"Me hice periodista para ser escritor"

El libro 'Década. Mística concupiscente’ resume diez años de sensaciones y emociones de un vecino en Valdeluz, el periodista Pavel Gómez, que presentó su segunda obra en la Biblioteca de Yebes. 


Pareciera que lo místico estuviese reñido con la concupiscencia. Que la experiencia de lo divino, de la vida contemplativa y espiritual, del conocimiento y las cosas del alma, colisionasen con el deseo de los bienes terrenales, de ese apetito anárquico de los placeres libertinos. Esa incompatibilidad supuesta la maneja con presteza el periodista Pavel Gómez del Castillo, que la lleva a extremos de cordura y reflexión, para hilvanar sin pudor ni recato un glosario de reflexiones deliberadamente cortas, muy cortas. Es así como surge ‘Décadas. Mística concupiscente’ (Editorial Sapere Aude), una selección de textos escritos en los diez últimos años en sus bitácoras varias desde esa atalaya privilegiada que es Valdeluz, en donde encontró acomodo, refugio, paz y equilibrio.

La biblioteca municipal acogió el pasado viernes la presentación de este libro, el segundo del autor tras ‘Cristianismo interior. Ensayo para masones’, editado en 2015. Dice Gómez del Castillo que “este es, sin duda, mi trabajo más personal, donde hay mucha búsqueda de sentido y desnudez, sexo, amor, ascesis, muerte y vida, mucha vida, mucho yo y mucha mirada”. Dice un viejo mito de la profesión periodística que detrás de todo plumilla hay un escritor frustrado. Un tópico recurrente del que él no huye. “Me hice periodista para ser escritor”, admitió en el transcurso del acto de puesta de largo de ‘Décadas’.

Pavel Gómez del Castillo (Madrid, 1971) ejerció el periodismo primero como corresponsal local de ABC y después como redactor de Política Exterior y Defensa en la sección Nacional de Diario16. Tras pasar por la prensa escrita en el siglo XX, ha dedicado el XXI a la comunicación institucional. Desde 2008 es vecino de Valdeluz, presente en varios textos del libro: "Hermosa patria. Para mí y para ella. Bienaventurados ambos. Nuestra sea esta montaña y su sermón, que nadie quiso y nadie quiere. Nuestros sus atardeceres naranjas de nubes violentas, sus vientos que soplan como alisios, sus tempestades y caminos, sus soledades y sus gentes, su inmensidad, su silencio, su cielo cierto, su verdad desnuda, la belleza infinita que traspira este aquí y ahora contingente", escribe en ‘Isla’. 

El autor se desenvuelve en la prosa como pez en el agua. Sin alardes ni rodeos. Directo al grano. Escrito en su mayor parte desde una terraza con vistas a La Alcarria, ‘Década. Mística concupiscente’ constituye un glosario de reflexiones en voz alta sobre la vida misma. Un cuaderno de bitácora con mucha sensatez, hecho de textos que rezuman presente y movimiento, instante, posición y rumbo y que, unidos, permiten descubrir toda una década de vida. "Tengo la sensación de habitar un lugar mágico, único y secreto. Ante mis ojos se extiende la quietud de un paisaje horizontal, sin montañas. Los mil metros de altitud sin rivales cercanos sitúan mi verano a cuatro grados de distancia del de Madrid. A lo lejos, en la gran explanada de la plaza, alguien vuela muy alto una cometa en silencio, dando a la madrugada un toque de deliciosa irrealidad", cuenta en ‘Cometas’. Sapere Aude. Atrévete a saber.