Cristina Morató: "Hita es mi refugio, también el literario"

Entrevista a la escritora a propósito de la presentación este miércoles en Azuqueca de su último libro, 'Divina Lola'. • Es un "señor libro" pero "confío en el boca a boca", asegura.


Catalana, afincada en Madrid, Cristina Morató lleva 20 años vinculada a la provincia, "adoptada en Hita", en la Alcarria, "que es una buena combinación", dice. "En Hita tengo casa pero tengo, sobre todo, los paisajes de la Alcarria, que son muy inspiradores. Cuando no quiero estar tranquila y quiero paz, Hita es mi refugio, también mi refugio literario". En esta entrevista, realizada este lunes en el espacio semanal de Cultura EnGuada en SER Guadalajara a propósito de la presentación de su nuevo libro 'Divina Lola' en Azuqueca, la periodista charla sobre la fascinante vida de Lola Montes, "una superviviente" que se inventó su propia vida y terminó reinventándose para poder seguir viviendo. Este miércoles, Morató hablará de esta pionera en una presentación que, promete, será "original, algo insólita y dramatizada".

¿Qué es lo que la cautivó de Lola Montes para decidir escribir una novela sobre ella?

Creo que Lola Montes es un regalo para un escritor. Hay gente que ha oído hablar de ella pero tampoco saben si era mito o realidad y me he encontrado con esta mujer maravillosa, bailarina, cortesana del siglo XIX que llevó una vida marcada por el escándalo y lo más curioso de todo, bajo una falsa identidad porque ella se hacía pasar por exótica bailarina andaluza y en realidad, de española no tenía un pelo porque Lola Montes era irlandesa y se llamaba Eliza Rosana Gilbert. Estamos hablando de una impostora y yo creo que las impostoras son, en general, fascinantes para un escritor. Ella lo fue y enamoró con su belleza y su ardiente temperamento a algunos de los hombres más célebres de su época como el compositor Franz Listz y sobre todo, al anciano rey Luis I de Baviera que se enamoró perdidamente de ella. 

¿Cómo se topó con su historia?

La primera vez que oí hablar de ella fue cuando estaba investigando mi primer libro, imagínate, hace más de 20 años, 'Viajeras intrépidas y aventureras', y me encontré con una tal madame Lola Montes que cruzaba con ropas masculinas a lomos de mula el istmo de Panamá. Yo ya entonces la incluí en mi primer libro pero se quedó ahí. Luego me volví a reencontrar con ella en un viaje que hice a Munich donde visité el Palacio de Nymphenburg y en la célebre galería de las Bellezas vi un cuadro suyo. Ahí fue donde pensé que Lola Montes me había elegido, porque creo que los personajes te eligen.

¿Cuánto tiempo ha necesitado para hilar este relato biográfico y a qué fuentes ha recurrido?

He estado con ella dos años y medio, no está mal... Este ha sido mi libro más complicado. Quizás el mérito es que es la primera biografía de Lola Montes que se publica en España, pero no olvidemos que es una mujer que mentía. Ella es una superviviente, no tiene dinero, se ha divorciado, tiene 20 años y en Londres debuta como bailarina, pero siempre engaña. En las memorias que ella publica en 1848 dice que ha nacido en Sevilla, en una familia de rancio abolengo andaluz y para mí ha sido complicado. Si he podido reconstruir su vida ha sido gracias al acceso de documentos inéditos, sobre todo, a la correspondencia entre la bailarina y el rey Luis I de Baviera. Se conservan casi más de 3.000 cartas en los archivos de Munich, más unos artículos de prensa que he podido localizar en San Francisco y luego, he recorrido los principales escenarios de su vida: desde París a Munich y a California.

Y eso se nota en que es un libro muy viajero porque el lector también va viajando con esta historia a Londres, a Munich, a la India...

Sí, lo que pasa es que si Lola Montes entró en la historia y si estamos hablando de ella fue por su relación amorosa con el rey Luis I de Baviera. Ella llega a Munich en 1846, con descaro porque ya entonces asume la personalidad de Lola Montes, y ella quiere actuar en el Teatro de la Corte con sus boleros y sus cachuchas, en un teatro que además es uno de los principales europeos y le comentan que los permisos los da el monarca. Ni corta ni perezosa acude a Palacio, se entrevista con el rey y el anciano monarca -el tenía 60 años y ella, 24- se queda totalmente cautivado por ella. El problema es que Lola no se conformó con ser su amante durante dos años sino que empezó a interferir en los asuntos de Estado. Se llegó a decir que era la reina en la sombra en Baviera.

Logró que el rey abdicara y obligó a que le diera un título nobiliario incluso.

Sí, bueno, el libro tiene momentos que... a veces parece una ópera bufa porque es verdad que era muy ambiciosa pero lo más grave es que ella presiona al rey porque quería pertenecer a la nobleza bávara y consigue que la nombre condesa de Landsfeld. En realidad, es un título inventado porque ese condado no existe. Pero ella estaba feliz, cada vez más arrogante y exigente y en 1848 estalló la revolución y tuvo que salir de Munich casi con lo puesto.

La ha llegado a calificar como la primera femme fatale de la historia.

