Al calor del Maratón

El clásico, el versátil, el intermitente... y hasta cinco maratones más giran en torno al Maratón de los Cuentos que este año cumple 26 ediciones. • En este reportaje repasamos la historia, las claves y algunas anécdotas de estas actividades de radio, fotografía, ilustración, música y redes sociales que, entre otras, acompañan durante 46 horas ininterrumpidas a la sesión de narración oral en el escenario principal. 


Ocho maratones alternativos flotan alrededor del Maratón de Cuentos de Guadalajara. Todos tienen algo en común: las ganas de apoyar al proyecto central, y algo diferente: su personalidad y su identidad propia. Unos se mantienen inquebrantables a pesar del tiempo, otros evolucionan, y alguno aparece y desaparece según la energía de sus organizadores. Son los maratones alternativos. Actividades surgidas al calor de la narración oral que, cada año, transmiten pasión, imaginación y muchas ganas.   

El intermitente

El Maratón de Música es como el río Guadiana, aparece y desaparece según las ediciones. Nació en 2001 y se mantuvo hasta 2007. Desapareció. Volvió a celebrarse en 2011. Cayó en el olvido y el año pasado volvió a recuperarse, eso sí con otro formato porque el inicial fue realmente agotador.

Sus organizadores, entre los que se encontraba Jesús Sanz Alba, eran estudiantes del Conservatorio que tomaron esa primera edición como un reto. Si había otros maratones, ¿por qué no uno de música? Y se lanzaron. Empezaron con 32 horas y lo mantuvieron así hasta 2007.  

La idea era que fuera muy inclusivo: diferentes estilos, diferentes músicos, diferentes niveles, diferentes gustos… Su maratón empezaba a las ocho de la tarde del viernes y acababa a las cuatro de la mañana del sábado al domingo. Primero tocaban orquestas y coros, y luego, por la noche, canción de autor, jazz, pop, rock… por la mañana era el turno de la clásica, del conservatorio… Por el escenario que montaban en los jardines del Infantado pasaron músicos como Alberto Pérez, Caffé Correto, Quique Meléndez, los Klandestinos, Pau de Nut…

Había un equipo básico: amplificadores, dos guitarras, la batería y el piano. En la primera edición del maratón de música participaron más de 300 personas. Y así funcionó hasta 2007. Después se dejó de hacer. “El formato era muy exigente -afirma Jesús Sanz-. Habría perdurado si se hubiese separado del maratón de cuentos, pero eso era lo que nos daba identidad. Fueron las circunstancias. Nos agotó”.

Como recuerdo de esa primera etapa queda alguna grabación y también muchas anécdotas, como las noches que se pasaban en vela para cuidar el piano de cola, que era de alquiler, o la sorpresa que se llevaron el primer año cuando descubrieron que eran las fiestas de las Casas del Rey y tenían verbena: “cuando sonaba su música apenas se nos oía”, recuerda Jesús Sanz.

Tras esta primera etapa hubo dos momentos en los que el maratón de música renació. La primera vez fue en 2011. Se hizo un formato más reducido, de nueve de la noche a tres de la madrugada, los dos días. Después, otra vez silencio. Y ahora está otra vez en marcha. En 2016 el Maratón de Música inició una nueva etapa de la mano del Conservatorio Profesional Sebastián Durón, con Inés Cortés como responsable del equipo de organización. El formato es más breve, apenas cuatro horas, y el escenario para disfrutarlo, la Iglesia de los Remedios de la Universidad de Alcalá.

El versátil

El Maratón de Fotografía nació en la era de la fotografía analógica, creció en la era digital y ahora empieza a explorar el mundo de las redes sociales con un concurso en Instagram. Lleva celebrándose 22 años y lo realizan voluntarios de la Agrupación Fotográfica de Guadalajara (af/G).

Calcular el número de fotos que se han podido hacer en torno a este maratón es imposible. Sólo hay que valorar algunas cifras para darse cuenta. Gloria Márquez, una de las voluntarias del Maratón y miembro de la af/G lleva más de un año escaneando fotos en papel. De momento ha escaneado 46.700 imágenes y todavía queda algún año pendiente.

Pero también es asombroso el número de fotografías que se hacen cada año en torno al Maratón de los Cuentos. En las primeras ediciones cada fotógrafo recibía tres carretes de 36 fotos por turno. Era el máximo. El salto al mundo digital hizo que de 100 fotos por turno se pasase a una cantidad que ya ni se contabiliza. Lo que sí se sabe es que cada año se entregan al Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, organizador del Maratón, 2.700 fotos ya seleccionadas como testimonio gráfico de esa edición. Las colecciones de estos artistas pueden verse permanentemente en una sección de la web de la af/G.

Los criterios para fotografiar son muy básicos: a todos los narradores hay que hacerles, como mínimo, una foto. A partir de ahí se deja creatividad absoluta: sombras, ambiente, anécdotas… “Es complicado hacer fotos después de tantos años usando siempre el mismo escenario -reconoce Juan Carlos Aragonés, organizador de este maratón paralelo-. Si cada año haces 2.700 ya tienes todos los ángulos… pero siempre pasa algo distinto, como el año del apagón en 2012, cuando el público iluminó el escenario con sus teléfonos móviles”. 

