. Más que nunca ahora, aprovechando el Centenario de su nacimiento, se comparten en bibliotecas, jornadas y festivales, como el de Arriversos, Poesía en Guadalajara, que ayer por la tarde ofreció el primero de los cuatro espectáculos que acogerá el Teatro Moderno hasta este sábado.

La poeta Alejandra Vanessa (Córdoba, 1981), cofundadora de la editorial La Bella Varsovia junto a la poeta Elena Medel, ha tejido en 'Poesía de la tonta' un espectáculo-biografía bien conformado, que repasa en no más de una hora la vida de la poeta, de la mujer Gloria Fuertes. Un centenar de espectadores, entre ellos, la viceconsejera de Administración Local, Pilar Cuevas, aplaudieron esta visión poética, que la cordobesa convierte en un monólogo lleno de humor e ironía, tan inequívoco en la poeta castellana. Ella guía, presenta, cuenta engarzándolo todo con naturalidad pasmosa. Con sensibilidad y risas cuando toca. 

Doña Pito, Piturra”, dice la actriz-poeta saliendo del foro junto a una bucólica bicicleta. Se presenta como Ramona -físicamente, parece el 'alter ego' de Gloria Fuertes- y habla. Habla, lee, recuerda y vuelve a hablar. Como una especie de la Carmen Sotillo de Delibes que ante el cadáver de su marido Mario monologa durante cinco horas. Salvando las distancias. Porque en 'Poesía de la tonta' el aire no es irrespirable. Alejandra Vanessa convierte este paseo sonoro y biográfico con imágenes proyectadas y palabra en vivo -la de la propia Gloria, extraída de grabaciones de los años 80- en un delicioso retrato de “Glorichi”: la que dibujaba gatos -“no sé por qué siempre me salen cabreados”-, la que hacía versos “señora”, la de la poeta a la que le gustaba el vino, la que se inspiraba en las páginas de los periódicos para crear poesía -”Señores políticos: impedir una guerra sale más barato que pagarla”-, la creadora realista, soñadora, defensora de la igualdad, la pacifista.

Alejandra Vanessa bautizó a los espectadores por el “rito glorieriil” y todos terminaron “gloristas”. Tuvieron que leer únicamente a cambio glorierías, dispuestas entre las butacas y leídas en alto, con micrófono. La interacción con el público fue constante y hasta hubo tiempo de que la cordobesa se marcara un chotis muy bien improvisado con un señor sentado en primera fila mientras sonaba 'Bebo para verte doble' en la voz del tenor Pedro Chaín.

El amor mató siempre mi vida”, se oyó después en la voz de Gloria. “No hay nada más naïf que un culo en pompa”, añadió arrancando carcajadas aquella que nunca ocultó que el amor le propició sufrimiento -“escribo porque no puedo hablar porque está lejos”-, aquella que hasta dormida imaginaba versos, que dijo que “las balas matan a los hombres, no a sus ideas”, que “el hombre crece cuando se agacha para jugar con un niño”; aquella que a los 17 años escribió: 

Soy como esa isla que ignorada
late acunada por árboles jugosos
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo”.