Estamos hablando de una mujer anterior a Mata-Hari y a la Bella Otero pero es verdad que Lola Montes fue mucho más que una femme fatale porque cuando se va de Munich comienza una etapa en América que quizás es la que más me gusta, esa Lola Montes que actuó en escenarios, incluso en Broadway, representándose a sí misma. También actuó para los rudos mineros en pueblos perdidos de Nevada y Sacramento con una danza de la araña que causaba furor y con la que ganó mucho dinero. Fue una mujer que se reinventaba a sí misma.

Incluso como escritora porque escribió los primeros libros de consejos de belleza.

Era una ave fénix. Cuando ya no llenaba escenarios, le ofrecieron dar conferencias por las principales ciudades de Estados Unidos en 1853, llegando a ganar más dinero que Charles Dickens. Hablaba sobre París y el amor, la galantería, la moda... fue tal el éxito que un editor le animó a escribir un libro y es el primero de consejos de belleza de la historia. En aquella época fue un best-seller. Vendió 70.000 ejemplares de la primera edición.

¿Todo en 'Divina Lola' es real?

Es lo más aproximado a lo que debió ser la vida de Lola Montes. Toda biografía tiene sus espacios en blanco. He tenido la suerte de encontrar material interesante que me ha permito escribir su vida aunque quizás fue mucho más intensa y a su lista de amantes habría que añadir algunos otros, pero 'Divina Lola' es una biografía bastante fidedigna de una de las mujeres más célebres del siglo XIX. Ella ocupaba junto a la reina Victoria un día sí y otro no las portadas de los periódicos.

Fue más conocida fuera que en España, pese a que ella se hacía pasar por española.

Sí, aquí hubo una película interpretada por Conchita Montenegro, la primera española que triunfó en Hollywood. En 1944, hace la película 'Lola Montes', dirigida por Antonio Román. Tuvo su impacto pero aquí Lola Montes es menos conocida que en América donde tiene hasta calles en su honor, con su nombre.

En su carrera ha escrito sobre reinas malditas, divas y viajeras intrépidas ¿Por qué escribir sobre mujeres y concretamente, sobre este tipo de mujeres con biografías que no dejan indiferente?

Por mi profesión de viajera y periodista he viajado mucho y lo que he querido desde el principio, desde hace 15 años que dejé la televisión, fue empezar a escribir biografías de mujeres, y sobre todo de mujeres adelantadas a su tiempo, que nadaron a contracorriente y que por su fama o lo que fuera, la historia las ha olvidado. Creo que merece la pena que sus vidas sean conocidas y en el caso de Lola Montes con el plus de que se hizo pasar por española y de alguna manera cambió el rumbo de la historia en Baviera.

Usted fue de alguna manera también pionera cuando con 20 años era reportera y viajaba por el mundo pero lo habitual era que lo hicieran los hombres.

Sí, sí, y he pasado las mías. Esto daría para una novela también. Me pregunto por qué me interesan tanto este tipo de mujeres y quizás es que en alguna de ella me vea reflejada. Mientras estudiaba Periodismo en Bellaterra (Barcelona) ya me escapé a Centroamérica porque quería ser reportera de guerra y fui a Nicaragua, cubriendo la llegada de los sandinistas al poder. Fue un bautismo de fuego brutal por lo que vi. Decidí que me superaba este tipo de periodismo pero sí descubrí que me gustaba viajar y que me adaptaba bien. Desde entonces, no paré pero ya haciendo reportajes culturales, sobre las señas de identidad de los pueblos indígenas y la mujer en países en vías de desarrollo.

Y cómo ve la profesión ahora. ¿Qué le sobra?¿Qué le falta?

El mayor problema es que vamos muy rápido, todo tiene que ser inmediato y hay poco tiempo para reflexionar, constatar, comprobar e investigar y se cometen muchos errores. Hemos perdido mucho. Internet es una herramienta maravillosa, Google también, pero hay que saberla manejar. Yo prefiero ir a la calle y preguntar y no sólo buscar la información en internet que es lo que se hace ahora. Se ha perdido el periodismo de calle, como decía Manu Leguineche, buen amigo y prologuista de mi primer libro. Y tenía razón.

¿Qué le dio la literatura que no le daba el periodismo para dejar su profesión?

Fue muy osado por mi parte porque trabajaba de directora de programas en Telecinco. Hacía tiempo que me rondaba escribir un libro sobre viajeras del siglo XIX, victorianas. Acabó el programa, era verano, había un tiempo muerto, me puse a escribir y el primer libro funcionó muy bien. Fue mi perdición porque ya llevo siete.

¿Ya está pensando en el siguiente libro?

Me estoy recuperando todavía del embrujo de Lola Montes. Ahora empieza la Feria del Libro de Madrid y no tengo tiempo de pensar en otro personaje, pero será una dama rebelde (risas).

¿Qué mujer del siglo XXI podría ser protagonista de una de sus novelas?

A mí me hubiera gustado mucho Hillary Clinton. Descubrir su lado humano, más allá de la mujer política. Y la reina Isabel de Inglaterra, que no va a tener una biografía en vida.