Unos móviles que en 2012 dieron luz al escenario central y que este año serán protagonistas especiales, ya que en esta edición el Maratón de Fotografía ha organizado un concurso en Instagram. Un nuevo reto para este Maratón de Fotografía que no para de readaptarse a las nuevas tecnologías. 

El incombustible

El Maratón de Radio es el más antiguo. Radio Arrebato ha retransmitido las 25 ediciones del Maratón de Cuentos y este año volverá a hacerlo con la 26. En 1992 fue Fernando Borlán, profesor del Brianda de Mendoza, el que propuso a sus alumnos afrontar el reto. Montaron un pequeño radio enlace en el ayuntamiento y transmitieron las 24 horas que entonces hubo de sesión de cuentos. Desde entonces no han parado de hacerlo.

Hoy en día el Maratón de Radio retransmite los cuentos tal y como se van narrando en el escenario central. Lo hace de principio a fin. Sin interrupciones y sin comentarios, pero no siempre fue así.

Según Juan Claudio, coordinador de este maratón, hubo una época en la además de retransmitir el sonido de los cuentos se ponía música e incluso se contaba con locutores. “Mucha gente quería hacer radio en esa época y se apuntaban para hacer sus propios programas -recuerda Juan Claudio-. El fin del maratón era retransmitir los cuentos y la idea era que el locutor hablase cuando los cuentos fuesen mas gestuales, pero hubo gente que no lo entendió así. Un día un locutor llego a decir ‘bueno dejemos este rollo de cuentos y vamos a escuchar este disco de rock and roll’. Eso nos hizo pensar que había que cambiar el Maratón de Radio y evolucionamos a cómo se hace ahora”.

Desde entonces el maratón se ha sustentado siempre en tres o cuatro personas incombustibles: Fernando Rojo, Álvaro Nuño, el hijo de Juan Claudio y algún voluntario más.

En los primeros años para retransmitir el Maratón de Radio era necesario montar una emisora física en el Infantado que emitía en el 88.8 de FM. Las emisiones por internet empezaron hace diez u once años. La informatización ha hecho que sea todo más fácil, aunque fue el año pasado, en plena era informática, cuando más problemas hubo para retransmitir. “La señal de wifi , que además compartíamos con el maratón de redes, llegaba sin potencia, se cortó varias veces y el operario de telefonía nos decía que vendría a solucionarlo ¡el lunes! -recuerda Juan Claudio-. Por si eso fuera poco ese mismo operario desenchufó algo que no debía y no lo volvió a conectar. El resultado fue que el maratón no se grabó al completo. Fue el peor año con diferencia. Un caos”. Este año el maratón de radio probará nueva tecnología. Ya no se dependerá de una línea ADSL si no del móvil. “Va a ser una nueva experiencia porque la forma de emitir, si funciona, nos va a permitir hacer cualquier cosa”.

Pero al margen de los avances tecnológicos, para los voluntarios del Maratón de Radio lo más gratificante es ver la repercusión que tiene su trabajo. Un ejemplo: en 2015, mientras se retransmitía el Maratón, Radio Arrebato tuvo más de 2.800 conexiones, pinchazos que llegaron de 17 países distintos. En total fueron 596 horas de escucha.

A mí me hace ilusión ver el seguimiento del Maratón -señala Juan Claudio-. Hemos recibido cartas y mensajes de gente que está impedida, enferma o que está fuera y que está encantada de poderlo escuchar. Ver que hay gente de tantos países distintos pinchando para seguir a una emisora de instituto… Es para sentirse orgulloso”.

Cada año se graban las 46 horas del Maratón. El Seminario de Literatura, como siempre, se queda con una copia y Radio Arrebato cuelga el Maratón en su web, pero sólo durante un mes: “es lo que nos permite el Maratón de Cuentos, aunque a la gente le gustaría poder escucharlo en cualquier momento”. 

El clásico

Los almacenes del Seminario Infantil en la Biblioteca Pública de Guadalajara guardan dibujos del Maratón de Ilustración desde el año 1995. Entre ellos se encuentran varios de Julia Gómez, que desde pequeña ha estado unida al Maratón de Cuentos. Primero como oyente, cuando el maratón viajero llegaba a su pueblo. Después como voluntaria, echando una mano en lo que podía, y desde hace tres años como coordinadora del Maratón de Ilustración.

Pero Julia fue también ilustradora ocasional, una experiencia que le marcó especialmente. “Recuerdo con mucho cariño -asegura- la primera ilustración que hice: un cuento infantil que se llama ‘A qué sabe la luna’. Era una torre de animales intentando coger la luna. Recuerdo muy bien el momento y la sensación de estar allí y me gustó mucho la experiencia”. Un momento que le enganchó definitivamente al Maratón.  

Y es que las ilustraciones que salen del Maratón, alrededor de 200 cada año, reflejan sobre todo sentimientos. A la hora de dibujar no hay pautas, lo más importante es dejarse llevar. “No se ilustran todos los cuentos -señala Julia Gómez-, eso es imposible. Cada uno elige lo que le inspira”.

Por eso unos dibujan el cuento del escenario central mientras otros se basan en otras cosas que han visto en el Maratón o reflejan una canción que han escuchado en el maratón de música. “Algunos hacen un sólo dibujo en tres horas, otros hacen un montón. Unos ilustran lo que están oyendo en ese momento, otros lo que han oído la hora anterior”, cuenta Julia Gómez.

Cada año participan 50 ilustradores a los que hay que sumar un grupo de niños, alrededor de 15, que tienen adjudicado un turno de tres horas para que pinten lo que les apetezca, una actividad que se cubre por riguroso orden de inscripción. Los ilustradores son todos voluntarios y entre ellos hay profesionales y aficionados. La única norma es que siempre haya cuatro dibujantes trabajando, con turnos que incluyen también las noches. 

La mesa de los ilustradores, situada en un pequeño altillo, siempre está llena de materiales: rotuladores, acuarelas, bolígrafos, lápices de colores… incluso el papel tiene un formato determinado, aunque al final es el ilustrador el que decide. “Tenemos dos formatos establecidos -señala Julia Gómez-, pero los ilustradores los modifican según les apetece. El año pasado algunos lo hicieron de forma redondeada”.

Los dibujos, surgidos al calor de una historia, vuelven meses después a la vida cuando el Seminario organiza en octubre una exposición en la biblioteca. Después se encuadernan en un libro gigante que se convierte en un testimonio más del Maratón de Cuentos que se celebra cada año. 

El #social

El Maratón de Redes Sociales es el más nuevo. Se estrenó el año pasado con un grupo de 24 voluntarios que se pusieron como meta convertir el #25MaratónCuentos en trending topic. Un hito que se consiguió antes incluso de que el Maratón hubiese empezado. Después el hito se repitió en varias ocasiones a lo largo de los tres días de fin de semana.

Según Álvaro Nuño, cabeza pensante y coordinador de este maratón, la idea era difundir el maratón fuera del ámbito del Infantado utilizando herramientas interactivas, una primera edición que superó todas las expectativas.

Este año la experiencia se repite y lo hace con más intensidad. Según Álvaro Nuño ha bajado el número de voluntarios pero los ganchos para atraer seguidores son cada vez más imaginativos. Por ejemplo, este año se lanzará un cuento encadenado, una única frase que los tuiteros podrán seguir como quieran hasta completar una historia. También habrá cuentos hechos con emoticonos, cuentos orientales y hasta un cuento dividido en 56 tweets.

Por si fuera poco este año habrá un seguimiento especial del Maratón de Cuentos a través de Instragram: además del concurso que ya ha previsto el maratón de fotografía, el grupo de instagramers @igersguadalajaraesp, muy activos en Guadalajara, participará retransmitiendo el Maratón a través de fotografías y vídeos cortos. “Es la red de moda y nuestra intención es buscar al público más joven”, afirma Nuño.

Maratones viajeros

Son dos y son actividades que buscan acercar a quienes no pueden desplazarse hasta el Palacio del Infantado las historias y los cuentos de los narradores profesionales. Uno es el Maratón Viajero, una actividad organizada por las bibliotecas de diversos pueblos, que permite llevar un trocito de Maratón de Cuentos a cada localidad en los días previos a la cita anual con esta fiesta oral. Este año hay 16 pueblos que se han sumado a la iniciativa. Los hay grandes, como Azuqueca, Marchamalo o Cabanillas, y otros un poco más modestos como Tórtola, Yunquera o Torrejón del Rey. Allí los disfrutan grandes y pequeños y en la mayoría el programa crece y se completa con más participación cada año. 

Pero el Maratón de Cuentos no ha querido olvidarse de otros colectivos que no lo tienen fácil para participar en el Maratón, es el caso de los enfermos, los mayores, los discapacitados… Por eso, en los días previos se organiza la Palabra Viajera, una iniciativa que lleva la narración de historias a escenarios tan diversos como el Hospital de Guadalajara, la Residencia de Mayores “Los olmos”, el CAMF o el centro de Educación Especial Virgen del Amparo.

El Maratón de los radioaficionados

Uno de los maratones clásicos que gira en torno a la sesión principal de cuentacuentos es el que lleva a cabo la asociación de radioaficionados Radio Club Alcarreño. Sus voluntarios se instalan cada año en un rincón de los Jardines del Palacio del Infantado y desde allí retransmiten de Guadalajara al mundo. Tal vez no sea el maratón paralelo más conocido ni potente, pero sus integrantes son unos incondicionales de la cita de cada mes de junio y este año han prometido volver a salir al aire con EH4MCG en todas las bandas de HF SSB y FM. En su página web incluyen un histórico de las presencias año a año de ARCA en el Maratón de los Cuentos desde 1995, cuando hicieron su aparición en la cuarta edición. 

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